Histórico
26 octubre 2009Ariel Judas

Empate en el Monumental

river-bocaPrimera mitad: La pegada de Gallardo y la máscara de Palermo.

Aún sumido en una de las peores crisis deportivas de su historia, River Plate fue bastante más que Boca Juniors en la primera mitad de este Súper Clásico, válido por la décima fecha del Torneo Apertura 2009. El tridente formado por Marcelo Gallardo -en el enganche- más Ariel Ortega y Diego Buonanotte en la punta creó mucho más peligro sobre la portería de Roberto Abbondanzieri que lo que los estériles arrestos de Juan Román Riquelme, Nicolás Gaitán y Martín Palermo lograron plasmar sobre el marco de Daniel Vega. Ni Riquelme ni Federico Insúa consiguieron controlar la creación de juego en la escuadra xeneize.

En la contención, Ariel Rosada y Sebastián Battaglia -que no llegó al derbi con sus capacidades físicas al máximo- no hacían pie. Y arriba, la máscara que Martín Palermo tuvo que usar (debido a una fractura en su tabique nasal) fue un obstáculo demasiado grande para que el Loco pudiera decir presente en los primeros cuarenta y cinco minutos. De Nicolás Gaitán -de muy buena actuación en los últimos tres encuentros del campeonato- no tuvimos noticias hasta llegar al descanso.

Poco después del vigésimo minuto de juego, el árbitro Saúl Laverni sancionó un penal que no fue en favor de los millonarios, tras una supuesta falta en el área en contra del diminuto Buonanotte. La justicia futbolera quiso que el Pato Abbondanzieri -que se adelantó un paso y medio en la ejecución- pudiera desviar el disparo de Ariel Ortega. Sin embargo, sobre la media hora de juego, una falta directa ejecutada de manera soberbia por Gallardo puso en ventaja -merecidamente- al equipo de Leo Astrada por sobre los del Coco Basile. Poco más pudimos ver sobre el impecable césped del Monumental hasta la salida hacia los vestuarios.

palermoSegunda mitad: Sin máscara, mejor.

Los segundos cuarenta y cinco comenzaron con la novedad de un Palermo sin máscara (se le notó mucho más cómodo así) y del ingreso en Boca del internacional chileno Gary Medel, en sustitución de Hugo Ibarra, que acusó molestias físicas casi desde el inicio del partido. Y -casi de manera inmediata- ambos equipos se quedaron con diez jugadores. Al segundo minuto de juego, el lateral izquierdo de River Cristian Villagra vio la segunda tarjeta amarilla tras cometer una falta absolutamente innecesaria en contra de Nicolás Gaitán. Y tres minutos después, el central Julio César Cáceres fue expulsado en Boca con una roja directa inmerecida, luego de haber sido golpeado y provocado previamente por Ariel Ortega.

En el juego de diez contra diez, el equipo Azul y Oro se vio fortalecido. El circuito Riquelme-Palermo comenzó a generar y distribuir oportunidades para sí y para compañeros como Insúa y Gaitán. Tanto fue el cántaro a la fuente, que en el minuto sesenta y tres el Titán -que siempre consigue marcarle a River- consiguió igualar tras una combinación con el diez del equipo visitante. Justo antes del gol, Astrada había reacomodado sus fichas, haciendo entrar al defensa Maximiliano Coronel por el Muñeco Gallardo. River -más por falta de resto físico que por voluntad- le fue entregando el encuentro a Boca, cada vez más cómodo en Núñez.

Inmediatamente después del gol, la visita hizo saltar al terreno de juego a Cristian Pochi Chávez, quien intentó suplantar a Insúa en el esquema de creación de juego y de presión. Al plantel millonario se le hizo muy pesado tener que jugar a la contra, pese a que consiguió vivir la ilusión de poder ponerse en ventaja nuevamente al estrellar un pelotazo contra uno de los postes del arco cubierto por Abbondanzieri. Luego vino el tiempo de los reemplazos intrascendentes… entró un Cristian Fabbiani (al que ya podemos considerar como un ex futbolista de River)… Juan

Krupoviesa… pero poco y nada más para resaltar.

River -que, de manera evidente, ha recobrado bastante personalidad con la llegada de Leonardo Astrada- demostró que puede volver a tener momentos de dominio sobre el terreno de juego. Lo ha hecho bien en la primera mitad, y sucumbió por debilidad en la segunda. El Millo se despide prácticamente de las posibilidades de jugar la Libertadores o la Sudamericana en 2010, y no debe perder de vista el promedio del descenso y las chances concretas de tener que jugar la promoción al final de la temporada. El club de Núñez elegirá presidente en el mes de Diciembre. No solo deberá quitarse de encima la gestión cómplice y sometida a los violentos que ha presidido José María Aguilar, sino que tendrá que reformular su esencia, recrear su cantera, trabajar con seriedad, y tener muchísima paciencia con el nuevo proyecto que -espero- se comience a gestar a partir de 2010.

Boca -a su manera- está intentando recrearse también. Frente al inexorable punto final de la carrera de vacas sagradas como Palermo, Ibarra, Abbondanzieri, Morel Rodríguez y -un poco más adelante- Riquelme el equipo de la Ribera parece tener un plan. Fuerza juvenil que empuja desde la cantera, y tres o cuatro fichajes que llegarán esta Navidad, seguro. Los xeneizes han vivido una década fantástica -desde que Mauricio Macri llegara a la presidencia del club-, y tienen posibilidades de seguir en una racha positiva en las próximas temporadas si no cometen demasiadas desprolijidades. Pese a que este empate ante el eterno rival les complica la lucha por este Apertura, seguro que el hincha de la mitad más uno duerme mucho más tranquilo que los gallinas.

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