Histórico
22 agosto 2009Ariel Judas

La trinchera catódica II – Cadena de favores

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Tras la finalización del Torneo Clausura, que se jugó en el primer semestre de este año, salieron a la luz -una vez más- las cifras de la deuda que varios clubes del fútbol argentino mantienen con el fisco, con algunos jugadores y con la entidad gremial que protege los intereses de los deportistas. En nuestro epitafio para Fútbol de Primera ya explicamos que el dinero que desde 1992 la productora Torneos y Competencias pagó a los clubes de Argentina a cambio de la exclusividad de los derechos de imagen de la Primera, Segunda y Tercera División no fue suficiente para sanear la economía de la mayoría de estas entidades. Según la AFA y sus clubes afiliados, debido a que las sumas abonadas son insuficientes. Si escuchamos la posición de quienes hasta ahora han detentado esos derechos, la crisis económica se debe a la mala administración que de esos fondos han hecho los clubes.

A partir de aquí hablaremos de cómo esta situación -que de ninguna manera es nueva, sino que se viene arrastrando desde hace al menos una década- ha sido aprovechada en estos últimos días por el poder político argentino para quitarle el monopolio del fútbol al grupo mediático que desde hace años se ha convertido en uno de sus azotes. De cómo Julio Grondona ha vuelto a demostrar que es uno de los mejores tiempistas (por definir su actitud de alguna manera) de la escena mundial.

Y de cómo lo que parece ser el imperio del fútbol para todos y en abierto en Argentina por al menos toda una temporada podría terminar de la peor manera posible, con una cadena inagotable de juicios en contra de la federación y el gobierno, y con el contribuyente vernáculo pagando los platos rotos de esta auténtica comedia de enredos que se han estado viviendo en las dos semanas previas al inicio del Apertura 2009.

A principios de este mes de Agosto, el presidente de la AFA -Julio Grondona- se reunió con el títular de la Agencia Federal de Ingresos Públicos (el fisco, una rama de la administración Kirchner) para analizar las posibles soluciones a la deuda de 300 millones de pesos (unos 55 millones de euros, aproximadamente) que los clubes argentinos mantienen con el ente recaudador. “Hoy por hoy no hay fútbol”, sentenció el Boss de Sarandí tras ese encuentro. A la deuda que los clubes tienen con la AFIP se suma la que muchas de estas instituciones mantienen con los jugadores, una cantidad de dinero que Futbolistas Argentinos Agremiados cifró en los 30 millones de pesos (algo menos de 6 millones de euros). Al contrario de lo que sucedió en muchas otras ocasiones -en las que las deudas al Estado y a los profesionales también existían-, una buena parte de los actores del ambiente del fútbol argentino (Grondona, el más potente de ellos) coincidían en afirmar que con esa situación no podía pensarse en el inicio del Apertura 2009.

Me parece fantástico que la AFA declarara en ese entonces que el inicio del fútbol profesional quedaba congelado hasta que la deuda con la AFIP y con los deportistas quedara saldada, o al menos negociada y acordada. La gran pregunta es por qué esta iniciativa jamás existió de parte de Grondona o de cualquier otro dirigente federativo en los últimos años, a lo largo de los cuales el rojo de los clubes era equivalente, similar al que existe ahora. Casi como al pasar, al salir de los despachos del jefe de la agencia tributaria argentina, el presidente de la AFA dijo que  el aporte de la televisión podía ser clave para destrabar el conflicto que puso en duda el inicio del Apertura. Los Reyes Magos son los padres, y las casualidades no existen. En eso estamos todos de acuerdo, ¿no?.

Pese a la incredulidad de muchos -me cuento entre ellos- desde Buenos Aires comenzaban a llegar rumores y trascendidos que indicaban que la Asociación del Fútbol Argentino sopesaba anunciar la ruptura del contrato que tenía con Torneos y Competencias, que en teoría tendría por fecha de finalización el año 2014.

