Histórico
27 abril 2010Jose David López

Schweinsteiger, el enésimo proyecto teutón

Alemania tiene un ADN escrupulosamente leal a lo largo y ancho de toda su historia. La maquinaria germana ha creado ídolos futbolísticos con suma facilidad, fabricados en base a un perfil robusto, potente y con un carácter prácticamente inigualable. Sus cualidades no permiten generar jugadores muy técnicos, preciosistas y cracks del último pase. Las obras de arte las crean otros. La factoría germana insiste, destruye, empuja y aniquila. Es cierto que Beckenbauer elevó la figura de los líberos hasta hacer suyo ese significado, que Muller ha sido el goleador mundialista más recordado de las últimas décadas y que leyendas como Fritz Walter, Maier, Matthaus o Sammer, pasarán a los anales por su dedicación y sabiduría sobre el césped. No eran magos, sino vigorosos obreros orgullosos de su concepción del fútbol.

Esa cadena, que sólo pueden romper en el futuro algunas jóvenes ‘perlas’ por explotar (léase Ozil, Marin o Kroos), sigue vigente en el esquema de la Mannschaft y en todos los equipos alemanes. Poderoso físicamente, con buena zancada, mucha confianza y capacidad de llegada desde segunda línea para sorprender por disparos lejanos o por pases de larga distancia, el papel de Bastian Schweinsteiger se topó hace ya tiempo con esa línea que perdura en Alemania. Querían un jugador diferente, un creador con facilidad para asistir y generar alternativas ofensivas desde la técnica pero el tiempo ha demostrado que Schweini es, a fin de cuentas, un teutón más.

Cuando asomó al primer equipo del Bayern allá por 2002, su mejor cualidad apuntaba a un jugador completamente distinto al prototipo rediseñado por la historia germana. Los muniqueses adolecían de un creador con talento e inteligencia pues Effenberg agotaba su cupo en el antiguo olímpico y ese mismo verano iba a tener la puerta de salida abierta de par en par. La juventud, los buenos pronósticos que había dejado Bastian y hasta su aspecto (rubio típicamente alemán), presagiaban un jugador no clonado del ex capitán bávaro pero sí un arquetipo de líder futuro y referencia del nuevo Bayern que estaba por llegar. Apenas unos años después, Schweini encontró confianza tanto en Baviera como en la selección alemana, con la que es fijo desde los 21 años.

Sin embargo, con los años y las necesidades creativas del Bayern, incapaz de fichar a un jugador con calibre suficiente como para administrar lógica en su medular, Bastian ha degenerado en un jugador completamente diferente. Se ha readaptado a las inquietudes de su club y, lo que es peor, ha dejado en el olvido algunas de sus mejores cualidades, ésas que le hacían ser diferente al dechado jugador germano. Su desplazamiento en largo y su disparo desde segunda línea son de lo mejor de Europa pero Van Gaal ha terminado de estropear la capacidad de sorpresa que generaba en banda o más cerca del área. Es muy raro ver a Schweinsteiger en posiciones de ataque. Ahora comparte tareas destructivas-creativas con un ejemplo del holandés más ‘alemanizado’ del momento (Van Bommel) y, además, queda aislado y no muestra todo su verdadero potencial. Una pérdida por el ‘supuesto bien’ del bloque y que ha crecido en silencio en la Champions.

Es el segundo jugador que más minutos ha disputado esta campaña en la Bundesliga con el Bayern (sólo por detrás de Lahm en 40 minutos), lo que refleja la confianza y la importancia de su figura en el equipo pero ha perdido su momento de gloria. Sólo dos goles, alejado del área, olvidado de labores ofensivas y dedicado a ofrecer su mejor rendimiento para dejar lucir al resto, Bastian tomó la decisión de seguir el pasado verano en el Allianz pese a múltiples ofertas. Será difícil cambiar su registro ya a día de hoy pues el día en que su equipo llega a las semifinales de Champions ‘tocado’ por múltiples bajas defensivas, es él el más requerido, conscientes de que sobre él recaen muchas de las responsabilidades. Será la versión más poli-funcional (defensivamente hablando) de un jugador que iba a aportar algo diferente a un fútbol quizás demasiado espeso pero que se vio arrastrado por las corrientes de sus antepasados. Un proyecto más que Alemania deja por el camino…

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