Histórico
22 febrero 2010Jose David López

Análisis Champions: Stuttgart, ejemplo de trivialidad germana

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La Bundesliga es el campeonato más pasional y colorido de Europa, único en cuanto a equidad, goles y alegrías ofensivas bien acompañadas de defensas de dudosa competitividad. Esa mezcla perfecta para el espectador neutral, deja de tener valor cuando lo que suena es la musiquilla de la Champions pues los ‘gigantes’ continentales están a día de hoy muy por encima del nivel medio del fútbol germano. Se aprecia en detalles pero, sobre todo, en resultados. Excepto el Bayern (al que también se podría incluir momentáneamente en esta lista si nos atenemos a los últimos tiempos), la clase alta en Alemania la componen equipos intermitentes, con jugadores bregadores, muy comprometidos pero con un estilo opuesto a lo que rigen las necesidades del fútbol de máximo nivel. El Stuttgart es un ejemplo de ello.

Porque sólo con esa mezcla se podría explicar los titubeos deportivos de su plantilla. La pasada temporada, tras el cese de Armin Veh (el técnico que les hizo campeones milagrosamente en 2007) tras una serie de resultados desastrosos, el encargado de levantar los ánimos y acabar logrando la clasificación para la Champions fue Markus Babbel. Su labor fue anímicamente extraordinaria y confirmó la heroica en la previa al dejar en el camino al peligroso Poli Timisoara rumano. Sin embargo, pese a confiarle el nuevo proyecto, dos únicas victorias en las primeras dieciséis jornadas de la Bundesliga, le apartaron del banquillo donde llegó el suizo, ex Basilea, Christian Gross.

Como su antecesor, su propuesta renovadora en lo anímico y un par de refuerzos invernales, han surtido efecto inmediato. En el Mercedes-Benz Arena han pasado de ver a su equipo metido en descenso, a estar en mitad de tabla y en estos octavos de final europeos. El Stuttgart llega al partido repleto de motivación pues viene de golear 1-5 al Colonia y ha sumado seis victorias en los últimos siete partidos de la Bundesliga. Esa dinámica les da fuerzas de cara al complicadísimo cruce que la Champions les deparó ante el actual campeón, un Barcelona temible, al que en Alemania ven como intocable y que ya ganó en casa (2-0) y a domicilio (1-3) en la fase de grupos hace dos ediciones. Hay poco que hacer, mucho que trabajar y llegar al perfeccionismo para manter opciones al menos hasta la vuelta que se dispute en el Camp Nou.

El equipo de Groos tiene numerosos chicos jóvenes que poco a poco han ido entrando en los planes ante la poca rentabilidad de algunos fichajes y, sobre todo, debido a la necesidad de ajustar la cantera a las exigencias del primer equipo en tiempos de crisis. Sin embargo, sus puntos claves son los de antaño y los últimos en llegar aún no han logrado la trascendencia deseada y han dejado, de momento, muchas lagunas. Ante el Barcelona, el Stuttgart debería jugar fuerte en la medular, confiando en el buen juego aéreo de sus puntas y en las llegadas desde segunda línea. Groos se la jugará con un once no muy diferente a este: Lehmann, Molinaro, Delpierre, Tasci, Trasch, Khedira, Kuzmanovic, Gebhart, Hleb, Pogrebnyak y Marica (Cacau).

En la portería el veterano Lehmann ha sido ‘perdonado’ por el técnico tras sus salidas de tono dentro y fuera de césped. Una expulsión por agresión a Bancé en un choque liguero ante el Mainz, una serie de errores graves y una imagen sin comentarios que le hizo aún más daño a su imagen, dieron la titularidad al joven Ulreich algunos partidos pero Groos reaccionó y sigue confiando en el veteranísimo portero (40 años). La defensa es débil y sólo cumple con brillantez el ya internacional Tasci, un buen proyecto de central de sólo 22 añitos y que abandonará el club en no demasiado tiempo pues tiene numerosas ofertas. El italiano Molinaro, llegado en enero, da más experiencia mientras el marfileño Boka (lesionado), que sí tiene más vocación ofensiva, ha perdido su lugar en las últimas fechas de manera incomprensible.

El eje, sobre todo tras la marcha de Hitzlsperger, es el capitán de la Sub 21 germana campeona de Europa este pasado verano, un Sami Khedira en clara progresión, potente y con recorrido. La creatividad y la capacidad de desborde la debería dar Hleb, que está en un momento delicado y que aún no ha logrado ni tan siquiera anotar en la Bundesliga. Hibert ha perdido fuelle con Groos, que prefiere al jovencísimo y progresivo Gebhart o a citado Kuzmanovic, que se ha ido ganando un puesto que parecía suyo desde su llegada. El serbio tiene un potente disparo lejano y mucha llegada, aunque tampoco está a su mejor nivel. Los goles, aunque pocos porque si de algo adolece este equipo es de capacidad para definir, los ponen el potente y gigantón Pogrebnyak cuyo juego a espaldas de la defensa puede ser importante, y el rumano Marica, más trabajador que rematador. El brasileño-alemán Cacau, intermitente como pocos pese a su talante, aparece y desaparece pero viene de anotar cuatro goles al Colonia y quizás se haya ganado su titularidad este martes. Incluso el joven Schieber ha demostrado tener más gol por minutos disputados y podría ser un revulsivo.

Un equipo con pocos argumentos para poder increpar el dominio culé, que basará todas sus opciones en la primera parte del choque de Ida y que, sobre todo, buscará hacer muy larga la eliminatoria. Flojo en defensa, con más oficio que calidad y con la necesidad de la campaña puesta en la Bundesliga y no en una Champions que ya ha saciado sus expectativas.

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