Histórico
8 enero 2010Francisco Ortí

Tipos Duros: L’ enfant terrible

cantona_350x475_376671aSu negra mirada apunta con altivez a las gradas. Las desafía al mismo tiempo que reclama su atención. Disfruta del momento. Se relame. Los brazos en horcajadas y el cuello de la camisa apuntando al cielo completan el perfíl chulesco. Esta reacción es antónima al gran momento que acaba de protagonizar. Ha recibido un balón en el centro del campo. Ha sorteado a uno, dos, tres rivales, tira una pared con Mc Clair y en potente carrera toma cuerpo de manada. Recibe en la frontal del área y parece que desatará su rabia animal con un violento disparo, pero no. Inventa una sutil vaselina que traza una preciosa parabola para besar la red.

La escena corresponde al famoso gol logrado ante el Sunderland y el protagonista no es otro que Éric el Rojo, Le Roi Cantona, Mad Éric o Cantona el rebelde, como prefieran llamarle. En definitiva Éric Cantona, la dualidad convertida en futbolista. Detestado por uno, amado por otros, elegante en ocasiones, tosco por momentos, Cantona nunca ha dejado indiferente a nadie y siempre sorprende. “Para sorprender a los demás primero hay que sorprenderse a sí mismo”, asegura este francés de 46 años que ahora se muda con su arte de los terrenos de juego a los platós de cine.

Éric Cantona nació el 24 de mayo de 1966 en Marsella. Es francés de nacimiento, pero inglés de corazón e Inglaterra está orgullosa de él. De hecho, en las Islas Británicas se dice que 1966 fue el año más grande para el fútbol inglés porque Inglaterra se proclamó campeona del mundo y el mundo vio nacer a Éric Cantona. El delantero tampoco oculta su anglofilia y durante el Mundial del 2006 confesó que no apoyaba a la selección gala, si no a la inglesa porque “Inglaterra es el país del fútbol“.

El amor reciproco entre Inglaterra y Cantona nació durante el paso del delantero por el Manchester United. Antes había destacado como jugador del Auxerre y había vestido otras camisetas, pero en ningún lugar alcanzó la dimensión que tuvo como actor principal en el Teatro de los Sueños. Fue allí donde se convirtió en leyenda y se ganó de pleno derecho ser elegido como el mejor jugador de todos los tiempos del club inglés según los votos de su afición, superando a leyendas como Bobby Charlton. En Old Trafford Cantona lideró a los mancunianos hacia cuatro Premier League, dos Copas Inglesas y tres entorchados en la Community Shield. “Éric c´est mon plaisir“, confesó el nunca afectuoso Sir Alex Ferguson, quien se deshacía en elogios hacia el francés y reconoce que su peor día como entrenador del Manchester United fue en el que Cantona le dijo que se quería retirar.

Pero no todo es alegría durante el paso de Cantona por el Manchester United. Su personalidad dual le impide alcanzar la felicidad completa. Su lado oscuro siempre acaba por aparecer. El francés tiene una extensa ficha policial con sus incorreciones sobre un terreno de juego. Golpeó en un ojo a un compañero de equipo, introdujo su dedo en la nariz de un rival, llamó “saco de mierda” a un entrenador, y se marchó enfurecido de un partido al ser sustituido lanzando improperios y tirando la camiseta al suelo con desprecio. Lo más curioso era que tan sólo se trataba de un partido amistoso. Pero Cantona no entiende de escenario, sólo de victorias. “No soporto perder“, ha reconocido en más de una ocasión.

Aunque, sin lugar a dudas, su momento vandálico más celebre lo cometió en Londres, el 25 de enero de 1995. El Manchester United se enfrentaba al Crystal Palace. El ambiente estaba caldeado en el campo y Éric Cantona vio la cartulina roja. Era su quinta expulsión en dos años. Mientras abandonaba el terreno de juego escuchó como un aficionado le insultaba desde la grada y no se pudo reprimir. Cantona atacó al hooligan con una patada voladora ante el asombro de toda Europa. La Federación inglesa le castigó con nueve meses de suspensión y la justicia le castigó a dos semanas de prisión.

La travesura de l´enfant terrible no hizo gracia. Se convirtió en el objetivo de los ataques de la prensa sensacionalista. Cantona estaba solo, aunque sí hubo gente que le defendió, entre otros otro Tipo Duro como Vinnie Jones. “Éric ha hecho lo que a muchos nos gustaría hacer“, aseguró el líder del Wimbledon. Lejos de esconderse en su peor momento, Cantona compareció en rueda de prensa para explicar el altercado. Si que se puede calificar de explicación lo que hizo. El francés se sentó en la sala de prensa y dijo: “Cuando las gaviotas siguen a un barco es porque piensan que les van a tirar sardinas”. Y se fue. No dijo más. Dejando atónitos a todos los presentes.

Cantona fue y es un genio con mal genio. Una vez retirado de los terrenos de juego ha continuado llamando la atención. Bien a través de jugosas declaraciones, gracias a su carrera en el fútbol playa o a su buen trabajo delante de las cámaras. Es un artista inmortal. Un enfant terrible. Larga vida para le roi Cantona.

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