Histórico
20 enero 2010Francisco Ortí

El humilde sueño de Tico-Tico

tico_tico El jirón de lo que en el pasado debió de ser un vestido es su única prenda. El cabello le escasea, su piel se adivina ajada bajo un espesa capa de suciedad, y ha perdido el ojo izquierdo. Se trata de una muñeca de trapo. En el primer mundo sería considerada como un juguete inútil, incluso tétrico. Pero no ese no es el caso. Estamos en Maputo, capital de Mozambique, y esa muñeca disfruta del ilusionado abrazo de una niña que la considera su bien más preciado. La muñeca le permite agarrarse a una niñez que será efimera. Le permite soñar, y pocos tienen esa facultad en Maputo.

Y es que Mozambique no es precisamente el lugar ideal para soñar. Las políticas económicas de Joaquim Chissano y el proyecto continuista de Armando Emílio Guebuza han mejorado el país, pero se continúa pagando una profunda deuda desde la guerra civil. Mozambique es uno de los países más pobres del mundo, con un alto indice de mortalidad infantil y un promedio de edad que no alcanza los dieciocho años. Más de la mitad de la población padece sida y, para colmo, se estima que enterradas a lo largo del país hay dos millones de minas antipersona. Ante este desalentador paisaje el fútbol podría quedar en un segundo plano, pero al igual que la niña abraza su muñeca para soñar con un lugar mejor, Mozambique se agarra al deporte rey y, en concreto, a su máxima estrella.

Ese no es otro que Manuel José Luís Bucuane, más conocido como Tico-Tico. No es alto, apenas supera el metro setenta. Tampoco es una estrella prometedora, como lo evidencian sus 36 años. Ni siquiera milita en una gran liga. Juega en el Jomo Cosmos, equipo recién ascendido a la primera división de Sudáfrica. Su curriculum es limitado, pero cuenta con un logro del que pocos pueden presumir: dibujar una sonrisa en un país donde pocos recuerdan como hacerlo.

Tico-Tico es la estrella humilde de una selección humilde y, por lo tanto, sus sueños también son humildes. Después de convertirse en el máximo goleador histórico de las Mambas (27 goles) y de ser el jugador que más internacionalidades ostenta (82 partidos), Tico-Tico quiere poner el broche de oro a su carrera logrando la clasificación para los cuartos de final de la Copa de África.

Mozambique ha tenido que hacer muchos esfuerzos para poder estar en la Copa de África de Angola. “Tras dos guerras, no estamos para muchos dispendios y el gobierno ha tenido que hacer muchos esfuerzos para que estemos en la Copa de África“, explica el presidente de la federación mozambiqueña, Feizal Sidat, y Tico-Tico promete trabajo para que ese esfuerzo se vea recompensado. Por ello, ha variado su estilo de juego.

Al veterano delantero se le está viendo más implicado que nunca con las Mambas durante esta Copa de África. Pese a que su principal virtud es el gol, Tico-Tico ha retrocedido su posición para aparecer con frecuencia en el centro del campo y ayudar a la creación. Aunque descuide su responsabilidad finalizadora, con esta reconversión ayudó a Mozambique a empatar ante Benin (2-2). Contra Egipto, en cambio, no corrió la misma suerte y el equipo fue derrotado con contundencia (2-0).

El punto en la primera jornada es lo que mantiene con vida el sueño de Tico-Tico. Mozambique se enfrentará este miércoles a Nigeria y si logra la victoria estará en los cuartos de final de la Copa de África. Tal vez no sea el más grande de los sueños. Tal vez Tico-Tico no sea una brillante estrella del fútbol. Tal vez la muñeca de trapo no es la más bonita del universo. Pero tampoco importa. La niña y Mozambique sonríen gracias a ellos. Todo el mundo tiene derecho a soñar.

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