Histórico
4 febrero 2010Jose David López

Equipos Revelación 09-10: Montpellier

SOCCER-FRANCE/
Continuamos la nueva mini-sección de El Enganche, que mete el bisturí a los Equipos Revelación de esta campaña. Tras el Lille y el Mallorca, la tercera parada será de nuevo en Francia aunque ahora en el sur pues un recién ascendido ha vuelto a la élite con ganas de dejarse notar y hacer recordar que en La Mosson siempre hubo algo especial.

La astrología y la medicina encuentran una curiosa relación de amor-odio en un personaje histórico que durante su vida decidió pronosticar los males de la humanidad y apuntar en rojo aquellos días claves en el desarrollo de la misma. El origen de todas sus profecías está en el sur de Francia, en la universidad más antigua del mundo y en las paredes donde se formaron muchos de los mejores matemáticos de la historia. Nostradamus, ese curioso médico provenzal judío que sigue creando pánico varios siglos después de su muerte, escribió de manera críptica y casi apocalíptica aquello que interpretaba de sus aprendizajes. Eso sí, por ahora no apareció ninguna de sus famosas cuartillas hablando de los éxitos futbolísticos de la ciudad que le concedió ese dudoso ‘don’: Montpellier.

El hoy conocido como Montpellier Hérault Sport Club vivió toda una serie de interminables fusiones con equipos de la zona, de la región y hasta de la propia ciudad pues ser el más fuerte era el único método de subsistencia allá por inicios del siglo pasado. Tanto que incluso llegó a unirse a un club de rugby para ganar aficionados a su causa.

El arreón definitivo para ser considerado como tal le llegó en 1920 tras ganar la extinta Copa Languedoc (competición relevante sólo entre las comarcas sureñas del país) y tras varios cambios de sede por no poder pagar el alquiler, se coronó campeón de la Liga Sureste en 1928, para completar su año memorable en 1929 al clasificarse para la final de la Copa de Francia y derrotar al FC Séte (vecino con quien guarda máxima rivalidad). Ese empujón le convirtió en equipo profesional varios años más tarde y así se le permitió acceder al primer campeonato regulado en el país en 1932.

Tras ganarse críticas de la opinión pública con un nuevo traslado obligado de estadio y hasta tres fusiones más en los años 50-60, el club se estabilizó tal y como hoy lo conocemos gracias a la mano de Louis Nicollin en 1974. Con un mando serio y sobrio al frente de la presidencia, los ascensos se acumularon y en tiempo record el Montpellier reunió a jugadores emblema como Laurent Blanc, Jean-Claude Lemoult, Roger Milla o Eric Cantona, con el que ganaron la Copa en 1990.

Ya asentados en el Stade de la Mosson, el proyecto logró consolidarse con varias participaciones europeas y temporadas en la Ligue 1, que abandonó sorprendentemente para caer en un pozo sin fondo que casi les lleva a la National (Tercera División). El club se salvó con una recta final de infarto y de milagro pues en los cuatro últimos partidos puntuó y Rolland Courbis, que cogió al equipo ‘in extremis’, lo salvó en la última jornada ganando 1-0 al Grenoble y con gol de penalti. Un año después, y tras una campaña donde todo salió a pedir de boca y se logró el ansiado ascenso a la Ligue 1, que está encauzándose por un sendero victorioso que nadie podría esperar.

El club no dudó y otorgó el reto de salvar a categoría a René Girard, un ex centrocampista del Burdeos de los 80 (compartiendo vestuario con Tigana o Girese en la selección) con mucha valentía y sacrificio por la profesión. El proyecto de Courbis seguía vivo en su cabeza y el club decidió mantener a la base que tan buen desempeño había ofrecido meses atrás. Lo que nadie esperaba es que en la jornada 22, tras ganar al Olympique de Marsella (2-0), La Paillade estuviera en segunda plaza, soñando con plaza de Champions y retando a los ‘gigantes’ del país.

Girard ha creado un equipo atrevido, joven, con mucha ambición y una defensa sólida sustentada en cimientos férreos y con experiencia. Pitau, el capitán, es el ancla de la medular, el hombre táctico y aquél que otorga consistencia al equipo. Jourdren ha logrado poner seguridad bajo palos, Jeunechmap siempre fue el carrilero caracterial imposible de domesticar, el correcto y expeditivo central bosnio Spahic, y Marveaux el perfecto asistente para buscar la última línea. Todo ello bien adornado, por supuesto, por juventud de primer nivel aunque semi-desconocida como el resto de la plantilla. Nos referimos a Ait Fana (un extremo zurdo con mucho desborde y llegada), Belhanda (una de las grandes apariciones por capacidad y velocidad) y Yangambiwa (un carrilero diestro con mucha aportación ofensiva). Ninguno supera los 20 años. Alguno más tiene el colombiano Monteño, que tras levantar mucha expectación hace años, se desquita poco a poco de Orange & Blue.

La gran atracción, porque no se puede tachar de estrella a un jugador que hace apenas dos años estaba jugando en el Pau (de cuarta división), es el argentino Costa. Creativo, humilde, talentoso, con mucha capacidad de llegada desde segunda línea y un magnífico golpeo. Todo ello le bastó para ser elegido mejor jugador de National y Ligue 2 en las dos campañas anteriores y ahora ya tiene el calificativo o elogio de ser la auténtica revelación del 09-10. Es la viva imagen de un club sin metas prefijadas más allá de seguir un sueño imprevisto, creado para el disfrute de una afición fiel pero nada acostumbrada a éxitos de un calibre que ni el mismísimo Nostradamus podría llegar a presagiar.

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