Histórico
5 septiembre 2009Jose David López

Bélgica y su eterna renovación

belgicaBruselas es el epicentro cultural de Bélgica pero igualmente está considerada como la ‘capital de Europa’ por ser la sede administrativa de la Unión Europea. La arraigada naturaleza medieval contrasta sobremanera con las instituciones y organismos satélites que concentra: la Comisión Europea, el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo. Urbe de grandes disparidades (que visitaré en apenas una semana) donde se mezcla el poder continental y una leyenda mística bañadas en cerveza y amenizadas con el mejor chocolate del mundo. Polos opuestos, naturalezas extremas y sensaciones antagonistas que se reflejan en su versión futbolística, la misma que estuvo cerca de tocar el cielo hace décadas y lleva anclado en el ningunismo desde entonces.

Los Red Devils dejaron sensaciones mucho más atractivas desde el inicio del nuevo siglo, donde encontraron un proyecto prometedor y esperanzador tras engendrar una generación de futbolistas jóvenes con mucha proyección. Ese crecimiento que ya se vislumbró por momentos en categorías inferiores y en Pekín 2008, debía ser el punto de partida sobre el trabajar con serenidad, sin agobios y con la vista puesto en un futuro no muy lejano pues la mano de obra estaba previamente seleccionada. Sin embargo, pese a una renovada imagen y la llegada de sus jóvenes promesas a campeonatos de mayor nivel, el salto pretendido está aún pendiente de concretarse y cualquier tiempo pasado parece mejor. La nueva camada de ‘diablillos’ tiene este sábado ante España su última gran oportunidad.

Bélgica, teóricamente aspirante al segundo puesto del grupo que debería luchar cuerpo a cuerpo con Turquía, se ha visto sorprendida por el magnífico nivel exhibido por Bosnia. Los balcánicos han superado las expectativas y, al contrario que los flamencos, han dado un paso al frente desde su condición anónima, lastrando las opciones belgas y obligando a una catarsis en su proyecto, demolido por los últimos resultados. Tras su anterior derrota, la federación decidió cesar a René Vandereycken en abril y anunciar días después su sustituto, un Dick Advocaat que regresará al banquillo belga (tras su adiós al Zenit) y que empezará su andadura a comienzos de año. Ahora, con la clasificación mundialista casi imposible, la presión vuelve a aparecer y el ‘general de hierro’ necesitará trabajar con paciencia y humildad de cara a la Eurocopa 2012.

Pero antes toca explotar todas las opciones mundialistas que, inexorablemente, pasan por vencer al Campeón de Europa en A Coruña. Tarea complicada que estuvieron cerca de lograr en el primer partido de la fase de clasificación cuando sólo un golazo de Iniesta en el estadio Rey Baduino (antiguo Heysel) evitó el primer traspiés español post-Eurocopa. Aquella noche Bélgica demostró tener capacidad, creatividad, mucha ilusión y un concepto futbolístico armonioso. Pases cortos, mucha presión sobre la salida de balón del rival y velocidad en la transición que, como no podía ser menos, pusieron en peligro a España. Sin embargo, desde entonces las cosas han empeorado sensiblemente y aquellas sensaciones han ido desapareciendo poco a poco hasta retornar a la decepción de años anteriores. Sólo un milagro meterá a Bélgica en el cupo de Sudáfrica 2010.

Buscando ese extraño fenómeno o simplemente desafiando a la considerada por muchos mejor selección del planeta, los Diablos Rojos se plantan en Riazor conscientes de que la solidez defensiva debe ser su objetivo común. Y no será fácil pues ya en la portería Frank Vercauteren (actual seleccionador y ex internacional durante los mejores años de la selección belga), ha tenido serios problemas con las ausencias de Stijn Stijnen y Silvio Proto, que darán la titularidad a un portero que este año debuta en Serie A con el Bari, Jean-François Gillet. Con la baja de Kompany y Van Damme en su línea defensiva, la necesidad de que el mediocampo logre contener la línea de llegadores de España se antoja clave para los belgas, entre los que no estará Axel Witsel, expulsado en el anterior partido internacional y protagonista esta semana por su diabólica entrada sobre Wasilewski.

El recorrido de Defour en la medular, la posibilidad de apreciar el crecimiento de la que es su mayor promesa, Eden Hazard, así como los ascendentes y competitivos Vertonghen, Fellaini, Dembele y Vermaelen, son lo más atractivo de una selección tremendamente joven. Esa precocidad es aún hoy su peor enemigo pero, a su vez, supone una presión extra que el combinado debería ya estar preparado para afrontar. España les vuelve a poner a prueba.

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