Histórico
10 noviembre 2009Jesús Camacho

Balones de Oro: Belanov, la ‘Bala de Odessa’ (1986)

igorbelanov400 La acerada vida de una bala, un proyectil, es tan fugaz como devastadora, en milésimas de segundo emprende un viaje segador en el que la devastación que produce puede cambiar el curso de la historia segando una vida abriendo el camino a la masacre o paradójicamente salvando otras muchas a cambio de la muerte de un individuo con sesgadas intenciones.

Desde que nace hasta que muere su destino está unido a la devastación, a la fatalidad, se suele decir que lamentablemente cuando una bala “muere” también lo hace otra persona y por ello resulta tan significativo el hecho de que una bala pueda permanecer meses e incluso años siendo inofensiva y en el anonimato hasta que emprende su viaje y protagoniza los segundos más intensos de su vida.

Así sucedió con un futbolista llamado Igor Belanov que pasó a la historia con el sobrenombre del “Cohete de Odessa” pero que yo recuerdo como la “Bala de Odessa”, porque el símil coincide con su vida futbolística y porque este chico que a los ocho años de edad fue rechazado en una escuela de fútbol de Odessa -su ciudad natal- pasó del anonimato a vivir en 1986 el año más intenso de su vida, en el que hizo de la arrancada la devastación y de la velocidad la letalidad.

Un año que se resumió en segundos, en intensos viajes sobre el sonido en los que Belanov se convirtió en la munición perfecta para el Dinamo de Kiev y para la extinta URSS. El Dinamo de Lobanovski, y del tridente compuesto por Zavarov, Blokhin y Belanov, que devastó defensas en la Liga soviética y en Europa, dejando para el recuerdo aquella Recopa conquistada ante el Atlético de Madrid.

Cuentan los expertos en balística que los proyectiles se dividen en subsónicos y supersónicos. Las primeras, balas de pistola y revólver con una velocidad inferior a la del sonido (340 m/s) o ligeramente superior y los segundos balas de fusil, ametralladora, etc. que superan ampliamente esta velocidad, con velocidades entre 600 y 1000 m/s.

Belanov en este caso no era un futbolista especialmente dotado en el aspecto técnico y tampoco hacía de la fuerza uno de sus elementos de devastación pero en cambio era extremadamente veloz y poseía un cambio de ritmo letal. Cuando arrancaba se convertía en supersónico y a partir de ahí destrozaba a la defensa rival, mataba defensas y porteros. Como suele suceder con la vida útil de las balas, Belanov sacó de esos segundos de velocidad y de ese año de 1986 -ese viaje- el máximo rendimiento. En un año en el que el mejor -Diego Maradona que viajaba por otra galaxia- por la normativa no tenía opción a recibir el Balón de oro, Belanov escenificó sobre el césped mexicano los segundos más intensos de su vida en un partido de octavos ante Bélgica, un encuentro en el que sus tres goles no le dieron el pasaporte a cuartos pero le colocaron un escalón por encima de sus compañeros y en la primera escena futbolística mundial.

Así logró convertirse en Balón de oro superando en la votación a Lineker y Butragueño, iniciando de esta forma un intenso viaje que le colocó en la historia y que fue tan brillante como fugaz porque en solo dos años vivió en la cumbre para acabar ‘muriendo’ en la Eurocopa de Alemania de 1988 en los brazos de Van Breukelen. Ese último instante en el que un penalti errado le convirtió en villano y le devolvió al anonimato. Un cruel juez que tras un fallido intento de regreso a la gloria con la camiseta del Borussia MG le relegó al ostracismo poniendo punto final a su carrera en su Odessa natal, donde Belanov guardó su preciado trofeo y recordó aquellos intensos momentos en los que consiguió coronar la cima del fútbol europeo.

Desde entonces le recordamos como el “Cohete de Odessa”, como una estrella fugaz, aunque si somos justos con la historia le deberíamos recordar como aquella “enana blanca” que viajó por el ‘Universo fútbol’ en aquel año en el que una gran estrella solar llamada Maradona deslumbraba a todos por su cegadora luminosidad.

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche