Histórico
1 marzo 2010Francisco Ortí

Domenech, el hombre que quería ser odiado

raymond-domenech-001

Con motivo del encuentro amistoso entre España y Francia del próximo miércoles recuperamos este artículo dedicado a la figura del seleccionador galo Raymond Domenech.

Un reciente estudio científico así como la mayoría de las películas de Disney aseguran que la necesidad de sentirse amado es inherente al ser humano. Sin embargo, no es una regla que se cumpla en su totalidad. Existe un pequeño estrato de la sociedad que se encuentra cómodo con el odio. Mientras durante su infancia la mayoría ha deshojado la margarita deseando que el azar respondiera “me quiere” hubo un niño que ansiaba el “no”. Ese niño era Raymond Domenech y como adulto ha encontrado el lugar ideal para convertirse en diana humana de críticas: el banquillo de la selección francesa.

Domenech asumió el cargo de seleccionador francés tras la Eurocopa del 2004. Era un periodo complicado para Les Bleus, que necesitaban un cambio generacional, y para el país, dividido por los disturbios que explotaban con intermitencia en los suburbios. En el primer problema no reparó. En el segundo posiblemente tampoco, pero sí ayudó a solventarlo. Francia volvió a unirse gracias a Raymond Domenech. O, mejor dicho, se unió en su contra. Y es que el seleccionador francés se ha convertido en un personaje tan odiado en su país que en una cita tan importante como la de este miércoles en la que Francia se jugará la clasificación para el Mundial ante Irlanda los jugadores galos preferirían jugar de nuevo en Irlanda para escapar del ambiente que se genera en las gradas.

Ser odiado no es una sensación nueva para Domenech. Lo ha buscado desde sus inicios en el mundo del fútbol. Durante su debut en la Ligue 1 vistiendo la camiseta del Olympique de Lyon su compañero en la zaga Jean Baeza realizó una violenta entrada que acabó con la carrera del delantero del Niza Helmut Metzler. La prensa se equivocó y culpó de la agresión al debutante de 18 años y prominente bigote. Éste no intentó sacarles de su error. “Baeza y yo llevábamos el mismo corte de pelo y nos confundieron. Yo estaba empezando y consideré que era importante que se hablara de mí, para bien o para mal, así que decidí no corregir a la prensa. Fue como una bravuconada“, explicó años después Domenech.

Raymond aprovechó semejante carta de presentación para crearse un personaje de tipo duro. Escondió su rostro tras una frondosa y negra barba, -que se afeitó el mismo día que se retiró- y regaló titulares a la prensa con declaraciones incendiarias como las que todavía hoy le caracterizan. De hecho, fue desde las salas de prensa donde contribuyó a generar su mala fama. Se convirtió en un provocador. “No me siento alsaciano. Tengo muy poco contacto con los alsacianos”, fueron sus palabras el día que fue presentado como nuevo jugador del Estrasburgo, equipo representativo de la región de Alsacia.

Su paso a los banquillos también fue traumático. “Espero entrenar algún día, pero no en un club amateur ni de segunda división”, declaró al obtener el carnet de entrenador todavía siendo jugador. No se cumplieron sus deseos y debutó en el banquillo del modesto Mulhouse. Allí comenzó una carrera meteórica. Pasó al Olympique de Lyon y de ahí directamente a la selección sub’21 de Francia, como paso previo a la absoluta. Todo ello siempre bajo el mismo lema: “Escucharé a todos, pero sólo haré caso a los dignos de ser escuchados”.

Cómo seleccionador francés ha podido desarrollar todo su talento para despertar odio. Sus alineaciones son discutidas, sus convocatorias también, y hasta su modo de darlas. Generó una gran polémica al anunciar la lista de convocados para el Mundial 2006 a través de una grabación en un teléfono móvila a la que se accedía a través de una clave. Las malas lenguas aseguran que la compañía telefónica pagó 7.000 euros al seleccionador por aquello. Él no lo niega. Así se ganó el odio de la prensa gala, y más después de declarar que el mundo perfecto para él sería aquel en que no tuviera que hablar con periodistas. Un deseo algo contradictorio puesto que su pareja es la periodista deportiva Estelle Denis, a la que, por cierto, pidió en matrimonio en el momento más inoportuno: por televisión momentos después de que Francia cayera eliminada en la primera fase de la Eurocopa 2008.

Si su relación con la prensa es mala, con los jugadores no es mejor. Anelka, Benzema, Trezeguet, todos han pensado que Domenech tiene algo contra ellos. Aunque los casos más sangrantes son los de Ludovic Giuly o Robert Pires, a quienes dejó fuera de sus convocatorias a causa de su signo zodaquial. “Son Escorpio y los Escorpio tienden a autodestruirse. No es bueno para el grupo”, comentó con naturalidad Domenech, gran aficionado a la astrología.

Además, de a la astrología Domenech también es aficionado a la actuación. Es actor amateur de teatro con la compañía Le Trimaran y ha participado en una película, aunque al parecer también se ganó la enemistad del director. La escena en la que él aparecía fue eliminada en el montaje final. Esta noche, Raymond Domenech se jugará el pase al Mundial acompañado por el odio como fiel compañero. Su margarita siempre dice no, pero el fútbol suele responderle con un sí.

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche