Histórico
22 mayo 2010Francisco Ortí

Diego Milito rompe la cintura del Bayern (2-0)

Al mismo tiempo que se quebraba la cintura de Daniel Van Buyten con un recorte de Diego Milito se desvanecían las esperanzas del Bayern de Munich de recuperar el trono europeo. La decepción germana encontró su contrapunto en la euforía desatada en el bando italiano. El segundo tanto del delantero argentino, auténtico protagonista de la finalísima, entregaba la Copa de Europa a José Mourinho y se la devolvía al Inter de Milán 45 años después de que lo lograra Helenio Herrera.

Tras muchos cambios de rumbo, decenas de entrenadores, centenares de jugadores, y millones de millones desperdiciados, Massimo Moratti ve cumplido su sueño de convertir al Inter de Milán en campeón de Europa. Ese fue el objetivo que le marcó a José Mourinho el pasado verano y el portugués ha respondido levantando un triplete histórico para el fútbol italiano. Serie A, Coppa y Champions para el trabajo más concienzudo del Viejo Continente. (Vídeo-goles a continuación)

El Inter de Milán se llevó una final cerrada y marcada por el músculo. Sobre el césped de Madrid se enfrentaron dos equipos intensos, generosos en el esfuerzo y entregados durante noventa minutos. Sin ocasiones claras, ni fluidez en el juego, la balanza se desequilibró por un nombre. El de Diego Milito. Dos goles gestados en la mente del delantero argentino y culminados por su pierna derecha. Los nerazzurri disfrutaron de dos llegadas al área alemana, las dos con Milito como protagonista y las dos acabaron en el fondo de la red.

El fútbol control del Inter de Milán, agarrado al cerebral esfuerzo de Esteban Cambiasso, y la fe ciega de Diego Milito en sí mismo, fue un enemigo demasiado duro para el Bayern de Munich. Los alemanes apostaron por un estilo ofensivo que se enredó en la tela de araña nerazzurra y pese a que Arjen Robben castigó a Chivu con constantes quiebros ni Olic ni Muller aparecieron en el área con la sufiente autoridad como para aprovechar las ocasiones generadas por la habilidad del holandés.

Con el paso de los minutos Van Gaal cambió al plan B. Se entregó a un fútbol vertical, el que maneja tan bien el gen alemán, pero la lluvia de balones no inquietó a la férrea defensa italiana. El buen trabajo de la zaga nerazzurra contrastó con la fagrilidad de la alemana. La lentitud de movimientos de Van Buyten y Demichelis convirtió el espacio entre ambos en un pasillo que Diego Milito aprovechó para trazar la pared que le condujo al primer gol. Y habiendo descubierto la debilidad del rival se ensañó para sentenciar la final con un segundo tanto.

Con el 2-0 el resto del encuentro se convirtió en un mero trámite. El Inter de Milán ya era el dueño de la Copa de Europa y eso no cambiaría aunque el partido se prolongara durante noventa minutos más. Samuel Eto’o entró en la historia con su segunda Champions League consecutiva -la tercera en su carrera- y José Mourinho entra en el selecto club de entrenadores que ganan una Copa de Europa con dos equipos distintos. Happel y Hitzfeld tienen un nuevo compañero, y el Inter rompe una maldición de 45 años.

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