Histórico
12 septiembre 2009Ariel Judas

Promesas sobre el bidet

messi

Por favor, no hagas promesas sobre el bidet / Por favor, no me abras más los sobres / Por favor, yo te prometo te esperaré / Si es que para de correr.Desde las tripas del Gigante de Arroyito, Diego Maradona dio a entender el pasado sábado que había prometido al presidente de la AFA una victoria esta noche en su visita a Paraguay, a fin de paliar el sabor a carne abombada que le quedó a la afición argentina tras la derrota frente a Brasil, y de evitar seguir cayendo en la clasificación de las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial del año próximo.

No solo no cumplió con su apuesta por un triunfo que pudiera reivindicar su labor como seleccionador -que ya ha entrado definitivamente en números rojos-, sino que el Diez sigue prometiendo. Ahora nos ofrece dejar “hasta la última gota de sangre” para conseguir el pase de la Albiceleste a Sudáfrica.

Por favor, sigue la sombra de mi bebé / Por favor, no bebas más, no llores / Por favor, yo te prometo te escribiré / Si es que para de llover.

El lanzallamas del fútbol argentino, cargado del combustible que puede aportar un Julio Grondona que no quiere quedar pegado a un fracaso mayúsculo como el que se está gestando y del aditivo de los grupos mediáticos que ven que la publicidad que podrían facturar durante la próxima Copa del Mundo está a punto de irse al garete, está presto a incendiar la figura del Maradona-entrenador. Pese a sus amenazas de resistir hasta el final, si la maquinaria se pone en marcha, Diego no podría aguantar, ni siquiera respondiendo con baldazos de agua fría y disparos con un rifle de aire comprimido, como hizo aquella vez en su quinta de Moreno.

Las tertulias radiofónicas, los titulares de los periódicos, las encuestas on-line de las webs especializadas, nos indicarán en las próximas horas si el establishment futbolero argentino ha decidido bajarle el pulgar al que fuera el mejor jugador de todos los tiempos en su rol de seleccionador. Pelusa, conocedor del paño sobre el que le tocará jugar, ya lanzó un ataque preventivo en contra los periodistas presentes en el Defensores del Chaco, quienes fueron exageradamente delicados y respetuosos con sus preguntas al tras el inclasificable papelón de anoche en Asunción.

Porque me tratas tan bien, me tratas tan mal / Si sabés que no aprendí a vivir / A veces estoy tan bien, estoy tan down / Calambres en el alma / Cada cual tiene un trip en el bocho / Difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo.

Pero, Maradona y maradoneadas al margen, ¿Qué es la Selección Argentina modelo 2009?. A priori, en los papeles, un equipo capaz de ganarle a cualquier rival que se cruce en su camino. Los nombres propios de la Albiceleste son de tal resonancia que cualquier equipo nacional -a excepción de Brasil y España- los querría hacer propios. ¿Quién se resiste a la posibilidad de contar con figuras como las de Leo Messi, Sergio Agüero, Javier Mascherano o Carlos Tévez, solo por mencionar a los cuatro que tal vez tengan mejor presente en el fútbol de Europa? Pero estas estrellas, especialmente la del Barcelona y la del Atlético de Madrid, funcionan simplemente como un sello de goma de lo que realmente son cuando se visten con la camiseta de franjas celestes y blancas. Al Pulga se le ve fastidioso, desencantado, con pocas ganas de estar. Y al Kun se le nota indolente, desconectado con el pulso del equipo. Absolutamente intrascendentes los dos. Con sus convocatorias, con su actitud y con su inclusión en el terreno de juego la Selección Argentina ha tirado manteca al techo. Ha fumado encendiendo sus cigarros con billetes de cien euros. Está bailando en la cubierta del Titanic.

Desaciertos del cuerpo técnico. Falta de preparación táctica de los encuentros. Todo suma a la hora de evaluar la pifia monumental que está resultando ser la bicampeona del mundo en su derrotero por el tramo final de estas Eliminatorias. Pero a un jugador que está en todas las apuestas como el mejor ubicado para ser nombrado como el número uno del planeta en la temporada pasada se le puede (y se le debe) exigir más. Lo mismo le cabe al atacante por el que los mejores clubes del fútbol inglés estuvieron a punto de pagar más de cincuenta millones de euros. También a uno de los atacantes más excitantes de la Premiership. O al mediocentro que todos los poderosos de Europa quieren tener.

Diego Armando Maradona tendrá enormes responsabilidades si Argentina no clasifica al Mundial. Pero aún más la tendrán los internacionales albicelestes, quienes no pueden escudarse en la improvisación y la falta de acierto de su entrenador. De los futbolistas que han sido convocados para estos dos últimos partidos frente a Brasil y Paraguay lo mínimo que puede esperarse es que tengan la intención de tratar bien el balón, que demuestren respeto por la camiseta que defienden, y que busquen no traicionar las señas de identidad del balompié argentino. Ninguno de los que han terminado jugando han cumplido con estos tres requisitos mínimos, a excepción de Juan Sebastián Verón en la derrota en Rosario.

Los integrantes de la Selección Argentina -que saben jugar, que saben marcar goles y marcar a sus rivales, más allá de lo que Maradona les pueda indicar- están en deuda desde hace casi tres años con la afición de su país, y han prometido (una promesa más…) revertir la situación actual y llevar al equipo a Sudáfrica.

Desde la finalización de la gestión de Carlos Bilardo como entrenador de la Albiceleste, la patria futbolística argentina ha vivido más de promesas que de logros. Promesas de títulos que no llegan. Y promesas que solo florecen en Europa y que se pueden disfrutar televisión de pago de por medio. ¿Conseguirá alguien cambiar esta dinámica?

“Promesas sobre el bidet” – Charly García

Por favor, no hagas promesas sobre el bidet / Por favor, no me abras más los sobres / Por favor, yo te prometo te esperaré / Si es que para de correr.

Por favor, sigue la sombra de mi bebé / Por favor, no bebas más, no llores / Por favor, yo te prometo te escribiré / Si es que para de llover.

Porque me tratas tan bien, me tratas tan mal / Si sabés que no aprendí a vivir / A veces estoy tan bien, estoy tan down / Calambres en el alma / Cada cual tiene un trip en el bocho / Difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo.

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