Histórico
28 mayo 2010Jesús Camacho

Eduardo Teus, reconstruyendo la ‘Furia’

La cruenta y penosa guerra civil que azotó al pueblo español destrozó casi por completo el fútbol, la selección por ello vivió un incierto futuro e incontables calamidades durante casi cinco años. Para la historia queda aquella selección vasca que partió en 1936 a América y dejó allí a jugadores notables como Zubieta y Lángara, que hicieron carrera en México y Argentina. Muchos futbolistas eligieron idéntico camino, otros sufrieron heridas que acabaron con sus carreras futbolísticas y algunos no pudieron contarlo, como el talentoso futbolista bilbaíno Jose Luis Justel Bollar, que quedó en el camino sangriento de la barbarie.

Al final de este reguero de lágrimas y sangre, en la temporada 39/40 la máquina del fútbol se vuelve a poner en marcha en medio de un ambiente politizado por las circunstancias del momento. El nuevo régimen dictatorial necesita insuflar una corriente que fortalezca el espíritu nacional y por ello encarga al Consejo Nacional de Deportes presidido por el General Moscardó la reorganización de la Federación Española y la misión prioritaria de la recuperación de la selección española. Un trabajo que afronta Luis Saura del Pan, nuevo presidente de la Federación que en su primera decisión designa como nuevo seleccionador a Eduardo Teus.

Con la figura de Teus encontramos a uno de los mejores críticos deportivos de la época, guardameta también del Real Madrid en 1918 e Interventor del Estado. Un hombre con grandes inquietudes literarias que proyecta en el deporte, destacando por sus certeras crónicas y conocimientos en ciclismo, pelota vasca y fútbol.

Hablamos de unos tiempos en los que el concepto de seleccionador es diferente al actual, en los que encontramos a un seleccionador que elige los futbolistas y delega en un entrenador el trabajo del equipo. En el caso de Eduardo Teus elige al mítico Ricardo Zamora para ejercer la citada labor.

De esta forma ambos comienzan a trabajar en un ambiente como dije tremendamente manipulado políticamente, tiempos en los que por las circunstancias se eligen rivales afines ideológicamente al momento que se vive en España. Con estos condicionantes el primer rival de España tras la guerra civil es Portugal, un partido disputado un 12 de enero de 1941 en Lisboa.

Para el citado encuentro Teus rescata a dos grandes futbolistas de la etapa anterior a la guerra que aún mantienen un gran nivel como Campanal y Gorostiza. Alrededor de ellos confecciona una convocatoria con futbolistas nuevos que logran un empate a dos ante los lusos. Fue un match muy improvisado en el que incluso los jugadores se tuvieron que tapar con un esparadrapo el escudo anterior del pantalón. Hacía poco que había caído la Segunda República y la Federación no había cambiado todavía los equipajes.

Corren tiempos muy duros, España vuelve a jugar ante Portugal en Bilbao dos meses más tarde y golea a los portugueses por cinco goles a uno en un partido aburrido según cuentas las crónicas. El siguiente rival es Suiza, selección a la que se vence en Valencia 3 a 2 en un entretenido partido. Jugadores como Ipiña, Epi, Mundo, Campanal, Herrerita, Campos y compañía dejan su sello en la selección española.

Ya en marzo de 1942 se disputa el cuarto partido con Eduardo Teus al frente de la selección y en esta ocasión se vence a Francia en Sevilla por cuatro tantos a cero y el 12 de abril en Berlín, España disputa el partido más relevante para los intereses políticos del régimen franquista pues el rival es nada más y nada menos que Alemania.

España se enfrenta a la poderosa selección teutona ante cien mil espectadores en el estadio Olímpico y logra arrancar un meritorio empate del feudo alemán gracias al gol de Campos. En este punto encontramos a una selección española que inflama el espíritu nacional y se convierte en aparato propagandístico del régimen, un equipo que acumula en cinco partidos tres victorias en casa y dos empates a domicilio.

Todo va sobre ruedas y satisface los intereses exclusivamente políticos de Franco, pero entonces llega la dolorosa derrota encajada ante Italia el 19 de abril de 1942, una semana después de la buena imagen mostrada por el combinado nacional en Berlín.

España se enfrenta ante una Italia en la que hombres como Andreolo, Piola y el legendario Valentino Mazzola, marcan la diferencia. La selección sucumbe por cuatro tantos a cero y la derrota no es encajada por las altas esferas políticas del régimen, que fulminan en el primer tropiezo a un Eduardo Teus que había hecho una buena labor en unos tiempos tan complicados como aquellos.

Cuentan que el disgusto por aquella derrota fue tal que el fútbol español estuvo sin relación internacional hasta marzo de 1945 -excepción hecha de aquellos enfrentamientos ante Portugal, en los que cuentan, se puso en juego el pacto y la buena relación entre Franco y Salazar-, aunque no debemos pasar por alto la Segunda Guerra Mundial que azotó y tambaleó el orden mundial en aquellos años.

En cualquier caso queda para la historia esta etapa convulsa en la que Eduardo Teus asumió la responsabilidad de poner de nuevo en marcha a la selección española con la colaboración como entrenador nacional del legendario Ricardo Zamora, que había hecho campeón al Atlético Aviación.

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