Histórico
30 abril 2010José Mendoza

Villarreal: El juez Garrido

Cinco victorias en los seis últimos partidos amenazan al Barcelona. Un Villarreal lanzado es el peor rival al que se podía medir un líder herido. El equipo de Juan Carlos Garrido ha remontado el vuelo y salvado la temporada tras llegar a ir colista. Situado en puestos europeos no parece ya nada fácil que nadie le desbanque y peleará incluso por puestos Champions, un imposible hace unos meses. Tamaña proeza ha propiciado la renovación del reconstructor Garrido, en el que se intuye a un nuevo Pellegrini.

Lo cierto es que el técnico de El Puig aún no ha dado ni un paso en falso. Con el filial hizo un fenomenal trabajo, no sólo ésta última temporada. Lo dirigió desde el 2002 hasta hace unos meses en tres etapas diferentes, en las que consiguió el ascenso a Tercera y a Segunda. Con 41 años ya lleva 13 ejerciendo la profesión. Le tocaba retocar un submarino hundido tras la destitución de Valverde, con piezas del puzzle muy deterioradas. Las lesiones de Cazorla y Senna, la adaptación de Nilmar, los problemas familiares de Rossi o las expulsiones y falta de confianza de Gonzalo Rodríguez estropeaban la cara de uno de los equipos más atractivos de la Liga BBVA.

Pese a todos esos contratiempos ha reflotado al equipo. Apoyado en un cambio táctico ha devuelto al Villarreal su imagen más atractiva. Un 4-3-3 con el que ha disminuido la dependencia en Senna y Cazorla. Con Bruno de eje defensivo en el centro del campo suelen estar Ibagaza y Cani. Garrido gestiona los esfuerzos del hispano-brasileño. El argentino y el ex del Zaragoza manejan la pelota con criterio pero con verticalidad, pues arriba están apoyados por tres delanteros. Y es que Nilmar, Rossi y Llorente parten de inicio para repartirse los goles. Ninguno de los tres cuenta con una cifra demoledora, pero sí respetable. El brasileño ha ido ‘in crescendo’ y ya suma once. El italiano, con baja forma al principio y problemas personales después, lleva ocho, y Llorente registra siete.

Y en defensa Garrido ha dado toda la confianza a Gonzalo como pareja del siempre seguro Godín. El argentino, con cuatro expulsiones en las primeras jornadas, se vio condenado al banquillo en detrimento de Marcano, pero ha recuperado el nivel de otros años. Al ex del Racing también le ha adelantado la progresión del joven Musacchio, al que Garrido ha dado los galones de tercer central de la plantilla pese a sus insultantes 19 añitos.

Son los ingredientes que amenazan al Barcelona. Si superan este test le quedarían Tenerife y Valladolid en el Camp Nou así como el Pizjuán, otra prueba difícil, si bien el Sevilla titubea desde la marcha de Manolo Jiménez. El Madrigal supone el examen más complicado de Barça y Madrid en las cuatro jornadas que restan. El juez Garrido dictará sentencia.

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