Histórico
24 mayo 2010Jesús Camacho

Con Paco Bru nació la ‘Furia’

Como parte de las novedades que ha preparado El Enganche de cara al Mundial 2010 inauguramos Doctrinas Españolas. Daremos un repaso a todos los seleccionadores que han entrenado a España, de la mano de una de las plumas que mejor recuerda el fútbol en blanco y negro: Jesús Camacho.

En la vida siempre hay una primera vez para todo y aunque de forma habitual recordemos la citada experiencia de forma especial, lo realmente difícil es trascender y pasar a la historia en esa primera oportunidad. Son pocas las personas que los que lo han conseguido y el caso reciente de Pep Guardiola es un claro ejemplo de ello pero hablando de España y de la selección nos encontramos con el curioso caso de un madrileño y barcelonés de adopción, que lo consiguió. Su nombre Francisco Bru Llense, más conocido por Paco Bru, primer seleccionador español de la historia y hombre nacido por y para el deporte.

Y es que hablar de Paco Bru es hacerlo de tiempos remotos, tiempos de prodigios de Zamora en el arco, tiempos de furia, tiempos de “A mi Sabino que los arrollo”.

Atleta empedernido y hombre de gran personalidad dedicó su vida al deporte, que vivió intensamente, llegando a ser forzudo circense y maestro en el arte marcial del jiu-jitsu. También plusmarquista nacional en lanzamiento de disco en 1910, fundador y jugador del Internacional de Barcelona, destacado defensa del Barcelona y Espanyol, árbitro, federativo y entrenador.

Su figura resulta esencial y representativa de lo que fue aquel football español en esos primeros años. Con diez años como jugador de FC Barcelona y RCD Espanyol y una experiencia dilatada en calidad y tiempo como árbitro, con dos finales de Copa dirigidas en 1916 y 1917 -y una leyenda a sus espaldas en la que se contaba que en su primer partido como árbitro portaba un revolver Colt-, sus conocimientos sobre football estaban fuera de toda duda.

Por ello cuando la Federación tras la negativa de Luis Atorquía a acudir como miembro del Comité elegido junto a Julián Ruete y José Berraondo para llevar los designios del primer combinado nacional español de la historia en los JJOO de Amberes de 1920 le eligió como seleccionador, el consenso fue unánime.

Y para esa primera e histórica cita Paco Bru –en consenso con Julián Ruete y José Berraondo- elaboró la primera lista para el éxito pero también para la polémica. Para el éxito porque aquella expedición española tocó metal y acabó entrando en la leyenda y para la polémica porque la no inclusión de futbolistas madrileños en ella acabó pasándole factura al bueno de Bru como comprobaremos más adelante.

Y es que señores hablamos de ese football de antaño, aquel que tanta raigambre vasca tiene en la Península, ese que nos dejó inolvidables anécdotas en aquellos JJOO de Amberes, cuando una selección compuesta por 18 futbolistas -en su mayoría vascos más dos ilustres barceloneses como Zamora y Samitier- y desde un punto diametralmente distinto al estilo actual hizo famosa la “Furia española”, gracias a la inventiva de un periodista holandés. Una furia que encajaba en el estilo futbolístico de la época, muy duro, viril y de choque en el que se imponía la ley del más fuerte.

Ese football de protocolo británico, del corrillo en el centro del campo y del grito ¡¡Hip Hip, Hip!! ¡¡HURRA!! que aquellos españoles transformaron en ¡¡¡Be-laus-te-gui-goi-tia-Pagaza-ur-tun-dua…!!! ¡¡¡Aupa…!!! -los dos apellidos más largos del combinado español-, en una tarde en Bruselas –donde España jugó su primer partido Olímpico- ante la fornida selección danesa, que no pudo batir a un tal Ricardo Zamora, un prodigioso y emergente joven de 19 años que había convencido a Bru a dejar en el banco al consagrado Agustín Eizaguirre pese a las presiones de los vascos del equipo.

Tardes de football de “Kick and rush” a todo pasto, jugadores que a las órdenes del seleccionador Paco Brú acaban rotos, agotados y magullados tras cada partido pero que con los goles de Pichichi y Sesumaga logran un histórico Subcampeonato olímpico para el conjunto español. Ese conjunto español de Belauste, el “León de Amberes”, aquel futbolista vasco que inmortalizó para la historia la frase: ¡A mi Sabino, que los arrollo! o ¡A mi el pelotón, Sabino, que los arrollo! antes de marcar un ‘goal hercúleo’. Esa frase con la que se inició uno de los grandes tópicos de la historia del fútbol español, el de la “Furia española”.

Y con una medalla plateada colgada del cuello e innumerables anécdotas –como la de Zamora que fue retenido en la Aduana belga por contrabando de tabaco- regresaba la expedición española con Paco Bru a la cabeza, un entrenador que inauguraba un cargo técnico al que desde entonces ha acompañado la polémica, la presión social y mediática, puesto que tras cinco partidos al frente de la selección tomó la decisión de renunciar al cargo ante la polémica suscitada por la elaboración de aquella lista que hizo entrar dignamente a España en la historia del fútbol.

De esta forma puso punto y final a su etapa como seleccionador español e inició  una dilatada carrera como periodista, federativo y técnico, labor en la que además de triunfar dirigiendo entre otros a Real Madrid y Español, fue también seleccionador de Cuba y Perú, a la que dirigió en el primer Mundial de la historia en Uruguay 1930.

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