Histórico
26 abril 2010Jesús Camacho

Equipos Históricos: El Kaiserslautern y los once de Walter

En El Enganche hemos querido rendir homenaje al Kaiserslautern, por su reciente ascenso a la Bundesliga, recordando uno de los mejores equipos de su historia.

‘Buceando’ en la historia del fútbol y en la de los equipos históricos he podido comprobar que casi de forma ineludible en la historia de los mismos hay una constante que se repite de incesantemente. Y es que en un porcentaje muy alto siempre hay un icono futbolístico, un crack eterno capaz de influir en la memoria histórica de los aficionados al fútbol, además de erigirse en figura legendaria de las diversas ciudades en las que han desempeñado su profesión. Este es el caso de Fritz Walter, un hombre nacido el 31 de octubre de 1920 en Kaiserslautern (Alemania), el héroe alemán de la posguerra que llegó a influir en la vida e historia de la citada ciudad. Al punto de que en cierta ocasión un niño de diez años respondió a su profesora con esa espontaneidad que caracteriza a aquellos seres mágicos de ojos grandes y limpios que nos alegran la vida diaria.

A la pregunta de su profesora de quién era Fritz Walter respondió: “¡Por supuesto, es él quien inventó Kaiserslautern!”, algo infundado desde el punto de vista histórico, puesto que los orígenes de dicha ciudad se remontan al medioevo, pero no descabellado desde la perspectiva sentimental de los aficionados del Kaiserslautern.

Fritz defendió  los colores del Kaiserslautern durante 22 años, desde 1937 hasta 1959, con la ineludible y triste interrupción de la Segunda Guerra Mundial, que frenó por todo el planeta la trayectoria de grandísimos futbolistas. Afortunadamente en este caso no impidió que este gran capitán le diera al Kaiserslautern el primer título de Campeón de Alemania en 1951, certificado con una victoria 2 a 1 sobre el Preussen Munster. Un partido en el que pese a que la iniciativa en los inicios la llevó el conjunto prusiano, logró coronar campeón al equipo rojo con dos tantos de Ottmar Walter, a pase de su hermano Fritz. Precisamente la presencia de Ottmar estuvo en el aire puesto que una lesión puso en peligro no solo su participación en el decisivo choque sino su carrera. Afortunadamente se recuperó y lo dio todo en aquella ‘final’.

Posteriormente certificaron  su segundo campeonato un 21 de junio de 1953, cuando vencieron en el Estadio de Berlín por un contundente 4 a 1 al VfB Stuttgart.

Desgraciadamente este título de 1953 fue el último conseguido por el mejor equipo alemana sin duda alguna de la posguerra puesto que además de los dos éxitos citados lograron tres subcampeonatos. El de 1948, cuando cayeron 1-2 ante el Nuremberg, el de 1954, en un torneo perdido contra todo pronóstico cayendo 1-5 ante el Hannover 96 y el de 1955, cuando cedieron el título con una derrota 3-4 ante el Rot-Weiss Essen. Todo ello liderando a un sensacional equipo que como no podía ser de otra manera, recibió el sobrenombre de “Walter Elf”, “Los once de Walter”, en honor a su jugador más notable.

En 1953 Walter fue máximo goleador de la liga alemana, e icono de aquellos ‘Diablos Rojos’ de Alemania que con un equipo formado por Hölz; Baßler, Kohlmeyer; Eckel, Liebrich II, Render; Scheffler, Fritz Walter, Ottmar Walter, Wenzel, Wanger marcaron una época en el fútbol alemán.

La columna vertebral

Los más destacados de aquel gran conjunto fueron Fritz y Ottmar Walter, Werner Kohlmeyer, Horst Eckel y Werner Liebrich, que componían la columna vertebral.

Fritz  Walter, fue un jugador técnicamente exquisito, un artista con el balón, un distribuidor del juego sobresaliente. Está considerado como uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, que además de por su capacidad técnica y su inteligencia en la distribución del juego, destacó por su llegada a gol y por su capacidad física y de trabajo. Un medio fuerte y técnico a la vez, goleador y pasador, entusiasta y dotado de mucha personalidad. Un gran capitán.

