Histórico
12 febrero 2010José Mendoza

El Atlético se pone una tirita

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Toni, Aguilera, Gamarra, Gaspar, Santi, Capdevila, Hugo Leal, Baraja, Valerón, Kiko y Hasselbaink. Es el once que alineó Radomir Antic en la última final del Atlético en Copa del Rey. Aquella final recordada por la pillería de Tamudo. Diez años después, el club colchonero vuelve a llevarse una alegría en el torneo del k.o. Claro que aquello fue una alegría a medias. Era más una consolación, pues ya se había consumido el descenso a Segunda.

Entre final y final, una década para hacer balance. Una década en la que las alegrías de la afición del Manzanares se pueden contar con los dedos de una mano. Está el ascenso a Primera, está el cuarto puesto de 2008, están los octavos de la Champions tras una inmaculada fase de grupos y está el cuarto puesto del año pasado. Hasta ahí. En materia de resultados, el club del Manzanares no ha sabido darle más alegrías a sus fieles seguidores.

Entre tantas desgracias, ésta es una sonrisa obligada, pues el Atlético se encontró con Marbella, Recreativo, Celta y Racing en el camino. Cuatro equipos a los que debía superar. Una oportunidad a la que no había que dar la espalda.

El divorcio entre directiva y afición sigue vigente. La herida abierta es demasiado profunda como para que una final de Copa la cicatrice. Pero supone una perfecta tirita. Serán más de tres meses en los que pervivirá la ilusión. En este periodo de tiempo habrá paciencia suficiente para emprender la remontada en la Liga BBVA y no desperdiciar la carta de la Europa League.

Este resultado es un punto de inflexión en la temporada del Atlético, pero Quique Flores ya tiene camino recorrido. En De Gea ha encontrado un auténtico seguro en la portería. Domínguez se ha erigido en un fiable líder defensivo. Junto a él han repetido hasta la extenuación Ujfalusi, Perea y Antonio López. Con sus carencias individuales, esta defensa ha jugado ya muchos partidos seguidos juntos, lo que mejora sus prestaciones colectivas.

Tiago es el pegamento necesario entre la defensa y la delantera. El portugués supone ese nexo de unión perfecto que, con Assunçao protegiéndole, sorprende desde segunda línea sin desestabilizar el bagage defensivo. Y arriba, la siempre demoledora pareja de extremos y delanteros.

Son mimbres suficientes como para cumplir un papel notable en la segunda vuelta y en la Europa League. Quizás no dure mucho, pero el mar vuelve a estar en calma. En cuanto el barco se tuerza, siempre quedará recurrir al salvavidas de la Copa.

Artículo publicado en Sportyou.es

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