Histórico
7 octubre 2009Jose David López

Lotito y el ‘Pandev-Gate’

claudio-lotito-2Los escándalos son, para desgracia de todos los que lo amamos, el gran punto negro del Calcio durante las últimas décadas. Sanciones para equipos que se ven avocados al descenso y casi la extinción, ascensos polémicos en tiempo record con posible arreglo de partidos (ambas cosas le pasaron a Fiorentina y Génova pese a que ahora parezca extraño) y hasta infiltración de delincuentes y criminalidad organizada. Esas organizaciones delictivas se adueñaron del negocio alrededor del futbol, al controlar apuestas, arreglar resultados y comprar a árbitros, jugadores y directivos. Y es que no es nada extraño que hoy en día existan equipos dominados por mafiosos o que tengan que luchar contra quienes pretenden contaminarlo.

No citaré a ninguno de ellos pero, estén involucrados o no con estas redes, los presidentes del fútbol italiano son personajes polémicos, con numerosos problemas con el fisco y la sombra de la ilegalidad sobre sus espaldas. En esta lista de ‘indeseables’ dentro de un fútbol que necesita una catarsis absoluta en su cúpula (no lo digo yo sino los resultados y sus infraestructuras), se encuentran nombres como Berlusconi (capaz de fotografiarse con prostitutas pagadas a costa del estado que él mismo dirige), Aurelio de Laurentiis (cineasta de la comedia negra en Nápoles), Maurizio Zamparini (capaz de llamar “piratas” a los ingleses y de cesar hasta cuatro veces a un técnico que había fichado nuevamente para su Palermo) o el que esta vez nos ocupa, Claudio Lotito. El mandamás laciale, involucrado en el ‘Moggigatte’ y condenado a cárcel por evitar un proceso regulador para hacerse con su club en 2005, juega estas semanas con varios de sus jugadores a los que tiene apartados para su regocijo personal.

Lotito ha pasado a la acción con decisiones polémicas que están generando problemas depotivos a su club, pese a todo, un histórico del Calcio. El presidente que exaltó los valores del fútbol como “cultura que algunos ignorantes desconocen” (en un ataque a Mourinho) y que fue capaz de llamar “mercenario” al central uruguayo Lugano tras rechazar una oferta de su club, juguetea una vez más con la fama que le da su sillón. Con esos principios, pese a todo, no parece extraño que haya apartado del equipo hace meses a varios de sus jugadores, incluyendo dos de sus estrellas en los últimos años, el mediocentro argentino Christian Ledesma y, sobre todo, el goleador macedonio Goran Pandev.

“En la Lazio no queremos mercenarios sino jugadores que sientan los colores del equipo al que defienden”, dijo para explicar hace unas semanas sus extrañas decisiones. La historia comenzó ya hace mucho tiempo. La Lazio cerró el pasado año con una mítica victoria en la final de Coppa que les devolvió al primer plano, ese lugar donde se masca la polémica para quien la busca. Aprovechando su tirón, muchos de los jugadores que mayores lograros habían logrado ese campaña decidieron lanzarse al mercado con declaraciones que comprometían su futuro en la entidad celeste. Pandev decidió mandar mensajes a todos aquellos que estuvieran dispuestos a darle una oportunidad en un “grande” (aparecieron centenares) y Ledesma exigió un aumento de ficha que, supuestamente, le había prometido con anterioridad. Todos hablaron, usaron la prensa y creyeron pensar en una solución a corto plazo pero desde la sombra de quien ejecuta planes a gran escala fuera del césped, Claudio Lotito señaló sus víctimas y les puso una cruz que a día de hoy aún arrastran.

claudio-lotitoPese a ser dos jugadores básicos en los esquemas de Delio Rossi (técnico que devolvió el éxito al club y que creó la base sobre la que hoy se trabaja), el mandatario no tuvo reparos en dejarles fuera de los planes (como a Stendardo, Bonetto y De Silvestri, aunque este último fue capaz de marcharse a la Fiorentina a tiempo). Así, dos jugadores de su potencial no pueden frenar su progresión por lo que decidieron tomar medidas. Ledesma pidió ser readmitido con una carta a Lotito, que por ahora lo ha ignorado, aunque el peor parado es Pandev, al que directamente ha jurado no perdonar, al que ataca cada vez que puede y al que sólo le espera la puerta de salida a cambio de un jugoso traspaso. “Christian Ledesma y Goran Pandev permanecerán fuera del equipo. Yo no estoy cambiando mi opinión y ni mi política. Cualquier jugador de la Lazio que sólo quiere dinero y no muestra lealtad está fuera hasta que encuentre a los compradores adecuados”, dijo hace unos días.

Cuestión de principios, sí, pero con una importante masa social que atender. Y es que más allá de que Lotito crea que sus cracks han sido indisciplinados por perder el respeto al club que les paga mensualmente, en el césped no juegan los mejores, sino aquellos que han librado la persecución de su presidente. Ballardini, que ya padeció las particularidades de Zamparini en Palermo, ha recordado que necesita a sus jugadores porque no tiene recambios y que el rendimiento de su equipo está descendiendo por toda esta polémica. La solución no es fácil porque el castigo, aún teniendo lógica, golpea la estabilidad de la institución. Media tabla, malas sensaciones, necesidad de mejorar a corto plazo para no entrar en decadencia y, sobre todo, un nuevo presidente que aporte soluciones y no cree problemas. Esa es la realidad de la Lazio hoy, la misma de la gran mayoría de clubes de Italia, la misma que viene enterrando al Calcio.

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