Histórico
11 septiembre 2009Jose David López

El ‘Caso Kakuta’ difama al fútbol

80414659JF020_Chelsea_v_ManEl fútbol que tanto adoramos hace tiempo que se perdió en un sin fín de intereses y mientras esos tengan prioridad, el deporte rey lo será en cuanto a ambiente, emociones y sentimiento, pero no en limpieza. Hace demasiado tiempo que los grandes de Europa ningunean a los más pequeños y se aprovechan de sus debilidades para seguir creciendo, para seguir imponiendo la ley del más fuerte y reírse diariamente de quienes sí quieren lo mejor para un deporte que ahora vuelve a toparse con su lado más corrupto.

Gael Kakuta, un jovencísimo francés que se inició en el fútbol para intentar cumplir el sueño de cualquier chaval de su edad, ha pasado a ser el protagonista de un movimiento que destapará una ‘red de tráfico de menores’ en toda regla. No es el único, desde luego, pero sí el que ha originado que la FIFA de un paso al frente e intente sacar conclusiones sobre uno de los grandes males endémicos del fútbol actual. Su primera decisión ha sido sancionar al Chelsea, (club que lo fichó hace meses tras pagar grandes sumas a sus padres y contactos), con dos años sin opción a fichar nuevos jugadores como castigo por haber utilizado su poder y su poder económico ilegalmente en un proceso que bien podría tacharse de “esclavitud de menores”.

La historia, clonada en cientos de ocasiones durante los últimos años, ha sido lo suficientemente injusta y delictiva para que la FIFA, que prefiere abstenerse en estas cuestiones, haya entrado con fuerza y decisión para intentar solventar estas injurias. El ‘gigante’ se acerca al joven , muchas veces menor de edad, lo observa, se acerca como la esperanza del chico para su futuro, ofrece buenos emolumentos irrechazables a sus padres (sumas de dinero o trabajos en la ciudad de destino) y obliga a su entorno a romper el contrato (casi siempre semi-profesional y no preparado para tanta falta de ética) para recalar allí donde todos sus sueños se harán realidad.

Kakuta, que abandonó el Lens francés y ahora mismo es la estrella absoluta del equipo reservas del Chelsea, tendrá que pagar 780.000 euros. Indirectamente ha sido pionero en decisiones de este tipo pero también ha marcado el punto de partida, necesario y vital para que se eliminen este tipo de obscenidades futbolísticas. El Lens presentó una demanda a la FIFA en la que explicaba que Kakuta, de 18 años, incumplió el contrato que mantenía con el conjunto francés cuando decidió aceptar la oferta Blue. Los londinenses incentivaron al jugador para que rompiese el contrato y ahora, tachados de “solidariamente responsables”, pagarán además 130.000 euros por la formación que el Lens dio al futbolista.

Durante años hemos visto como los clubes europeos de mayor nivel ojeaban y saqueaban las mejores canteras sudamericanas, debilitadas económicamente y necesitadas de ese apoyo financiera que estos traspasos le ofrecen. Sin embargo, mientras la necesidad del pequeño seguía vigente, los poderosos han avanzado y se las ingeniaban para sacar de su entorno a las ‘perlas’ sin pagar compensación ninguno a los clubes de origen, ninguneados durante años e ignorados por la misma FIFA que ahora se decide a equilibrar la balanza.

Este caso en concreto sacude al Chelsea y pone el dedo en la llaga de la Premier, que ya empieza a ser sacudida con decenas de casos en los que sus equipos han actuado ilegalmente. El United ya tiene demandas por Pogba y Fornasier, a las que se le pueden sumar otras por Macheda, Petrucci, Massacci y Pucciarelli. El City tampoco se queda atrás y el Rennes le reclama por Helan, así como el Liverpool parece haber actuado igualmente con deficiencias en los casos de Dani Ayala, Mikel San José o Suso. Sin embargo, no sólo la Premier está amenazada sino el fútbol europeo en general debería prepararse para la posible sacudida de poder que amenaza con ejecutar la FIFA y la cual aplaudimos sonoramente. Y es que profanadores de cunas hay en todo el fútbol de primer nivel porque no hay león sin gacela.

El primer paso para que el problema se despeje con contundencia debe ser cambiar los estatutos del reglamento de traspasos, intentar evitar que queden rencillas donde se amparen los equipos más grandes y proteger las canteras, base y clave para impulsar perennemente este deporte. Seguramente, consiguiendo la mitad de estas llaves hacia la libertad, el paso ya sea constructivo y lo suficientemente impactante para que los más débiles no queden a merced de una ley que les desdeña.

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