Histórico
23 septiembre 2009José Mendoza

Crónica de una inestabilidad infinita

gil-marin-cerezo

No ha tardado el Atlético de Madrid en subirse, otra vez, a la montaña rusa en la que ha vivido en los últimos años. Sumido en una cada vez más profunda crisis institucional, su irregularidad comienza a ser alarmante. Sólo estamos en la tercera jornada de Liga y ya su gran resultado en la previa de la Champions contrasta con el punto sumado en las tres jornadas de Liga y el empate ante el APOEL, por lo que ya empiezan a sonar nombres de entrenadores. Pero el problema del Atlético está en otro lugar. Se encuentra, concretamente, unos peldaños más arriba en la escala de poderes del club. En su dirección deportiva y en los dueños de la entidad.

García Pitarch no ha sido capaz de crear una plantilla lo suficientemente extensa para aspirar a sus objetivos en las tres competiciones. La falta de previsión del director deportivo ha provocado que, en pleno mes de septiembre, Abel Resino se encuentre sólo con dieciséis jugadores del primer equipo para afrontar un mes de competición. Sin los lesionados Raúl García, Camacho, Pernía, y los sub’20 Asenjo, Domínguez y Cabrera, el Atlético ya está bajo mínimos.

Pero la parte de responsabilidad de la dirección dpeortiva no queda ahí. Se alarga a la confección de una plantilla cogida con pinzas, en la que hay varias demarcaciones cojas. Por ejemplo, el lateral derecho, puesto en el que cumplía Heitinga en pretemporada y que ahora tendrán que repartirse Valera y Perea, que en principio no contaban para Abel, así como Ujfalusi. Esto, a su vez, hará que Pablo, que tampoco contaba para Abel en un principio, se convierta en titular por exigencias del guión.

Y en el centro del campo, el Atlético sigue reclamando desde hace varias temporadas un mediocentro de corte ofensivo. Está Jurado, que se podría reconvertir, pero no dejaría de ser un parche pues donde se siente más cómodo es en la mediapunta. Así las cosas, Abel Resino se ha tenido que tragar también a Reyes, al que tampoco quería. Claro que la demoledora pareja de atacantes, así como los poderosos extremos de la plantilla, hará  muy de vez en cuando que se escondan las lagunas en la formación de la plantilla.

Arriba del todo, los dueños del club siguen creando una inestabilidad social cuyo final no se atisba en el horizonte. Desde que Cerezo y Gil Marín suplieron en el cargo a Jesús Gil, cuya gestión tampoco es que fuera ejemplar, no han dejado de dar motivos para que la afición del Calderón se enfade. La venta de Fernando Torres, la del Vicente Calderón o no haber logrado un título desde el doblete son algunos de ellos. En los últimos meses, el traspaso de Heitinga y unas cartas abiertas de dudosa necesidad han reabierto la caja de Pandora. Quizás esta noche ante el Almería, con la magia de Agüero y Forlán, se cierre por un día. Pero será cuestión de tiempo que se abra de nuevo. Es una historia sin final.

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche