Es casi un hecho que River y Boca no participarán de la Copa Libertadores del próximo año. La debacle deportiva, económica e institucional que vive el equipo millonario tal vez hace que esta situación no resulte tan novedosa ni inesperada. Los del barrio de Núñez hace tiempo que no están ni se les espera en el ámbito de la alta competición internacional. Pero el universo xeneize está revolucionado, herido, y preocupado. El club de la Ribera ha sido el que más veces ha ganado el principal campeonato continental para los equipos sudamericanos en la última década, y quedar fuera de la Libertadores en 2010 puede implicar bastante más que un revés deportivo para Boca.
Las arcas del club -lógicamente- sufrirán sin los ingresos excepcionales que están acostumbradas a percibir cada temporada por su participación en la Copa. Y, como acaba de señalar el ex presidente Mauricio Macri, sin ese dinero a la dirigencia boquense se le muy difícil seguir pagando contratos como los de sus máximas estrellas dentro del terreno de juego -Juan Román Riquelme y Martín Palermo- y fuera del gramado -como Carlos Bianchi, quien actualmente es el manager o secretario técnico de la entidad porteña-.
Tras una gestión plagada de altibajos -y con una cosecha pobre de puntos- como fue la de Carlos Ischia, Boca sentía que tenía una bala de plata guardada en la recámara. A todo el mundo le parecía atinado y natural que quien se hiciera cargo del primer equipo fuera el Virrey (el director técnico más exitoso de la historia del club), quien ya se encontraba trabajando en los despachos de la Bombonera. El regreso de Bianchi al banco de suplentes era anhelado por todos menos por el ex goleador. Su amistad de años con Ischia fue una traba importante. Pero también el “no” llegó porque fue el entrenador quien hace casi diez años hizo la fragua sobre la que se construyó este equipo que lo ganó todo pero que, como todos, tiene fecha de caducidad. Y Bianchi fue consciente -más que nadie- que la plantilla necesita un nuevo génesis, nueva sangre. Y él -de una manera entendible, tal vez- no quiso hacerse cargo de la poda que era necesaria para que Boca volviera a dar frutos.
Así, cansados de pedirle al Virrey que aceptara volver a ser el entrenador, los dirigentes aceptaron la solución intermedia que el manager puso sobre la mesa: él continuaría en funciones ejecutivas, aunque siguiendo de cerca lo que Alfio Basile -el viejo-nuevo entrenador escogido- hiciera. Coco, con un histiorial reciente en Boca que avalaba los sueños de nuevos campeonatos teñidos de azul y oro, sería el encargado de comenzar la limpia en Casa Amarilla y de enderezar el rumbo deportivo del equipo. Ese era el plan, seguro. Pero no funcionó según lo esperado.
Una gira europea planificada a las apuradas terminó por dejar a un equipo veterano casi sin baterías. Mientras Basile veía que pocos de los refuerzos que él había pedido se sumaban al plantel, y que Bianchi daba salida a algunos jugadores jóvenes que tal vez le hubieran venido bien en este Apertura y en la Sudamericana, el Coco hizo pause al corte de algunos históricos, como Hugo Ibarra, a quien se terminó renovando. Se equivocó el manager y también lo hizo el director técnico. Y Boca llegó al inicio de ambos campeonatos de la peor de las maneras posibles. Y se notó todo tan pronto, que Basile estuvo a punto de dejar su cargo en las primeras de cambio.
Sin posibilidades reales de ganar el torneo local, la hinchada se aferraba a la posibilidad de sumar los puntos suficientes que les permitieran alcanzar la clasificación a la Libertadores, el campeonato que mejor le sienta al club últimamente. Pero los resultados cosechados recientemente están poniendo a la Doce y al resto de la nación xeneize frente a una realidad triste y cada vez más concreta. La de un 2010 sin presencia internacional. Lo único que puede hacer un equipo como Boca ante una situación como esta es reciclarse. Reinventarse. Tan pronto como le sea posible. Nutrirse de su cantera -una de las mejores de la primera división argentina- y hacer tres o cuatro contrataciones dentro del mercado local o sudamericano para volver a parecerse al que fue hasta no hace demasiado. Quitarse lastre de dólares y de años de encima.
Carlos Bianchi es uno de los mejores entrenadores de los que puede presumir el fútbol argentino, pero como manager no ha hecho nada destacable en casi un año de gestión. Si no desea volver a sentarse en los banquillos, creo que su fecha de caducidad en Boca está marcada. Lo mismo que la de Alfio Basile, a quien su salida de la selección argentina le ha dejado tocado, sin capacidad de reacción, irreconocible. Siempre se le describió como un hombre de mucho genio. Hoy, pretende hacer gracia con su cada vez más frecuente frase de “silenzio stampa“ cada vez que los resultados no acompañan. Y gracia no hace ni un poco, para qué nos vamos a engañar. ¿Traerá Papá Noel esta Navidad un cheque indemnizatorio para ambos? “Chi lo sa“, responderían el Virrey y el Coco en la lengua de sus padres a esa pregunta.