Horst Eckel, en las filas del Kaiserslautern comenzó a destacar por su excepcional velocidad y se ganó el apelativo de “El Galgo“. Polivalente, fue un centrocampista o lateral diestro de una extremada potencia y velocidad, una auténtica bala y muy difícil de parar en carrera.

Werner Liebrich, “De Rot”, en una época en la que no existía la palabra líbero ni se estilaba el defensa libre, Liebrich dio una auténtica lección adelantada a su tiempo de cómo debía desenvolverse un defensa con gran potencia, clase, efectividad y elegancia. Un central magnífico.

Ottmar Walter, hermano de Fritz fue un delantero potente, incansable y rematador insaciable, un futbolista generoso en el esfuerzo. Bueno técnicamente era polivalente, podía jugar tanto en la punta como en la media, podemos calificarlo como medio-ofensivo, un jugador que si no recibía balones los buscaba ya fuera cayendo a bandas o retrasándose a la media.

Werner Kohlmeyer”Kohli”, cómo le llamaron, era un defensor zurdo excepcional, un atleta extraordinario que si posiblemente no se hubiera dedicado al fútbol, podría haber sido un gran luchador en cualquier modalidad de combate. Con eso queda todo prácticamente dicho de este futbolista que desde sus inicios se mostró como un portento físico, capaz de entrenar a todas horas. Además si a ello unimos el hecho de que era un futbolista veloz y seguro en el manejo de balón, no nos queda otra que plasmar lo que fue: un gran jugador.

Fritz Walter, la leyenda

Posiblemente como ya sucediera con otros equipos históricos (como el “Ballet Blanco” de Pelé) este quedara un poco ‘monopolizado’ por la figura de Fritz Walter, pero es que no podemos obviar el papel jugado por este sensacional futbolista alemán en la historia del Kaiserslautern, club al que fue absolutamente fiel y en el que jugó 379 partidos marcando la cantidad de 306 tantos, impresionante para un centrocampista. Dicen que su mejor gol lo anotó ante el Wismut Aue, un gol antológico rubricado con aquel famoso taconazo por encima de la cabeza a un balón recibido de un saque de esquina.

Además de su impresionante contribución al equipo de su ciudad su aportación a la historia del fútbol alemán no se quedó atrás puesto que Fritz fue capitán del equipo nacional alemán de fútbol que se proclamó campeón del mundo en Suiza 1954 y uno de los artífices de aquel histórico “Milagro de Berna” (Das Wundern von Bern) . Un hito histórico en el que Alemania venció al considerado como uno de los mejores equipos de todos los tiempos, los “Mágicos Magyares”, a los que vencieron 3 a 2 en una final épica.

Precisamente y en referencia a este hecho no podemos pasar por alto que en el citado Mundial el Kaiserslautern se convirtió, con cinco jugadores (Fritz y Ottmar Walter, Werner Kohlmeyer, Horst Eckel y Werner Liebrich), en el eje central de la selección alemana ganadora de la Copa Mundial.

Un tipo humilde

La montaña de Betzenberg, lugar en el que se encuentra ubicado el estadio fue testigo de las hazañas de estos “Diablos Rojos de Alemania”, estos “Walter-Elf” . Un colegio, una calle fueron bautizados con su nombre y por supuesto aquel estadio de Betzenberg, que pasó a llamarse Fritz-Walter-Stadion. Pero él jamás quiso ser alguien especial, fue la anti-estrella, un tipo modesto que hablaba sobre el terreno de juego y era todo un caballero, siempre volcado en obras benéficas. En definitiva una leyenda del deporte única que forjó la leyenda de once guerreros rojos.

Fue nombrado ciudadano honorario de la región de Renania-Palatinado y de la ciudad de Kaiserslautern, si algún día pasáis por allí recordad que Fritz no fue el fundador de la ciudad, pero no olvidéis que Fritz es para Kaiserslautern, lo que Wolfgang Amadeus Mozart es para Salzburgo, Helmut Kohl para Ludwigshafen y Hermann Hesse para Calw. 

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