Histórico
15 diciembre 2009Francisco Ortí

Héroe silencioso

garay Los titulares de la cumbre del clima de Copenhague y el rostro desfigurado de Silvio Berlusconi comparten las portadas de los periódicos con la imagen de una desnutrida mujer que ha decidido vestirse de heroína. Hace menos de un mes el nombre de Aminetu Haidar era reconocido sólo por una minoría. Hoy, en cambio, es un símbolo mundial. La diferencia radica en el modo que ha elegido para reivindicar sus derechos. No ha realizado grandes apasvientos, ni protestas multituninarias para defender su causa. ‘Sólo’ ha dejado de comer. Emulando los pacíficos métodos de Mahatma Gandhi, Haidar protesta desde la no violencia. Se ha convertido en la bandera de los derechos pro-saharauis gracias a una huelga de hambre que ya dura casi un mes. Su protesta es silenciosa y, sin embargo, tiene eco en todo el mundo.

Quién también ha elegido el silencio como camino hacia el éxito es Ezequiel Garay (Rosario, 10 de octubre de 1986). Trabajo y esfuerzo han sido siempre los valores característicos de un defensa argentino de origen humilde que sin decir una palabra más alta que otra se ha convertido en el defensa titular y salvador del Real Madrid neogaláctico. Comenzó la temporada como quinto central, pero con el paso de las jornadas ha ido ganándose la confianza de Manuel Pellegrini y el pasado sábado en Mestalla acudió al rescate de la nave blanca para derrotar al Valencia con un gol suyo en los últimos minutos del encuentro.

El asalto definitivo al olimpo madridista le llega facilitado por un infortunio. La grave lesión de su compañero Pepe le abre las puertas hacia la titularidad, pero hay que mirar más allá.  Garay ha recorrido un largo camino para alcanzar el sueño del que hoy disfruta. No sólo tuvo que sufrir durante la pretemporada en Mainooth, si no también un exilio en el Racing de Santander e incluso durante su complicada infancia en Argentina.

Garay creció en una familia muy humilde del barrio de Rosario. Su madre, Miriam, era ama de casa. Su padre, Gregorio, trabajaba como lechero. El jornal del padre era el único que entraba en casa y en ocasiones resultaba insuficiente, así que Ezequiel decidió a los 13 años que le había llegado el turno de ayudar a su familia a nivel económico. Su desarrollado físico le permitía destacar entre los niños de su edad y apostó por probar suerte con el fútbol en las categorías inferiores de Newell’s Old Boys. Desde el primer día dejó claro cual era su objetivo. “El primer día vino y me dijo: ‘Tengo que ayudar a mis padres, los tengo que sacar adelante“, relata en El País Orlando Gallego, su primer entrenador en la cantera leprosa.

Garay dio sus primeros pasos en Newell’s como delantero, pero cuando a los 18 años Tolo Gallego le hizo debutar con el primer equipo -una semana antes de ganar el Apertura 2004- ya se había convertido en uno de los centrales con mayor proyección del país. Su imponente físico, su calidad para sacar el balón jugado desde atrás y su habilidad en el juego aéreo no pasaron inadvertidos en Europa. Un año después de su debut cruzó el charco para enrolarse en su aventura europea con el Racing de Santander.

En El Sardinero se convirtió en el defensa más goleador de Europa, anotando diez tantos en la temporada 2006-07, y pese a que sufrió una fuerte lesión a final de la siguiente campaña, el Real Madrid pagó por él la friolera de diez millones de euros. La fuerte inversión, sin embargo, no se vio traducida en confianza, y Pedja Mijatovic, por entonces director deportivo del club blanco, prefirió dejarle cedido durante un año más en el Racing de Santander para que continuara formándose.

Este verano Ezequiel Garay logró vestirse por fin de madridista, aunque no parecía que fuese por demasiado tiempo. Manuel Pellegrini quiso llevárselo a Irlanda a hacer la pretemporada para verle en directo y tomar una decisión sobre su futuro. Con Albiol, Pepe, Metzelder y Sergio Ramos en la plantilla merengue, Garay tenía muy complicado ganarse un puesto y comenzaron a surgir rumores sobre un posible traspaso, pero él estaba decidido a triunfar en Chamartín. “No me veo fuera del equipo. Obviamente a uno le incomodaba que salga equipos, pero el trabajo del día a día siempre da sus frutos“.

Y así fue. Gracias a su trabajo en Irlanda Ezequiel Garay ganó un puesto en la  plantilla y con sus esporádicas actuaciones en Liga cuando las rotaciones se lo permitían logró la confianza de Manuel Pellegrini. Hoy puede presumir de ser el defensa titular del Real Madrid y la confianza en él es tal que el club que ni siquiera se plantea la llegada de otro central ante la lesión de Pepe. Cómo él dice ahora recoge los frutos de su trabajo y, desde luego, ha cumplido con creces el objetivo que se marcó a los trece años: sacar adelante a su familia. Y todo lo ha conseguido en el más absoluto silencio.

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