Histórico
2 enero 2010José Mendoza

Villarreal, emergiendo por costumbre

valverde

Cinco años después, el Villarreal vive un déjà vu. Fernando Roig ha visto como su gran obra ha tardado en arrancar en su segundo megaproyecto en la Liga BBVA. Ya lo hizo con Manuel Pellegrini, ahora se repite con Ernesto Valverde. El ‘submarino’ amarillo tuvo que rozar otra vez el fondo del océano para salir a flote. Entonces, el equipo de Pellegrini empezó a funcionar alrededor del parón navideño. Ahora, con Ernesto Valverde cogiendo el testigo, se repite la dinámica.

En su año de estreno, el chileno clasificó al equipo para la Champions League por primera vez en su historia, y luego llegaría hasta semifinales. Hizo tocar el cielo a un club que navegaba con dignidad hasta entonces por la mitad de tabla de la Liga. Poco a poco, el milagro de Vila-real, una modesta ciudad de 50.000 habitantes en la provincia de Castellón tomaba forma.

Tras el salto de Pellegrini al Real Madrid, Ernesto Valverde cogió un equipo amoldado a ciertos conceptos. Su estilo es similar, pero no deja de ser uno diferente. Y ha tardado en arrancar, pero amenaza con repetir los mismos éxitos. Las lesiones de sus dos mejores puntales, Senna y Cazorla, tuvo parte de culpa en ese atragantamiento.

Su recuperación ha ayudado a que Valverde haya encontrado solución a los mayores problemas del equipo. En el centro de la zaga, las tres expulsiones de Gonzalo Rodríguez le han condenado a una inesperada suplencia en detrimento del constante crecimiento de Marcano. Por el contrario, Godín, Capdevila y Diego López siguen siendo insustituibles. En la derecha, Javi Venta y Ángel continúan repartiéndose minutos.

El mediocentro era el otro gran problema. El recuperado Senna ha encontrado nueva pareja de hecho. Se trata de Bruno Soriano, más completo que Eguren. En las alas, Cazorla es el indiscutible. Al otro lado se turnan Cani, Pires, Ibagaza o Escudero. Y arriba, aún se espera a Nilmar y Pereira no pasa de revulsivo. Mientras tanto, emerge la figura del inesperado David Fuster y ya no fallan Llorente ni Rossi.

Y todo ello, siendo el único club con filial en Segunda División. Valverde parece haber encontrado la fórmula. Fuster por detrás de un punta en los partidos a domicilio y dos delanteros natos en casa. Con esa receta afronta el nuevo año el Villarreal con la ambiciosa empresa de ganar un título. Irán a por la Europa League o la Copa del Rey, en la que tiene un cuadro asequible. Y escalar en Liga hasta puestos de Champions. La primera prueba será en el campo del mejor equipo del 2009, el Barcelona. El milagro del Villarreal, a seguir rellenando páginas de su brillante historia.

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