Histórico
21 octubre 2009Jose David López

Helvétique Marsella: El antepasado suizo del OM

shMar, sol, naturaleza y cultura se reúnen a gran escala en el mayor enclave turístico del Mediterráneo, en su corazón, en Marsella. Es la ciudad más antigua de Francia, la segunda más poblada del país y aquella que mejor refleja el intercambio de culturas pues sus calles son un auténtico balcón cosmopolita. Esta fuerte identidad y mestizaje étnico comenzó en el siglo XVI cuando Marsella se convirtió en punto de paso obligatorio para los inmigrantes de los países vecinos, alcanzando su mayor trascendencia a principios del siglo XX. Por entonces, miles de suizos buscaban oportunidades de progreso en la ciudad de la Costa Azul (la historia de la diáspora en Suiza es todavía desconocida desde el punto de vista social) y pronto se caracterizaron por sus habilidades.

Según la teóloga Esther López-Théry “estos inmigrantes hablaban varios idiomas, dominaban la taquigrafía y competían fuertemente con la mano de obra francesa”, con lo que pronto se dejaron ver en hoteles, restaurantes, comercios y la banca. El fútbol, sacudido por esa corriente y con la fuerza de un grupo de jugadores dispuestos a mejorar su carrera en el país vecino, alcanzó un mayor alto de competitividad gracias a un nombre que este miércoles, en cierta manera con la visita del Olympique de Marsella a Zúrich, regresa a sus orígenes: Stade Helvétique de Marseille.

En 1884 nació en la ciudad francesa el Comité de Deportes suizos, que intentaba organizar las secciones deportivas de sus compatriotas en su nuevo alojamiento. Veinte años después, como producto de la presión de muchos de estos inmigrantes, se creó el primer equipo de fútbol entre la sociedad suiza, que exteriorizó en el césped un sentimiento deportivo que muy pronto se ganó el respeto del resto de contrincantes.

Es cierto que el Olympique de Marsella se había gestado poco antes pero la buena organización, el talento y la ambición de los jugadores suizos no tardaron en hacerse con el dominio futbolístico de la ciudad, que quedaría dividida ante esta coyuntura. Por entonces, en Francia se producía cada año un caos cada vez mayor a la hora de determinar el campeón anual. Después de que la USFSA (organizadora del campeonato) abandonara la FIFA el 31 de mayo de 1909, la FIFA prohibió a los clubes afiliados a cualquiera de sus federaciones jugar contra los clubes de la USFSA. Mientras tanto, la federación paralela TPI (Interfédéral Comité Français pour la Propagande des Sports) era la representante francesa en la FIFA. Con todo, todos los clubes más fuertes, entre los que se encontraban los dos marselleses, siguieron afiliados a la USFSA.

Ese mismo año el Helvétique de Marsella se hizo con el dominio nacional. Primero al imponerse en el campeonato litoral (imponiéndose a los campeones de la comarca) y meses después al clonar su éxito ante el CA de París (primer equipo de la capital). Esa victoria se considera desde entonces mítica pues fue la primera vez que un equipo del sur vencía a uno parisino, lo que acabó de encumbrar a aquellos suizos que estaban tocando el cielo en la que años antes llamaban ‘tierra de oportunidades’.

La temporada siguiente el SH llegó a la final de nuevo pero cayó ante el Tourcoing S. U (un equipo que aún hoy milita en la novena categoría del fútbol galo, exactamente en la Lega Nord Pas de Calais). Aquella regularidad volvió a encontrar títulos ligueros en 1911 y 1913, donde las víctimas fueron el RC Francia (club de un suburbio occidental de París) y el FC Rouen (entidad de Petit Quevilly conocida por entonces como los Diablos Rojos). Sin embargo, tras el tercer campeonato en apenas cinco años, las muestras de rencor y odio hacia el equipo de moda que estaba dejando en mal lugar a todo el fútbol patriótico, crecieron como la espuma. Así, el año siguiente reflejó todas esas envidias cuando la federación no permitió la participación del SH en el torneo final de campeones nacionales al crear una nueva regla para limitar el cupo de extranjeros. El equipo se retiró en cuartos de final tras haber ganado justamente al Lyon pero semanas después la Primera Guerra Mundial paralizó el país.

Ante estas dificultades, los jugadores buscaron la seguridad de sus familias y los mejores se pasaron al bando vecino, con lo que el Olympique de Marsella fue el gran favorecido (si es que hubo alguien) de aquellos conflictos deportivos en la Francia de principios de siglo. El Helvétique de Marsella cerró sus puertas en 1916 e incluso intentó renacer en 1927 pero la crisis acabó por enterrarlo en el recuerdo en los años 30. Ahora, el OM vuelve al que ‘indirectamente’ es su antepasado. Suiza ya tuvo su campeón en Francia. El SH aún está vivo en el corazón del Mediterráneo.

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