Histórico
29 septiembre 2009Francisco Ortí

El nexo de Big Jock

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Con el puño derecho apuntando al cielo en señal de victoria y su perpetuo gesto de rabia diluido por la emoción del momento Jock Wallace se despedía de Ibrox Stadium. Era su gesto característico. El que tantas veces había sido retratado tras una victoria del Rangers. Ésta sería la última. Desde el centro del terreno de juego donde había logrado tantos éxitos Big Jock recibió el afectuoso adiós de su afición poco antes de morir consumido por el Alzheimer a la edad de 60 años.

El laureado entrenador jamás pudo volver a Ibrox Stadium y, sin embargo, está presente en cada partido que el Rangers juega como local. Los británicos mantienen un profundo respeto por sus leyendas futbolísticas y la memoria no podía traicionar el recuerdo de Big Jock, para muchos considerado como el mejor entrenador de la historia del Glasgow Rangers. Este martes, sobre el césped del estadio escocés, el Rangers y el Sevilla le brindarán su particular homenaje a la figura de Big Jock. Tal vez sin nombrarlo. Puede que sin gestos ni regalos, pero su recuerdo estará presente como el único técnico que entrenó a ambos equipos.

En Sevilla no se guarda un especial recuerdo de Jock Wallace, en Glasgow, en cambio, es todo un mito. Wallace entrenó en el Ramón Sánchez Pizjuan sólo durante la temporada 1986-87, en los tiempos de Zambrano, Serna, Cholo y Ted McQuinn, por el que pagó 37 millones de pesetas. Logró la salvación con mucho sufrimiento y al acabar la temporada se marchó. El Sevilla fue el penúltimo equipo al que entrenó Jock Wallace, antes de colgar la pizarra en el Colchester United durante 1989.

Antes de llegar a Sevilla, Big Jock era ya una leyenda para el Glasgow Rangers. Su relación con Teddy Bears no comenzó demasiado bien. En 1967, como portero-entrenador del Berwick Rangers, eliminó al Glasgow Rangers por 1-0 en la Scottish Cup y forzó la destitución de Scott Symon. Cinco años después Wallace regresaría a Ibrox Stadium para ser el entrenador del Glasgow Rangers durante el año de su centenario. Durante su primer año levantó la Scottish Cup. Dos temporadas después destronó por primera vez en nueve años al Celtic del trono de campeón liguero. Aunque, sin lugar a dudas, su mayor gesta fue lograr dos tréboles escoceses (Premier League, Scottish Cup y Copa de la Liga) durante las temporadas 1975-1976 y 1977-1978.

Hijo del también portero profesional Jock Wallace senior, Big Jock siempre ha destacado por su poderosa personalidad. Cuentan que su mal carácter, ese que han tenido que sufrir desde periodistas hasta jugadores, se forjó mientras combatía con las fuerzas británicas en las junglas de Malasia. El siempre locuaz Gary Lineker recuerda con humor un episodio vivido durante la etapa de ambos en el Leicester que describe por sí solo a Jock Wallace: “Me estampó contra la pared del vestuario y me llamó inglés perezoso y par de cosas más. Ganamos por 2-0 y yo había marcado los dos goles, pero no marqué en la segunda mitad. Todavía estoy temblando”.

Así era Big Jock. Pura energía. Y así sobrevive su recuerdo en Ibrox Stadium. Dicen que cuando el estadio guarda silencio todavía se pueden escuchar los ecos de los gritos de Jock Wallace. No me sorprendería.

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