Desde el inicio de este Apertura el presidente del club, Jorge Amor Ameal, no hace más que atajar los penales que los periodistas le lanzan cada vez que preguntan por la renovación de las dos máximas figuras del actual equipo, Palermo y Riquelme.
El Loco acaba de cumplir 36 años y todo hace pensar que terminará su carrera como máximo goleador histórico del club en 2010. Se ha convertido en un pedazo de historia viviente de la pasión xeneize y resultaría muy raro colgar los botines en otro sitio. Llegado el caso, solo se me ocurren como posibles destinos de retiro Estudiantes de La Plata -el equipo donde se formó, y del cual es confeso hincha- o alguna franquicia de la MLS, donde su amigo Guillermo Barros Schelotto ya ha intentado llevarlo. De todos modos, pase lo que pase con Boca y Palermo en estos últimos partidos del Apertura, la relación entre ambas partes no parece depender de que el equipo esté presente en la Copa Libertadores en el primer semestre de 2010.
Lo de Román es más complicado. Su contrato expira en Junio del año próximo. El fallecido presidente Pedro Pompilio lo repatrió hace un par de años desde su exilio en el Villarreal, a cambio de 15 millones de dólares. En su momento, las cuentas cerraban. Hoy no. Después de muchísimos años, el balance de Boca se ha escrito con números rojos. El salario que percibe hoy en día Riquelme está fuera de las posibilidades reales de cualquier club de Argentina. Y los 2,5 millones de billetes verdes que podría pagarle el Corinthians por un año de contrato quedan en un barrio aún más lejano. En la Bombonera nadie se atreve a colgarle el cartelito de “se vende” al enganche de manera pública, aunque en privado muchos dirigentes admiten que desprenderse del Torero sería un alivio enorme para las finanzass boquenses. La prensa brasileña asegura que el club ya autorizó al dorsal 10 a negociar con el Timâo, e incluso se especula con el hecho de que Ronaldo ya se habría comunicado en más de una ocasión con Riquelme para intentar convencerle de su pase al gigante paulista.
Mientras se recupera de su lesión, Román espera que los hechos tomen su camino lógico. Que la oferta de Corinthians se concrete (este jueves podría producirse en Buenos Aires la primera reunión oficial entre los emisarios del club brasileño, los representantes del volante y los dirigentes de Boca) y, si las cifras cuadran, comenzar a imaginarse jugando el Paulista, la Libertadores y el Brasileirâo con la camiseta del Timâo centenario y galáctico el año próximo.
Fuera de las competiciones internacionales, el Boca modelo 2010 será -de manera forzada- bastante diferente al de las últimas temporadas. A día de hoy, el equipo ha sabido envejecer con dignidad. Y ha podido estar a la altura de los mejores de Sudamérica durante una década de manera ininterrumpida. Ahora, en épocas de alcancías flacas o vacías, a la dirigencia xeneize le toca repensar la ingeniería del equipo y devolverlo cuanto antes al primer plano sudamericano. Cambiar, para que nada cambie. Seguir siendo -con un elenco renovado- uno de los equipos más grandes del planeta.




















El futbol argentino está en decandencia y el no camponar de River y Boca asi lo deja claro. Si estos equipos ni siquiera van a la Libertadores, en el futbol sudamericano está ocurriendo algo serio y en Argentina su situacion va a empeorar aun mas.
Palermo solo podria ir a un club de la MLS donde le paguen una pasta sin hacer ya demasiado por su edad. Riquelme aun esta para mas desde mi punto de vista pero se ha dejado llevar tanto estos años que ahora casi me parece un jugador secundario. Por mucho que se vaya a Corinthians no le veo capaz de triunfar por Brasil. Allí hay mejores enganches.
