Histórico
14 octubre 2009Jose David López

La asombrosa resurrección de Bosnia

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La Selección Española cerró su camino hacia el Mundial de Sudáfrica 2010 hace tiempo. Aquellos que estaban marcados como sus principales rivales dentro de un grupo bastante accesible para toda una campeona de Europa, erraron más de lo previsto , dejando su protagonismo a aquellos que vienen progresando desde atrás a pasos agigantados. Con la decepción turca tras los últimos resultados y la ascendente pero aún prematura generación belga, la heroína del sexteto clasificatorio se personifica en un colectivo que atraviesa su mejor momento histórico y que jamás hubiera pensado en semejantes metas a estas alturas de competición: Bosnia Herzegovina.

La selección balcánica, que apenas tiene trece años de vida tras su independencia respecto de la antigua Yugoslavia, aglutina la mayor cantidad de despropósitos y polémicas infundadas que se recuerde dentro de un combinado tan joven. No hace falta retroceder mucho en el tiempo para entender el porqué de estas afirmaciones pues en menos de tres años, los Plavo-Zuti (herencia derivada del apodo de la selección serbia) han tenido tres seleccionadores diferentes como fruto de las malas administraciones desde su federación. Tras un pésimo bagaje en el inicio de la fase clasificatoria a la Eurocopa 2008, Blaz Sliskovic dimitió y se contrató a un viejo conocido, Fuad Muzurovic, que ya había dirigido años atrás al combinado bosnio. La continuidad de esa dinámica negativa le costó el cargo un año después, cuando incluso trece jugadores le dieron la espalda y renunciaron a asistir a sus convocatorias.

La Federación, principal culpable de estos desaguisados, contrató a Meho Kodro, que duró apenas unos meses en el banquillo, sin disputar un solo partido oficial y como consecuencia directa de discrepancias con sus ‘jefes’. Resulta que, sin consultarle, la propia federación organizó un amistoso con Irán de mala manera, imprevisto, fuera de fechas donde los jugadores pudieran defender a su país y obligando a su técnico a ‘tragar’ para forzar su salida. Kodro, que soportaba sms con las alineaciones pedidas expresamente por el presidente Iljo Dominkovic, no accedió, pero el poder de quien le capitanea le obligó a dimitir. Esta decisión sublevó al pueblo bosnio que, apoyado por los propios internacionales, crearon un boicot a favor de Kodro y no accedieron a vestirse de corto en una llamada del técnico que le sucedió, el carismático Miroslav Blazevic. Para dar más fuerza a su protesta, aparecieron carteles contra miembros de la Federación con lemas como “Boicot” o “Libertad para el fútbol” y, además, se celebró en Sarajevo un choque en protesta por la destitución de Kodro al que acudieron las estrellas del fútbol bosnio, conocidos actores, músicos y otras personalidades. 18.000 personas acudieron al acto mientras que Blazevic entrenaba cerca de allí a una selección ‘B’ a la que tenía que hacer crecer.

Así, en tan desoladora coyuntura, nació la base del proyecto de Miroslav Blazevic que, además, tras su pasado como seleccionador croata, no contaba con el respaldo popular, que le tachó de enemigo. ¿Las razones?, muchas. El actual seleccionador bosnio es natural de Travnik, Bosnia, pero siempre se definió como hijo de Croacia, familiarizado con el presidente croata Franco Tudjman y opositor a la independencia de Bosnia. Por tanto, sin equipo, con los jugadores en rebeldía y con la difícil tarea de desembarazarse de su beta política (llegó a presentarse como candidato independiente a las elecciones presidenciales), Blazevic iniciaba un camino de dos años con la única meta del Mundial 2010 como subsistencia.

Como ‘perro viejo’ y con la brillantez de quien tocó el cielo con aquella selección croata semifinalista en Francia 98, el míster sacó su vertiente de psicólogo para reunir a la mayoría de los jugadores que le habían dado la espalda, hizo crecer a los jóvenes en los que confiaba, lanzó su látigo de trabajo sobre un colectivo al que quería inculcar sus ideas y el resultado lo empieza a asumir estos días. “Todos tienen que entender que el camino es ir juntos”, defiende cada vez que le sale la ‘vena’ patriota, aunque no deja que nadie se le suba a la chepa porque él, y lo repite constantemente, es “el jefe”.

Con esa mano dura ha mitigado los problemas de la mejor manera posible, con resultados. Renovó la selección dejando de lado a jugadores veteranos como Barbarez o rebeldes como Papac y fue fidedigno con aquellos que tienen el futuro del país en sus piernas. Por nombres, Bosnia no tendría el caché ni la categoría suficiente para increpar el dominio español pero como bloque, unido y compacto, las fuerzas se multiplican y el éxito les está llegando justo ahora.

El expeditivo Spahic, el inteligente Rahimic, la proyección de Pjanic, el buen momento de Misimovic, la racha del estupendo Dzeko y el nivel alcanzado (antes de sus lesiones) por dos pilares del Hoffenheim como Ibisevic y Salihovic, han bastado para que, pese al caos de hace unos meses, el milagro mundialista esté más cerca que nunca con la repesca como premio a su excelente progresión. El fútbol, como el país, pasó su estado de caos y guerra para terminar encontrando una resurrección milagrosa.

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