Atendiendo a estas versiones, el día 8 de Agosto el presidente de TyC -Marcelo Bombau- maifestó que tenía intención de reunirse con los máximos dirigentes de los principales clubes de la Primera División, a fin de aclarar la posición de la productora en particular y de TSC en general sobre este tema. Televisión Satelital Codificada es el nombre del emprendimiento conjunto entre Torneos y el Grupo Clarín, propietaria de TyC Max, la señal de televisión de pago a través de la cual se han emitido hasta ahora los partidos en la modalidad de pago por visión.

Antes de reunirse en persona con los dirigentes del fútbol, Bombau explicó a los medios que quisieran escucharlo (que no fueron muchos, por cierto) que TyC y sus socios abonaron por la presente temporada 268 millones de pesos, de acuerdo con lo establecido en un contrato firmado entre la empresa y la AFA -en representación de los clubes- hace apenas dos años. El presidente de la productora señaló que Grondona le había solicitado unos días antes que TSC doblara esa cantidad para que el fútbol pudiera saldar sus deudas y, de esa manera, el Apertura, el Nacional BB y la Metropolitana pudieran comenzar. El ejecutivo afirmó que el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino vino a ponernos una pistola en la cabeza. Quería que de un día para el otro le aumentáramos a 500 millones de pesos anuales. Dijo: ‘Esto o nada’, no vino a negociar”.

Para Marcelo Bombau el fútbol argentino ha llegado a esta situación porque los clubes han sido desprolijos en el manejo de sus economías, y siempre hubo una fiscalización ausente de la AFA, un diagnóstico con el que -en líneas generales- coincido. Al mismo tiempo -y esto tuvo aún un eco mediático mucho menor- el presidente de Torneos y Competencias denunció la existencia de “un pacto entre (Julio) Grondona y (Néstor) Kirchner, un pacto que desconocen muchísimos dirigentes (de los clubes)”.

Don Julio se adelantó a Bombau -primera gran jugada del tiempista-, y el mismo 9 de Agosto citó a los dirigentes de los clubes más representativos en el centro de entrenamiento que la AFA posee en Ezeiza, en las afueras de la capital argentina. En ese encuentro, el presidente de la federación comunicó a los emisarios de las entidades que disputan el campeonato de Primera División y a las entidades más importantes del Nacional B que el gobierno nacional les ofrecía su apoyo y 500 millones de pesos (algo así como 100 millones de euros) para saldar su deuda con la AFIP y los jugadores, a cambio de romper el contrato con Torneos y Competencias y el Grupo Clarín. El fútbol seguiría estando financiado por la televisión, pero a partir de ahora con dinero del Estado, lo que trasladaría en principio y en una modalidad de televisión en abierto y en directo a los diez partidos de cada jornada a la pantalla del Canal 7.

El mandamás del fútbol argentino puso este acuerdo sobre la mesa tras entrevistarse con Néstor Kirchner, ex presidente del país hasta Diciembre de 2007, actual diputado por el Partido Justicialista, y hombre fuerte del gobierno encabezado por Cristina Fernández de Kirchner, su esposa.

Recapitulemos. El fútbol de Argentina tiene una deuda de 300 millones de pesos con el fisco, que es la oficina recaudadora de impuestos del Estado. Al mismo tiempo, debe otros 30 millones a sus jugadores. El presidente del fútbol argentino se presenta en la empresa que ha comprado por varias temporadas el derecho a televisar la competición local pidiendo que -en contra del acuerdo que él mismo ha firmado dos años atrás- Torneos y Competencias abone a los clubes el doble de los 268 millones acordados para la temporada 2009/10. Ante la negativa de TyC, los clubes y la AFA (que ya conocían la oferta del gobierno argentino) se consideran con derecho a romper el vínculo que los une a la productora, a aceptar los 500 millones de pesos que ofrece la administración Kirchner, y a llevar a la televisión pública la totalidad de los encuentros de la máxima categoría, cinco temporadas antes de la finalización del acuerdo con la empresa privada. Lo más alucinante es que el gobierno -el administrador del Estado- paga a los clubes el dinero con el que estos en teoría saldarán la deuda con la agencia fiscal de ese mismo Estado. ¿Tiene alguna explicación lógica todo esto? Sí, solo desde el punto de vista de la política de consumo interno en Argentina.

