Histórico
23 febrero 2010Jose David López

Análisis Champions: CSKA, virtuosos bajo cero

cska-moscuExisten pocos rincones del planeta fútbol que no hayan sido ya examinados a fondo por los grandes analistas pero, buscando e indagando, aún quedan pequeñas guaridas donde rastrear en busca de jugadores de buen nivel. La Premier League Rusa se convirtió en ese campeonato secundario pero atractivo cuando se profesionalizó en 1992, arrastrando a su fútbol los efectos de la desaparición de la URSS. El formato se actualizó, los participantes se regularon y el dinero, aunque muy poco a poco, fue fortaleciendo las bases de un proyecto que ahora, casi dos décadas después, muestra la progresión deseada.

La mejor muestra de ello la reflejaron los hombres de Guus Hiddink en la pasada Eurocopa 2008, donde los rusos llegaron a semifinales con un estilo atrevido y veloz que sólo frenó España. Esa prueba evidenció avances a gran escala dentro de su organigrama, que ha logrado superar a campeonatos más occidentales y situarse como primera opción de muchos jugadores, buscando no sólo un buen contrato sino su primer salto internacional, ya que la gran mayoría de sus clubes son ya fijos año tras año en las rondas finales de los torneos europeos. Esa naturaleza cosmopolita que reúne por igual a rusos, ucranianos, bielorrusos, brasileños, argentinos o turcos en pro de un campeonato al alza, ha logrado reactivar la actividad de los equipos de una antigua Unión Soviética que, poco a poco, despierta de su largo letargo.

Y el primero en hacerlo fue el que, quizás y con respeto al resto, es el gran equipo ruso de esta fase de crecimiento, el CSKA de Moscú (junto al Zenit y últimamente el Rubin Kazan). El Ejército Rojo, bajo la sombra del Spartak a nivel nacional desde la entrada en acción de la reforma del campeonato, alzó el poderío ex soviético en 2005, levantando contra pronóstico la Copa de la UEFA ante el Sporting de Lisboa en su propio estadio. Fue el aviso definitivo del regreso a la élite de una serie de clubes que reflejan esa progresión y que siguen trabajando para recortar las distancias respecto a los grandes clubes europeos. Aunque las ventas han empezado a destrozar sus planes (algo que controlaban mejor en los últimos años debido a las altas fichas de sus mejores jugadores), éstas dan más poderío financiero a clubes-empresas financiados en base al petróleo, electricidad o metalurgia. La mano de Sibneft, propiedad de Roman Abramovich, es clave en el CSKA a día de hoy pues representa su principal apoyo económico.

El equipo moscovita, pese a todo, ha cambiado drásticamente su proyecto deportivo en los últimos años. El éxito llegó de la mano de su último gran mito, el técnico más idolatrado y querido, el actual mister del Dinamo de Kiev, Valey Gazzaev. Desde entonces, la falta de talante y jerarquía es la dinámica que no lograron soportar Zico o Juande Ramos, cuyo paso efímero reflejó así mismo la poca paciencia existente ya en un club que debe ganar bajo cualquier concepto el título nacional. Los brasileños referencia en los éxitos de principios de siglo (Daniel Carvalho, Vágner Love o Dudú), emigraron poco a poco en cesiones y ventas por la puerta de atrás, siendo Jo el que más dinero dejó en las arcas de un CSKA que ahora prefiere apostar por la cantera y por cracks de campeonato menores como demuestran los últimos en ir llegando al grupo, Necid, Guilherme, Mark González, Keisuke Honda o Doumbia.

La eliminatoria ante el Sevilla les llega en un momento mil veces analizado por los especialistas y que les distingue del resto de occidentales. El campeonato ruso no arranca hasta este próximo mes de marzo, debido a las inclemencias meteorológicas, que obligan a regir el torneo por otro calendario. Este dato les deja mal parados cuando se acercan estos cruces pues su ritmo de juego es nulo teniendo en cuenta que hace meses que no compiten oficialmente y que su vida cotidiana hasta hace unos días ha sido disfrutar del tiempo más benévolo de la costa andaluza, donde curiosamente han preparado esta eliminatoria. Así lo ha recalcado su técnico, el previsiblemente temporal (sobre todo como no arranque bien) Leonid Slutskiy, ex del FC Moscú y del Krylia Sovetov. No duda que, para superar este problema, tendrán que disputar 180 minutos excelentes ante el Sevilla.

Los Koni tienen, pese a todo, dos bazas a su favor en el partido de este miércoles en Moscú. La primera habla de frío, de grados bajo cero y de nieve, pues no ha dejado de caer desde el viernes pasado y el manto blanco alcanza los 63 centímetros. La segunda tiene más protagonismo deportivo porque no podemos ignorar que la superficie del estadio Luzhnikí es de césped artificial, algo que no suele gustar a los futbolistas en las primeras tomas de contacto. En lo que respecta a lo estrictamente táctico, la única baja del CSKA será, previsiblemente, la de su jugador más virtuoso y creativo, el prometedor enganche Alan Dzagoev. De no estar listo, debutaría oficialmente el japonés Honda, que tanto nos gustó en el VVV Venlo estos meses previos a su marcha.

Slutskiy intentará recuperar la mejor cara del CSKA. Un conjunto con buenos aportes ofensivos, débil en defensa pero atrevido y con buena lectura en pro de un fútbol alegre. Su gran pero, la defensa, pésima en partidos de este calibre y la falta de ritmo a lo largo de un partido. La velocidad de su ataque, con Milos Krasic, el serbio de moda, en banda derecha es su gran arma como se ha podido ver en los partidos previos. Un jugador insistente, quizás algo falto de regate pero que desborda por potencia y fuerza, ya que es incansable y muy directo. Esa profundidad la busca en la banda opuesta el zurdo que se quedó por el camino, Mark González, sobradamente conocido por su pegada desde media distancia e irregularidad. Dzagoev aporta la magia, el temple, la finalización con calidad y el talento, ese que sino está este miércoles, tendrá que sumir Honda.

El nipón, en pleno crecimiento, tiene un gran chut a balón parado y llegada, algo que sobra en este equipo ante la falta de puntas de potencia. Necid es un proyecto de delantero joven que crece a fuego lento y Ghilherme fue una promesa saliente en el Brasileirao de hace dos años y aún busca reencontrarse con el gol (que tiene y mucho), en Moscú. Para ello, y para aportar más goles, llega Doumbia, un marfileño que nos ha encantado en su paso por el Young Boys. Como ya hemos indicado en más de una ocasión, el punto débil es la defensa, formada por los dubitativos hermanos Berezoutski y el intocable Ignashevich. Tienen un porterazo en la figura del deseado Ankinfeev y destacaría al prototipo de crack del futuro, reunido en el ya aclamado (aunque aún no fijo en el primer equipo) Dzalamidze, un talento georgiano de sólo 17 años que ya ha sido internacional absoluto. Un cruce atractivo de ver donde el Sevilla tiene que aguantar en Rusia y concretar en el Pizjuan.

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