Histórico
14 octubre 2009Ariel Judas

Sudamérica: Cuatro selecciones, una plaza y media

uruguay-argentinaLuego de que Chile asegurara su clasificación al Mundial el pasado sábado tras golear por 2-4 a Colombia, la CONMEBOL cerrará esta tarde-noche sus eliminatorias. Argentina, Uruguay, Ecuador y Venezuela saltarán al terreno de juego con posibilidades de quedarse con la cuarta y última plaza de acceso directo que Sudamérica tiene para Sudáfrica 2010, o de adjudicarse la quinta posición, el premio consuelo que da derecho a disputar un repechaje frente al cuarto clasificado en la CONCACAF, una región en donde también se cierra hoy el camino clasificatorio a la Copa del Mundo. Luego de haber comenzado dos años y medio atrás, la eliminatoria en Sudamérica promete un final de foto finish imposible de igualar en ninguna otra región del planeta.

Ya clasificadas, las selecciones de Paraguay y Brasil terminaron el fin de semana pasado igualadas en el tope de la clasificación, con treinta y tres puntos cada una. La Albirroja dejó a Venezuela con apenas un hilo de vida luego de vencerle a domicilio por 1-2. El Scratch -por su parte- volvió a sufrir en La Paz, donde la altura y el buen fútbol de Bolivia fueron determinantes para que los locales se impusieran por 2-1. Con la esperanza de finalizar como ganadores del torneo eliminatorio de la CONMEBOL, los paraguayos recibirán esta noche a Colombia, mientras que el equipo entrenado por Dunga será local ante Venezuela.

Marcelo Bielsa y sus jugadores pudieron finalmente sellar sus pasaportes con destino a Sudáfrica, luego de forjar una contundente victoria en Medellín frente a una selección cafetera que quedó desahuciada en sus esperanzas mundialistas. Merecida recompensa para el Loco y Chile, que formaron un matrimonio futbolístico que hoy atraviesa por su mejor momento, luego de un inicio de releación pleno de dudas y comentarios sarcásticos. La Roja cerrará su participación en las eliminatorias en el Monumental de Santiago, donde jugará frente a Ecuador, la gran perdedora del pasado fin de semana.

A la Tricolor se le escurrió la clasificación de los dedos en el Olímpico Atahualpa de Quito. El conjunto de Sixto Vizuete comenzó el sábado en la cuarta posición -con un pie en el Mundial-, pero finalizó el fin de semana dos escalones más abajo, tras la agónica y trabajada victoria de Uruguay por 1-2. Ecuador fue una selección que se comportó de una manera absolutamente ingenua tras ponerse en ventaja ante la Celeste, gracias a una anotación de Luis Antonio Valencia. Mientras los locales aún celebraban un gol que momentáneamente garantizaba su presencia en Sudáfrica, los dirigidos por Oscar Washington Tabárez tardaron menos de un minuto en empatar, con una jugada blitz de la dupla goleadora charrúa, integrada por Diego Forlán y Luis Suárez. El Maestro y sus internacionales tenían bien analizado el factor de la altitud -de hecho, ya habían obtenido buenos resultados en La Paz y en Bogotá- y dieron la sensación de estar con mayor resto físico que sus oponentes. Esa mayor fortaleza física y mental (los uruguayos estuvieron bastante más listos que los ecuatorianos el sábado) fue premiada a la postre con unos tres puntos que han puesto a los primeros campeones del Mundo de la historia en línea recta a la posibilidad de clasificar al torneo del año próximo.

Si Ecuador ha sido el mayor perjudicado de la pasada jornada, quien tal vez haya sacado petróleo de su desesperante situación es la selección argentina. El entrenador Diego Maradona -cada vez más apremiado por las circunstancias- deja día a día al descubierto sus enormes carencias para ser el responsable de lo que se supone debería ser un equipo de élite. En apenas un año de gestión, el seleccionador ha convocado a unos sesenta jugadores diferentes. Marcelo Bielsa -en cambio- desde el inicio de las eliminatorias no ha usado más de treinta y cinco en Chile. El Diez jamás ha repetido una misma alineación e -incluso de cara a la última fecha- sigue experimentando, tanteando a ciegas, sin ideas claras.

En un momento de sublime santería y animismo futbolero, el inconmensurable Martín Palermo consiguió en tiempo de descuento un triunfo vital frente a Perú. Un predestinado para conjurar a su favor las definiciones dramáticas e imposibles a su favor, el Titán merece todo el crédito por la agónica inmerecida victoria albiceleste. El delantero de Boca, Gonzalo Higuaín y Pablo Aimar son tal vez los únicos tres futbolistas argentinos que se salvan del rotundo fracaso que -pese a los tres puntos conseguidos- representó el hecho de haber ganado al equipo entrenado por Chemo del Solar. La selección inca, clasificada en la última posición, incentivada o no para el partido jugado en Núñez, jugó un segundo tiempo en el que tuvo a su merced a Argentina. No fue justo que Perú se fuera con las manos vacías de Buenos Aires. No fue justo que los de Maradona se alzaran con los tres puntos. Pero -como reza el nombre de un blog amigo- el fútbol es injusto… a veces.

Si Argentina se quedara fuera del Mundial no sería algo injusto. Todo lo contrario. Incluso hay quienes ven aspectos positivos en una eventual ausencia del equipo nacional en un evento como el del año próximo. La Albiceleste está haciendo todo lo posible para no estar en Sudáfrica. Maradona desconoce a sus rivales, no ejerce de entrenador durante los partidos, no hace trabajar lo suficiente a sus jugadores en la previa y ya ha perdido poder de convicción de puertas adentro del plantel. La selección ha ganado de milagro el último encuentro y perdió los tres anteriores. Pero eso no es responsabilidad exclusiva del cuerpo técnico. Argentina no tiene equipo. No hay mística ni juego. No hay cracks. No hay obreros. Solo drama. La presencia de una figura de primer nivel global como Leo Messi entre los titulares del equipo nacional es insostenible de acuerdo con lo que ha mostrado en las diecisiete fechas disputadas hasta ahora. Solo le mantiene dentro del terreno de juego la esperanza de que -alguna vez- el que lleva el diez con la camiseta celeste y blanca se parezca alguna vez al de la zamarra azul y grana. Lo mismo se puede aplicar -en menor medida- al la gran mayoría de los figurones de la selección dos veces campeona del Mundo.

Argentina se jugará su pase a Sudáfrica 2010 esta noche en Montevideo, ante Uruguay. El clásico de selecciones más antiguo del planeta (ambos equipos se enfrentaron por primera vez en 1901) reeditará un enfrentamiento de máxima tensión, como tal vez albicelestes y charrúas no viven desde la final de la primera Copa del Mundo, disputada en 1930. Una victoria o un empate depositarían, nuevamente, a los argentinos en el máximo torneo de la FIFA. Si los tres puntos fueran a parar a las manos de los uruguayos (que jamás han perdido en un partido por las eliminatorias jugando como locales ante sus rivales de esta noche) la Celeste conseguiría el pase al Mundial.

Pocos países en el globo se parecen tanto como Uruguay y Argentina. Una manera casi idéntica de hablar, una forma de ser muy parecida, un sentido del humor en común, una infinidad de historias familiares que unen emocionalmente y a diario las dos márgenes del Río de la Plata. Solo la rivalidad futbolística los separa realmente. Hoy será un día de esos en los que la pelota levante un muro divisor entre ambas naciones. Locales y visitantes, eso sí, estarán pendientes del transistor y de lo que Ecuador consiga hacer en Santiago ante Chile. Una victoria de la Tricolor podría dejar fuera del certamen de Sudáfrica a una de las dos bicampeonas del mundo rioplatenses.

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