Histórico
19 mayo 2010Francisco Ortí

El Sevilla se pone el sombrero ‘de copa’

Desde tiempos ancestrales el ser humano ha buscado fórmulas para atraer la buena fortuna. Unos han realizado sacrificios para contentar a los dioses, otros han buscado desesperadamente un trébol de cuatro hojas, mientras que algunos portan en su bolsillo una pata de conejo. Todo esfuerzo -aunque lo nieguen- resultó esteril. El verdadero talismán de la buena suerte se encuentra en Nervión y reposa sobre la cabeza del presidente del Sevilla. Es el sombrero de José María del Nido.

El Sevilla inició su andadura en la Copa del Rey ante el Ciudad de Murcia, del que se deshizo sin problemas, pero no fue hasta la eliminatoria ante el Barcelona cuando el sombrero hizo su primera aparición. El conjunto azulgrana paseaba su condición de invencible en cada competición en la que participaba. Lo había ganado todo. Seis títulos de seis disputaba. Parecía invulnerable. Hasta que en su camino se cruzó el Sevilla. Los andaluces, todavía entrenados por Manolo Jiménez, dieron la sorpresa al ganar en el Camp Nou (1-2) y rubricaron la gesta defendiendo la renta en el partido de vuelta.

El mito del todopoderoso Barcelona moría en Nervión. Los de Pep Guardiola también eran mortales y por primera vez en año y medio caían eliminados en una competición. Unos destacaban el corazón de los jugadores del Sevilla como la clave de la victoria. Otros, en cambio, se centraban en destacar los defectos del Barcelona. Sin embargo, la gran mayoría encontró la respuesta en la grada. Sentado junto a Joan Laporta, con aires de mafioso cinematográfico, José María del Nido sonreía mientras saludaba a su afición.En su cabeza, por supuesto, lucía el amuleto en forma de sombrero. En ese momento nació “La Copa del sombrero”.

El sombrero nos ha suerte ante el Barcelona y lo luciré durante todo el torneo hasta llegar a la final“, anunció Del Nido. Y así fue. El sombrero acudió a su cita con la suerte en cuartos de final ante el Deportivo de la Coruña, y también ayudó a Andrés Palop a obrar el milagro de parar todo lo que se acercara a su portería en el Coliseum Alfonso Pérez ante el Getafe y sellar el ansiado billete para la final de la Copa del Rey. Así, protegidos por el talismán disfrazado de sombrero, el Sevilla alcanzó su séptima final del torneo copero.

Los andaluces se enfrentarán este miércoles al Atlético de Madrid en el Camp Nou en busca de un nuevo entorchado. El reto de mayúsculo y el sevillismo confía en que el sombrero de Del Nido atraiga de nuevo a la fortuna como a lo largo de toda la competición. Sin embargo, en la Ciudad Condal no estará sólo. El Sevilla repartirá casi 30.000 sombreros entre todos los aficionados que se desplacen a Barcelona para animar al equipo. “Hay repartidos 29.500 sombreros y, al igual que todos los sevillistas, yo también llevaré el mío“, explicó el presidente sevillista.

Lo mejor de todo, es que gane o pierda el Sevilla en la final, el sombrero no habrá dicho su última palabra. Todavía le quedará mucha suerte por repartir. Tras la final, el sombrero pasará a formar parte de una subasta benéfica desde donde ayudará a que la suerte también sonría a los más necesitados. Eso sí que es un talismán.

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