Histórico
15 septiembre 2009Jose David López

‘Manita’ rumbo a la Décima (2-5)

cristiano-ronaldo-zurich

Si la memoria de mi abuelo (madridista de corazón) no reflejara el inevitable paso de los años, me hablaría como ya hizo hace casi dos décadas, cuando yo apenas levantaba un metro del suelo, de sus andanzas por Europa. Él, veterano ‘currante’ de la construcción, emigró como tantos y tantos españoles en busca de trabajo, dejándose caer por rincones como Viena, Eindhoven o Zúrich.

Esta noche le tocaba hablar de lo bonito que era la ciudad donde el Real Madrid estaba disputando su primer partido de Champions League. Su discurso, emotivo y sincero, hablaba de un país competente y muy cosmopolita pero cuando tocaba hablar de fútbol sólo recordó que un día, por Zúrich pasaron los Di Stefano, Puskas o Amancio, dejando ‘diabluras’ a su paso y aclarando que ellos eran los más grandes (fue en una semifinal de Copa de Europa de 1964). Años después, nada menos que 45, de nuevo el Real Madrid llegó, se gustó, exhibió su mejor fútbol y, con todo de cara para dar un mazazo en el estreno, se confió inútilmente para sufrir hasta el final. Rival menor, sensaciones dubitativas, goleada camino a la Décima y renovación en la memoria de mi querido abuelo.

El ambiente en el estadio Letzigrund era festivo como pocos días, saludable para una Champions que tiene en su agenda de necesidades la de dar mayor cabida a equipos campeones de sus respectivos campeonatos. Platini puso un mínimo de coherencia este año en ese aspecto y gracias a ese retoque en las fases previas, el Zuri se coló entre los gigantes continentales. Sus estrellas serían jugadores de relleno en cualquier plantilla de la Liga Española, muchos de ellos han tenido que buscar su acomodo tras años vagabundeando por campeonatos menores pero su humildad y seriedad colectiva les hace grandes en su estilo. No tienen la clase en el césped ni tampoco el poder financiero de sus rivales pero su concepto de fútbol (como ya hizo el pasado año el Basilea), es alegre, ofensivo, sin rasgos arcaicos y con una clara intención de agradar y no centrarse en un resultado. Este, debido a estos excesos, suele ser escandalosamente doloroso en partidos de máxima exigencia.

Y el del Real Madrid era el más exigente de toda su historia. Más allá de un taconazo intencionado de Tihanen en un saque de esquina, Casillas fue un mero comparsa en una primera mitad que ya puede catalogarse como la mejor del nuevo Madrid de Pellegrini. Buscando espacios, con mucha capacidad combinativa y velocidad ofensiva en tres cuartos de campo. Sí, y con la ayuda del portero, Cristiano se estrenó como goleador europeo en uno de sus ‘pelotazos’ a balón parado, Raúl agrandó su leyenda continental con otro gol para los anales y hasta Higuaín siguió reclamando su sitio ahora que Maradona amenaza con llamarle para la albiceleste en tiempos de cólera.

A partir de allí, el descanso sentó mal a los blancos, decididos a sufrir y a dar morbo a una segunda mitad que parecía muerta. Un penalti inventado por Alphonse que reflejó la mala actuación del colegiado que incluso sacó amarilla a Casillas), dio motivación al Zúrich pues el ex osasunista Margairaz lo anotó. Un instante después, en el enésimo fallo defensivo en estrategia, el central Aergeter sacó los colores con un testarazo en el primer poste. Con la soga al cuello, sufriendo por su falta de carácter y alicaído, el Madrid aguantó un pequeño tirón local hasta que al final, como ya sucedió en el primer tanto, el meta suizo Leoni quiso hacer más protagonista a Cristiano al ‘tragarse’ un nuevo chut del luso. Guti sentenció sobre la hora una ‘manita’ dubitativa de un Madrid que arranca con goleada su camino a la Décima.

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