Histórico
27 enero 2010Jose David López

Equipos Revelación 09-10: Lille

Lille
Arrancamos con una nueva mini-sección en El Enganche, que mete el bisturí a los Equipos Revelación de esta campaña. Viajamos a Francia para indagar en una entidad centenaria, que ha crecido considerablemente en los últimos años y que lucha por reverdecer sus lejanos días de gloria desde una estructura envidiable. Hablamos del Lille.

Algunos lo llaman el Flandes francés y otros creen que, por costumbres y población, bien podría pasar como territorio belga. Y es que Lille, capital de la región de Calais, es la más septentrional de Francia, a cuya bandera se unió hace casi trescientos años. Es más, incluso hoy, mantiene una zona de habla neerlandesa (Dunkerque), apenas a diez kilómetros del epicentro donde encalla el éxito de nuestros protagonistas. Y esa versión mundana de estas tierras ha perseguido al fútbol a lo largo de los años, puesto que el Lille OSC tal cual lo conocemos hoy ha sufrido numerosas transformaciones (anteriormente se llamó Olympique Iris Club de Lille, Olympique Lillois, Stade Lillois y hasta SC Fives-Lille).

Todo ello en años donde se convirtió en el primer ganador de la Ligue 1 en 1933 (anteriormente, en época no profesional, ya había levantado un título nacional en 1914). René Bihel, con 25 goles fue el primer máximo goleador no amateur de Francia y el Lille se convirtió en los años 40 y 50 en el mejor equipo del fútbol galo con dos campeonatos más, cuatro subcampeonatos y hasta cinco copas levantadas. Era el referente francés tras la Segunda Guerra Mundial pero las deudas rompieron su crecimiento obligándole a vender a sus mejores jugadores, entre ellos el mítico Jean Vincent, killer de Les Dogues (los mastines) durante los 50 y crack posterior en el Stade Reims (pagando 19 millones de francos y siendo record absoluto) que tocó la Copa de Europa en dos finales fallidas o Lemaitre Lefevre. El club pasó por diferentes manos e incluso los estamentos de la ciudad apoyaron económicamente a la entidad, que malvivió durante años, dejó el profesionalismo en 1969 y cuando regresó, se convirtió en un equipo ascensor sin el peso de antaño. Eso sí, el ayuntamiento salvó sus deudas, lo convirtió en sociedad anónima deportiva y se hizo con el 80% del poder, eligiendo desde entonces a los futuros presidentes.

A mediados de los 90, uno de ellos, Lecomte, revolucionó el trabajo con las categorías inferiores, construyendo una fantástica Ciudad Deportiva y un centro de formación para la cantera. Los estamentos pidieron una privatización y, desde su último ascenso en 1999, no han parado de crecer reflejando el buen fruto de estas maniobras financieras y el acierto en sus elecciones de banquillo con un estupendo trabajo de Vahid Halilhodzic (actual seleccionador de Costa de Marfil) y de Claude Puel (actual técnico del Lyon). Ellos engendraron los éxitos deportivos con una base humilde que contó con jugadores destacadísimos hoy en día como Angloma, Eric Abidal, Benoit Cheyrou, Kader Keita, Jean Makoun o Mathieu Bodmer, todos vendidos al mejor postor (casi siempre al Lyon), por altas sumas de dinero, lo que mantuvo la economía saneada y permitió crecer dentro de su filosofía.

Tanto, que ahora mismo el Lille es el equipo revelación de la Ligue 1 y lucha por meterse de nuevo en Champions League como hace unos años. El éxito esta vez corre a cargo de Rudy García, un joven técnico que tras destacar en el modesto Dijon y dar el salto con el Le Mans, se ganó adeptos y elogios en Francia. Juega casi siempre con extremos y jugadores de segunda línea, confiando el gol a delanteros de mucha movilidad que crean espacios aprovechables para sus llegadores. Un estilo que más allá de enamorar por su alegría ofensiva y por la facilidad para crear ocasiones en un campeonato demasiado frío por decreto, les ha permitido lograr una racha tremenda de cara a puerta pues su media goleadora es de tres goles por partido.

El ‘extraterrestre’ Landreau, ya mayorcito y en su última gran aventura como profesional, está en la puerta. La defensa suele estar formada por Emerson como carrilero zurdo, Debuchy en la derecha y una pareja de centrales sobria con el tándem Beria-Rami, ambos muy buenos en el juego aéreo y rápidos en el corte. El ex villarealense Mavuba lidera la medular en labores destructivas, junto con una ‘manada’ de sacrificados y llegadores formada por Cabaye (la perla de la cantera), el todoterreno Balmont y un perfecto incisivo como Obraniak. La magia la pone el joven belga Hazard, auténtica promesa y con todo para llegar a ser un crack en unos años, que crea y hace jugar a delanteros dinámicos, rápidos y con mucha movilidad como el marfileño Gervinho (fichaje estrella de esta campaña y actual máximo goleador del campeonato), el veterano Frau o el potente Tulio de Melo (intenta volver a su mejor nivel tras salirse en el Le Mans hace dos años antes de una grave lesión).

Pese a que precisamente esta semana pasada ha sido negativa con una derrota liguera en Sochaux y la bochornosa eliminación copera ante el modestísimo Colmar de 4º División, su extraordinario nivel en Ligue 1 y en Europa League (jugará ante el Fenerbahce en treintaidosavos de final), merecía este reconocimiento. Las perspectivas son más que atractivas teniendo en cuenta que, además, estrenará en breve un nuevo complejo deportivo y un estadio en propiedad (pues el Lille Metropole es un estadio provisional del club desde 2004 y que ni tan siquiera está en Lille sino en su ‘vecina’ Villeneuve d’Ascq) para el 2011. Será entonces cuando Francia tenga un nuevo competidor por el trono nacional. Les Dogues están en camino.

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