Histórico
9 noviembre 2009Jose David López

Nené, príncipe de la Ligue 1

monaco-neneUn estado de ánimo es sólo un momento alterable relacionado con estímulos y emociones pasajeras. No es casual, obedece a factores corporales y psíquicos (lo que otros llaman equilibrio entre energía y tensión) pero de la rentabilidad y seguridad que se saque de ellos, dependerán muchas de las sensaciones positivas o negativas que alcancemos en determinadas coyunturas. Los filósofos futbolísticos defienden con fuerza que el deporte rey es, esencialmente, un estado de ánimo, asegurando que el éxito o fracaso de un colectivo depende de las sensaciones y confianzas con la que se encaren dichos retos.

La carrera de un futbolista profesional podría alargarse en el mejor de los casos hasta más de dos décadas pero siempre existirá un punto álgido y uno bajo, determinado en gran medida por el estado de ánimo, ése que ahora ha colocado en los altares a un brasileño que encandila a toda Francia. 9 goles en 11 partidos, asistencias por doquier y una exhibición constante a balón parado son las recetas del éxito de Nené, el príncipe de la Ligue 1.

Un viejo conocido de la Liga que ha llevado a su mayor apogeo aquellas virtudes que durante 217 partidos reflejó en España. Esa pierna zurda se crió en el modestísimo Paulista Jundaí, el equipo de la pequeña localidad brasileña donde nació y creció Nené. Probó durante varios años en diversos equipos de su país, como tantos y tantos jóvenes que buscan un acomodo donde tener regularidad y acercarse a su sueño de ser traspasados al fútbol europeo. Su trampolín llegó en 2002, compartiendo las camisetas de Palmeiras y Santos en apenas un año, llamó la atención de los ojeadores bermellones, que lo llevaron a Mallorca para presentarlo en sociedad.

Nueve goles, gran capacidad de llegada y un disparo desde media distancia que pronto hizo furor, le bastaron para mostrarse y ganarse un cobijo continuado en la Liga, pasando hasta cinco campañas entre Mallorca, Alavés, Celta y Espanyol. Siempre arrancó aplausos, se ganó la titularidad y desempeñó un papel determinante bien acompañado de goles pero sus destinos jamás gozaron de la fortuna que todo profesional necesita para alcanzar el éxito personal. Uno tras otro, todos los proyectos que elegía como destino terminaban en el ‘pozo’ de Segunda o salvando la cabeza ‘in extremis’ , por lo que decidió emigrar a Francia tras una buena oferta del Mónaco.

Los monegascos andaban perdidos en mitad de tabla, organizándose de nuevo en torno a una extensa red de ojeadores para poblar su plantilla de jóvenes promesas debido a la falta de liquidez. Sólo Nené (junto con dos o tres jugadores más), rompía esa línea y aportaba solidez, experiencia y sobriedad sobre el césped. Una vez más, su aventura no cuajó y aunque nunca perdió su sitio en el once de los del Louis II, necesitaba sentirse competente y decidió aceptar una cesión al Espanyol negociada por él mismo y presentada por sus agentes al equipo galo, lo que habla muy bien de su afán de progresión. En Montjuic se vio a un Nené mejorado, feliz y por fin, con la suerte de cara pues el proyecto de Pochettino sí gozaba del potencial suficiente como para pensar en grandes metas. “Presionaré al Mónaco y haré todo lo posible para quedarme. Quiero hablar con la directiva del Mónaco y luego con mi agente para ver si se puede llegar a un acuerdo y que rebajen el precio”, dijo el zurdo, dejando ver que no deseaba volver a Francia por nada del mundo cuando su periplo por Barcelona finalizaba.

Sin embargo, los problemas económicos del club ‘periquito’ volvieron a toparse con los deseos del jugador que, pese a sus intenciones, regresó por donde había venido y debía adaptarse a un nuevo rol como monegasco. Las buenas noticias llegaron con la llegada del singular Guy Lacombe al banquillo de Les Rouge et Blanc, lo que respondía a una inteligente política de formación y secretaría técnica basada en el trabajo y la captación de promesas mundiales. Por suerte, los mismos que años antes no habían aguantado la presión, habían crecido y progresado adecuadamente con lo que ahora esos ‘novatos’ se han convertido en un bloque muy joven pero tremendamente talentoso.

Los Mongongu, Knolou-Ndubena, Mollo, Coutadeur y Park Chu-Young garantizan un buen rendimiento y aunque la irregularidad es aún su asignatura pendiente (lo demuestra el empate en casa ante el colista Grenoble este sábado), la experiencia y magia de Nené le colocan con claras opciones de pelear por puestos europeos y situar de nuevo al principado en el enclave continental. El príncipe Alberto ya tiene competencia en Mónaco. Nené es el nuevo icono, el nuevo príncipe.

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