Histórico
11 marzo 2010Francisco Ortí

Valencia-Bremen: Enemistad a primera vista

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El mundo del fútbol genera todo tipo de sensaciones. Pasiones incontrolables, noches mágicas, amistades inquebrantables o recuerdos imborrables forman parte de la semántica habitual del deporte rey. Por desgracia, esos sentimiento también generan su antónimo, con violencia y enemistades maquilladas de rivalidad.

Asi, a lo largo y ancho del mundo, encontramos enfados centenarios o derbis entre vecinos enfrentados desde tiempos inmemoriales. Pero no todas las rivalidades tienen origenes ancestrales ni hace falta desempolvar las hemerotecas para encontrar su causa. Otras son recientes, son enemistades a primera vista. Cómo sucedió en el invierno del 2004 entre el Valencia y el Werder Bremen.

Para entender la rivalidad nacida entre alemanes y españoles hay que remontarse a un año atrás de su encontronazo. En 2003 el Valencia vivió un año de ensueño. De la mano de Rafa Benítez conquistó la Liga y la Copa de la UEFA, firmando un doblete histórico para el club del murciélago. Los ché eran una máquina sin rival en Europa y contaban con uno de los jugadores más en forma del mundo, Vicente Rodríguez. El Xiquet era el ídolo de Mestalla, tanto por su gran rendimiento sobre el terreno de juego, como por su condición de valenciano. Era el ojito derecho de la ciudad.

Todo era un cuento de hadas para el Valencia, hasta que el 29 de septiembre del 2004 las hojas del cuento se mancharon de barro. De barro de Bremen, en contreto. En un partido con altos índices del violencia, Werder Bremen y Valencia tuvieron su primera toma de contacto en la fase de grupos de la Liga de Campeones. Los ché salieron escaldados del Weserstadion. Cayeron por 2-1, en una de las primeras derrotas que sufrían en Europa desde hacía mucho tiempo, pero lo peor fue la lesión de Vicente Rodríguez, de la que  jamás se ha vuelto a recuperar.

Sin Vicente, el Valencia de los italianos -lo entrenaba de nuevo Ranieri y trajo consigo varios compatriotas- cayó en picado y recibió la puntilla en el partido de vuelta ante los alemanes. El 7 de diciembre del 2004, el Werder Bremen visitaba Mestalla. Los ché esperaban una noche de gloria. Lograrían los tres puntos para entrar en la siguiente fase de la Liga de Campeones y de paso vengarían la lesión de Vicente derrotando a los alemanes. Sucedió todo lo contrario.

El Werder Bremen se mostró serio y contundente en Mestalla. La adrenalina ascendió al mismo ritmo que avanzaban los minutos hasta que en la recta final el partido se tornó en una batalla campal. Miguel Ángel Angulo perdió los nervios y se degradó lanzando un escupitajo contra el rostro de Borowski que le costó una dura sanción por parte de la UEFA. A la postre, el Valencia se quedó fuera de la Champions League (0-2), y se quedó sin Angulo por una larga temporada.

El Valencia no se recuperó de aquel golpe moral. Su supervivencia europea en la Copa de la UEFA también fue agónica y cayó a manos del Steaua de Bucarest, provocando la destitución de Claudio Ranieri y la extraña llegada de Antonio López al banquillo. Los ché agonizaron hasta final de temporada y hasta que Quique Sánchez Flores no tomó las riendas del Valencia el equipo no volvió a levantar cabeza.

El Valencia deberá hacer frente a esos amargos recuerdos este jueves (21.05 horas). El Werder Bremen visita de nuevo Mestalla con los octavos de final de la Europa League como telón de fondo. Si los ánimos se mantienen calmados se verá un gran partido, de lo contrario la enemistad hablará por si sola.

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