Histórico
21 octubre 2009Jose David López

Un navío a la deriva de Berlusconi

berlusconi

En los últimos años, las navieras mundiales han experimentado una dificultad creciente para contratar marineros jóvenes. Este problema, que evita la reestructuración paulatina de los trabajadores del sector, se está extendiendo en todas sus ramas (puestos de máquina, puente e incluso a fonda) y repercute drásticamente en otros sectores marítimos conexos. La juventud ha cambiado su escala de prioridades laborales y trabajos con tanta dedicación y esfuerzo han dejado de ser tan atractivos como antaño. El naviero más necesitado del mundo se encuentra en Milan donde la crisis golpea económica y deportivamente con la fuerza necesaria para derribar sus arcaicos cimientos financieros, hundir un proyecto recién iniciado y obligar al naufragio de una avezada tripulación.

El almirante, Silvio Berlusconi, perdió la batalla a la crisis y en su decálogo del buen presidente decidió no incluir texto alguno que limitara su amor por la extravagancia. Villa Certosa, la espléndida mansión sarda del primer ministro italiano, situada cerca de Porto Rotondo, la zona más turística de la Costa Esmeralda, se ha convertido en el principal testigo de su deplorable mandato. Un ambiente desinhibido, polémico y que ha levantado ampollas en la sociedad italiana que, como no podía ser de otra forma, ha empeorado aún más la imagen de su club, un Milan obligado más que nunca a una renovación profunda que ha alargado sobremanera en los últimos tiempos. El naviero se inunda con todos a bordo.

Berlusconi está viviendo su peor momento personal y la política le ha destruido una imagen que, hasta ahora, sustentaba la nave rossonera con más pasión que dedicación. Su falta de protagonismo en los actos del club, la poca aportación que parece decidido a hacer por el bien de la entidad y el creciente cabreo de la hinchada en sus labores profesionales le obligan a tomar una decisión que podría colocar en breve a su número dos, Adriano Galliani, como almirante del navío más vetusto de Italia. Se proceda a ello o no, lo único cierto es que la sola presencia del rumor alerta de un cambio de ciclo completo que se anhela desde hace una década en la llanura padana.

“Basta de treintañeros”, dijo hace unos días el ministro y propietario del club rossonero. El Milan ha aglutinado jugadores veteranos en su plantilla en los últimos años y podría decirse sin miedo al error que ninguno de ellos está hoy en día al nivel de competitividad que se le debe presuponer a uno de los ‘gigantes’ mundiales. San Siro se convirtió hace demasiado en un acuífero lleno de elefantes con pocas ganas de sacrificarse y muchas de darse un chapuzón de euros azzurros, convirtiendo al club en la fuente acuosa más jugosa para sus últimos escarceos. No hablo de los cracks que pasaron sin brillantez por la Lombardía (Rivaldo, Redondo, Ronaldo…) sino de una sistemática contrariedad en cuanto a sus refuerzos, siempre experimentados, con un pasado glorioso y un futuro dubitativo. Su actual plantilla no deja opción al error pues prácticamente un 70 % de la actual sobrepasa los 30 años e incluso algunos de ellos se acercan a los cuarenta. Ninguno de ellos fue rentable cuando Berlusconi sacó la chequera, la misma que sólo recuerda a Kaká y Pato (aún por demostrar) como aciertos altisonantes en la última década.

Los viejos lobos de mar (Dida, Abbiati, Kalac, Kaladze, Nesta, Zambrotta, Jankulovski, Favalli, Gattuso, Pirlo, Ambrosini, Inzaghi y Seedorf) empañaron de gloria el club hace relativamente poco aunque la memoria futbolística no conoce de éxitos pasados, sino de esperanzas futuras. Sin embargo, el problema es mucho mayor porque, como el mercado ha dejado ver en los últimos años, el Milan atraviesa un delicadísimo momento económico que ni la venta astronómica de Kaká ha conseguido paliar. Se refleja en sus constantes vueltas de tuerca durante cada negociación y aún recuerdo las palabras de Pinto de Costa este verano cuando el Milan tenía casi atado a Aly Cissokho (que luego no fichó por un problema dental) y el mandatario luso despotricó contra Galliani al asegurar que le llamó para cambiar los planes de la operación hasta tres veces en un día y siempre con la misma intención de reducir costes y manejarse en cantidades ‘realistas’. Las intentonas fallidas por reforzarse con Dzeko, Luis Fabiano o Huntelaar, así como la venta de su estrella y la más que probable de su ‘cerebro’ (un Pirlo tanteado por el Chelsea), evidencian que la no renovación de la plantilla esconde un problema económico sustancial de difícil solución en un momento financiero tan especulador como el actual.

Y sin euros en nómina el club ha aceptado su fatal destino en las últimas campañas, donde se ha debilitado progresivamente y ha cedido al empuje de los grandes del continente, capaces de afrontar fichajes estratosféricos intocables para el marchito corazón milanista. En San Siro se apostó como única esperanza por la continuidad de jugadores con mucha experiencia y galones pero sin fuerza mental ni física para levantar un proyecto avocado al fracaso que ya se quedó sin Champions League el pasado año (lo que aumentó la deuda).

Fue la muestra más clara de la escasa capacidad deportiva de su plantilla, aquellos que ahora tendrá que lidiar un viejo conocido del césped que, en un clon del proyecto Guardiola en Barcelona, intentará sacar el último jugo de un vino demasiado reposado. Leonardo, amigo íntimo de aquellos ‘peces gordos’ que rodean al club, sabe perfectamente que la ‘patata caliente’ le puede explotar de inmediato y no ignora que su elección responde a la incapacidad del club para entrar en el mercado a pagar cuantiosas cantidades por un míster de mayor rango mediático. Su inicio de pretemporada, con un Milan que aún no conoce la victoria y que ya ha servido para que exija más fichajes (ha obligado al brasileño a prescindir del 4-3-3 que tenía en la cabeza para adaptar la alineación a un 4-3-1-2), no ayuda a la serenidad de una institución que necesita un milagro para no caer a la deriva. ¡Sálvese quien pueda…!

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche