Histórico
27 octubre 2009Francisco Ortí

Quique Flores, reconstructor especializado

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La restauración de los frescos de la Capilla Sixtina resultó ser una chapuza. Miguel Ángel tampoco pudo descansar tranquilo cuando el bisturí se empeñó en rejuvenecer a su David. En Nueva York continúan empantanados entre las múltiples controversias que ha suscitado la eterna reconstrucción de la Zona Cero. Todos estos problemas se podrían haber evitado si el trabajo se hubiera encargado a un especialista en reconstrucciones. Tal vez Quique Sánchez Flores hubiera sido una buena opción. Al menos el Atlético de Madrid sí lo cree.

El conjunto rojiblanco se encuentra en ruinas después de un inicio de temporada desbastador. El equipo roza los puestos de descenso. Los jugadores bandera viven entre sombras. El estado de caos es tal que el pasado sábado los colchoneros no pudieron ganar ni ante un rival con nueve jugadores y dos penaltis a favor. Por muy cómodo que se encuentre el Atlético con su tradición de pupas, la situación chirriaba demasiado y Abel Resino pagó los platos rotos. Cerezo y García Pitarch -si es que todavía pinta algo- peinaron el mercado en busca de un entrenador capaz de cambiar la tesitura. Tras las negativas de Laudrup y Spaletti, llegó el sí de Quique Sánchez Flores. Por mucho que Cerezo diga lo contrario, el técnico español no era el primero de la lista, pero, en cambio, sí la mejor opción.

En Quique Flores el Atlético de Madrid encuentra un entrenador con dilatada experiencia en la Liga española –detalle en el que golea a sus competidores- y especialista en reconstruir equipos venidos a menos. Esa fue su labor en el Benfica y, sobre todo, lo fue en el Valencia. El técnico madrileño se encontró con un conjunto ché destrozado tras la segunda etapa de Claudio Ranieri y la italianofobia de Antonio López, y logró devolverlo a puestos de Champions League. Su relación con el valencianismo terminó mal porque después de levantar al equipo no supo dar el siguiente paso en la dirección correcta, pero hay que reconocer que la reconstrucción fue perfecta.

En el Calderón tendrá menos tiempo para trabajar que en Mestalla y se encontrará con un equipo que él no ha diseñado. Esto no supondrá demasiado problema para Quique puesto que en la plantilla rojiblanca encaja perfectamente con él. Durante su etapa valencianista solicitó las incorporaciones de Asenjo, Pablo Ibáñez, Pernía y Raúl García, también coqueteó con Simao, y en el Benfica ya contó con Reyes. Además, Jurado cumple los requisitos del mediapunta que gusta al nuevo entrenador rojiblanco.

Durante su presentación, el discurso de Quique Flores, quien maneja muy bien los medios de comunicación, se ha centrado en recuperar la moral de los jugadores. No se ha querido mojar hablando de planteamientos tácticos, pero pronto se verá sus señas de identidad. Su primer paso será reforzar el equipo a nivel defensivo para frenar la sangría de errores. La zaga dará un paso atrás, los mediocentros serán complementarios y se juntarán las líneas para favorecer la circulación del balón. El resto dependerá de las circunstancias, pero lo lógico sería que el Atlético de Madrid mutara en un equipo contragolpeador.

Este martes en Copa del Rey ante el Marbella será demasiado pronto para juzgar el trabajo de Quique Sánchez Flores al frente del Atlético de Madrid, pero ya ha demostrado que no tendrá problemas para dejar fuera de las convocatorias a jugadores como Diego Forlán. El reconstructor ha llegado al Vicente Calderón y se ha puesto el mono de trabajo. Tiene ante sí una labor faraónica.

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