Histórico
20 abril 2010Jose David López

Mourinho, el enganche y un nuevo Inter

mourinho-sneijderHelenio Herrera estaba en el banquillo, Luis Suárez (único español en ganar el Balón de Oro), Facchetti, Mazzola, Corso o Jair, eran las estrellas. Aquél ‘La Grande Inter’, brilló en los años 60, logrando consecutivamente tres Scudettos, levantando dos Copas de Europa y dos Copas Intercontinentales. Un equipo rocoso, tremendamente táctico, que quizás quedó para los anales como un equipo defensivamente exagerado pero que fundamentó muchas de las actitudes que aún hoy se explotan en la Serie A. Metas todas ellas que pertenecen no sólo a la historia del club, sino que ahora son la losa que durante sesenta años pesa como iridio (el metal más pesado del planeta) pues desde entonces, desde que el gran Armando Picchi levantara el trono del fútbol europeo, el Inter espera su momento.

Y pese a lo complicado del sorteo, pues no hay mejor manera de tachar su cruce con el actual campeón y máximo favorito (Barcelona), este 2010 representa la mejor opción del Inter para volver a reinar en el continente. El equipo neroazzurri no se encontraba en esta fase desde 2003 (cuando cayó ante el Milan) en una dolorosa eliminatoria. Ahora los más optimistas recuerdan que el Inter nunca ha perdido un partido en casa en las semifinales de la competición europea y que el caminar en Meazza esta campaña es firme, con tres victorias y dos empates que mantienen el invicto como local. Además, y pese a que sólo son estadísticas, el Barcelona no ha logrado marcar en sus cuatro últimos partidos en casa en semifinales de Champions.

Para llegar hasta aquí y soñar con emular las metas logradas en los 60, el Inter tuvo que enfrentarse ya en un doble reto al Barcelona durante la primera fase. No hubo goles en Meazza pero sí en el Camp Nou, donde Piqué y Pedro dieron la victoria (2-0) a los culés. Sin embargo, desde entonces, el Inter no sólo no ha vuelto a ceder, sino que se ha mostrado confiado en sus opciones. Sacó adelante partidos delicados en el frío de Kazan (1-1) o Kiev (1-2) para salvar sus opciones rumbo a cuartos donde se cruzó con el todopoderoso Chelsea. Un gran planteamiento como local le dio la victoria por la mínima pero la solvencia física y defensiva del cuadro neroazzurri en Londres acabó por derrumbar a los Blues, uno de los favoritos, que cayó ante la rebelde mirada de Mourinho. El CSKA de Moscú no opuso demasiada resistencia y, con lo justo, el Inter se coló en semis. Desde entonces Mou ha logrado dar otro aire a su equipo y ahora la fe es ciega y el objetivo está claro, ser campeones de Europa cinco décadas después.

Siempre se ha tachado a José Mourinho de ser un técnico con ideas muy defensivas. Cierto es que basa sus equipos en una fuerza defensiva potente y en una medular donde prime el físico y que, además, en el Inter se encontró un equipo muy preparado en este sentido. Sin embargo, y tras un primer año donde logró el Scudetto para que nadie se sublevara y pudiera trabajar con confianza, el luso ha querido dar un aire nuevo a su esquema este curso. El cambio está propiciado ya desde el verano cuando insiste en la compra de un enganche que, tras numerosos titubeos, terminó siendo Sneijder. El holandés representaba no sólo ese intento del técnico de encontrar alternativas a su equipo, sino la intención de dotar al once de mayor verticalidad, creatividad y, porque no decirlo, virtuosismo.

No podemos afirmar que haya alcanzado ese reto pero sí que ha evolucionado hacia un inter tremendamente ofensivo. El holandés actúa de mediapunta, ese trequartista que habían olvidado en Italia y que vuelve a días de gloria con el estupendo rendimiento de Sneijder, por goles y actitud, el hombre clave de la campaña en la Serie A. Podría haberle rodeado de hombres rápidos pero no sólo de dos, sino que Mourinho ha sido más valiente que nunca, planteando partidos con hasta tres delanteros por delante de su referencia. Etoo, Milito y Pandev (o Balotelli). El rendimiento de todos ellos (incluso el del camerunés en los últimos partidos), ha mejorado y el culpable es tanto Sneijder como el propio Mourinho, que ha dotado a su equipo de una enorme capacidad de ataque. Movilidad, velocidad, pegada, eficacia y definición en tres puntas que, además, cumplen un patrón muy similar en cuanto a conceptos futbolísticos.

Con esos retoques, Mourinho ha cambiado la cara al Inter. Es un equipo ambicioso, temeroso en acciones ofensivas, eficaz a balón parado tanto en lanzamientos directos (Sneijder, Balotelli, Chivu) como en segundos remates (Lucio, Samuel, Motta) e igualmente adictivo en cuanto a llegadas desde segunda línea con las arrancadas por banda de Maicon (increíble temporada la suya) o la garra de Cambiasso, Stankovic o Zanetti. Un once que puede variar pero que siemrpe contempla esta nueva idea de revitalizar el concepto del campeón italiano. Pese a estos apuntes, enfrente estará esta semana el Barcelona, mucho más inteligente y experto en estas ‘guisas’, con lo que debemos esperar una actitud más prudente del Inter. Sus opciones pasan por mantener la fuerza defensiva y buscar la contra. Si lo logra, Mourinho hará olvidar al gran Helenio. Si fracasa, nunca pensará que no intentó cambiar el destino del Inter.

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