Boca lo tiene evidentemente mas complicado q River para renovarse o re-inventarse. En ese sentido La Banda ha sabido siempre hacer purgas y cribas de equipo con mucha mayor facilidad q los Xeneizes. Boca colecciona antiguedades, recompra viejos conocidos y mantiene un nivel economico q es imposible para su situacion real. Es cierto q Boca tiene muy buena cantera, pero de poco le sirve, pues rara vez sabe aprovecharla(ninguna de sus actuales estrellas viene de sus inferiores, ehh… bueno Bataglia el mayor de los primos si, Calvo y Gaitan pero no los veo jugadores de peso, quizas Bataglia si, pero siempre me ha parecido deficiente). River anyo tras anyo renueva gran parte de su primer equipo, sobre todo con jugadores de las inferiores, algun buen fichaje en Argentina y en el verano siempre suele regresar alguna vieja gloria. Lastima q venda muy rapido a sus pibes(Boca no sabe vender). Creo q River podra solventar esta situacion con mucha mas tranquilidad q los bos… porq ademas de q su publico esta acostumbrado a las decepciones, su ritmo y su politica de fichajes es mucho mas natural q la de Boca. El publico de Boca es impaciente, tiene las espectativas demasiado altas y vive mucho de sus idolos. Creo q un regreso de Bianchi empeoraria aun mas la situacion. Para q resulte deberian eliminar a las vacas sagradas, subir un monton de pibes de las inferiores q esten dispuestos a correr 30 000 000 kms diarios, q es lo q le gusta al Virrey. Asi es como el ganaba Ligas y Copas, basando su juego en la forma y resistencia fisica (por eso le fue tan mal en su paso por la Roma y el Atleti, porq a profesionales de ese nivel no los puede manejar como le gusta). Q se olvide de poner a correr tipo Karate Kid(encerar y pulir) a los Roman, Marteeeeen o Ibarra. Y sin esa forma fisica Bianchi esta perdido(por eso no acepta la seleccion, porq no tendria un contacto y un control diario de un numero determinado de jugadores). Asi q para q las inferiores funcionen(no queda otra, cuando no hay dinero hay q tirar de abajo y ahora no hay ni habra guita). Deberian pensar en un tecnico joven, con otra mentalidad y otra forma de juego, basta ya de generales ni coroneles como DTs.
De lo q estoy seguro es q de este pozo La Banda saldra mucho mas rapido y airoso q Boca. Y me parece bien este descalabro para q otros equipos puedan equipararse (no pienso en los del Viaducto, no voy a ser tan hincha perro) tipo Colon, Lanus o Central. No Velez, q ya demostro lo grande q es y ya puede hablarle de tu a tu a cualquiera de los cinco grandes (al menos en los ultimos 10 anyos), deberia ser llamado el sexto el Fortin, bue…tambien Estudiantes. Al final River y Boca deberan mirar como otros clubes de Argentina se arman y construyen sus equipos y aprender de ellos. De verdad, Colon es un gran ejemplo a seguir. Sabias q Colon es el unico club de la primera Argentina q tiene superavit? O sea q no tiene deudas y q ingresa mas de lo q gasta. A tomar nota los grandes…
Que a los dos “grandes” les vaya mal, no es sinónimo de decadencia del fútbol argentino. Estudiantes de La Plata acaba de ganar la Copa Libertadores, por ejemplo. Y el torneo argentino sigue siendo interesante, aunque River y Boca muestren un encefalograma plano.
Tomando el ejemplo de Boca, cualquier hincha podría aguantar un año o un poquito más de sinsabores luego de una década entera en la que se han ganado cuatro Libertadores y un montón de torneos locales… Esa ha sido una racha inigualable a nivel mundial.
Yo creo que a River le va a costar mucho más que a Boca recuperarse. Los “millonarios” elegirán un nuevo presidente el 5 de Diciembre. Y los hinchas esperan que quien gane llegue con una bolsa llena de dólares para fichar… y -honestamente- no creo que eso ocurra. Es River el que deberá tomar el ejemplo de Boca y volver a confiar en su cantera, y comenzar un lento trabajo hacia los primeros planos nuevamente.
Boca cuenta con muchos jugadores jóvenes que ya están jugando en el primer equipo: Gaitán, Mouche, Viatri, Chávez, Monzón, etc. Esos jugadores, más un par de fichajes (como Gabriel Hauche o Mario Bolatti, que suenan como refuerzos “xeneizes”) volverán a crear un equipo “con hambre”. Boca está a tiempo de reciclarse sin sufrir demasiado. Lo de River, en mi opinión, requiere de mucho más trabajo.
Y clubes como Colón, Lanús, Banfield, Vélez y hasta Estudiantes son ejemplos de que en Argentina se puede trabajar de manera seria en el fútbol de primera división, sin ser deficitarios en lo operativo, y sin endeudar al club. Hay que recordar que en la primera división argentina, todos los clubes son sociedades civiles. Ninguno ha adoptado el formato de sociedad anónima.
Upa…. releyendo ahora, se me fue la mano escribiendo, lo siento. Hay alli mucho de criterio personal mio, q muy a menudo es cualquier fruta. Se me ve un monton la costura, si. Claramente me tira “la banda”. Lo siento, de verdad, no quise ofender a Boca. Andare mas centrado pa la proxima.
Ariel, en el post de “El espectáculo (dantesco) de ser colegiado”, escribi un comentario de una regla q a menudo se aplica y q para mi es absurda y llevo tiempo pensando en ello. Si no es demasiado pedir, me gustaria saber tu opinion….
Gracias y un saludo.
@ phebepe: No has ofendido a Boca… solo has dado tu opinión, y está muy bien… Yo insisto: viendo a River da la sensación de que necesitan 11 fichajes… algo imposible, me parece. Por cierto, ya he opinado sobre el tema de la “invasión del área” en los penales.