Sin entrar a valorar la gestión de Néstor Kirchner primero y de su esposa Cristina Fernández luego como presidentes de Argentina desde Diciembre de 2003 en adelante, hay una cosa que no admite discusiones: el principal opositor que el kirchnerismo ha tenido en estos dos últimos años ha sido el Grupo Clarín, el conjunto de medios de comunicación más influyente de Argentina. En el momento de mayor zozobra política de la administración Kirchner, el enfrentamiento con los productores agropecuarios -uno de los motores económicos del país- a quienes el gobierno intentó imponer una serie de impuestos y gravámenes adicionales sobre las exportaciones que realizan, el Grupo Clarín se alineó con el campo. En ese momento se terminaron de cavar las trincheras que siguen abiertas desde ese entonces entre el oficialismo y el grupo de medios de comunicación liderados que tienen por estandarte a Clarín, el periódico que desde que tengo uso de memoria marca día a día la agenda política y económica de la sociedad argentina.

El apoyo de este conglomerado de medios a la Argentina que vive de la producción de soja determinó que Néstor Kirchner y su entorno centraran sus miras en Clarín y sus compañías asociadas. Era un secreto a voces en Buenos Aires que el gobierno aprovecharía la primera oportunidad que tuviera al alcance de la mano para vengarse del grupo mediático, que no ha dejado de censurar la gestión oficialista, especialmente en cuestiones como la política sanitaria (la llamada gripe porcina ha hecho estragos en Argentina), el dudoso respeto a la libertad de expresión que en determinadas oportunidades ha demostrado la Casa Rosada en los últimos meses, y la ya endémica inestabilidad económica por la que desde hace tiempo atraviesa el país.

Si bien Clarín tiene de por sí un tremendo poder dentro de la sociedad argentina, la importancia del resto de los componentes del grupo empresarial no es nada desdeñable. Allí encontramos, entre otros, a Olé -el equivalente a Clarín en materia deportiva-, Radio Mitre -desde la década de los ochenta es permanentemente una de las tres cadenas más escuchadas del país-, Canal 13 -una de las dos cadenas de TV generalista más importantes del país, hogar de Telenoche, el telediario más prestigioso de Argentina-, el canal informativo Todo Noticias, además de una serie de periódicos y emisoras de radio y televisión repartidos por el interior del país. Pero tal vez el sector más sensible del Grupo Clarín -y el más apetecible para la venganza preparada desde hace tiempo por el kirchnerismo- es el de la televisión de pago: Clarín es propietario de Cablevisión, Telecentro y Multicanal -las tres empresas que dominan el mercado de la TV por cable-, y es socio de DirectTV, proveedora de contenidos a través del satélite.

El Grupo Clarín controla el mercado de la televisión de pago en Argentina. Y asociarse con quien posee el control del fútbol en la modalidad de pago por visión tiene -desde el punto de vista económico-empresarial- toda la lógica del mundo. De la unión entre Clarín y Torneos y Competencias nació TSC, Televisión Satelital Codificada, el blanco de la venganza gestada a través de una cadena de favores entre Néstor Kichner y Julio Grondona.

En una sociedad inflamable como la argentina, el no inicio del Torneo Apertura podría haber significado otro foco de conflicto para el kirchnerismo. Por increíble que pueda parecer en otras latitudes, el estado de ánimo del argentino medio tiene que ver en gran medida con la posibilidad de poder hablar, gozar e incluso sufrir con el fútbol. El oficialismo ha visto aquí la posibilidad de evitar sumar un nuevo reclamo popular a los que ya tiene activos (facilitando el inicio del campeonato). Además, se ha congraciado con un sector importante de la sociedad argentina, que encuentra en el hecho de poder ver de manera libre y gratuita el campeonato de primera división una suerte de reivindicación, tras muchos años de existencia -y tal vez abuso- del sistema de pago por visión. Por último, con el acuerdo alcanzado con la AFA arrebata el negocio del fútbol de pago a Clarín, y hiere de muerte a sus empresas de televisión de pago: si la liga se puede ver de manera gratuita en el canal público, muchos abonados al cable y al satélite seguramente se darán de baja de esos servicios.

Favor se paga con favor. Al kirchnerismo poco le importa cuanto dinero es necesario para dañar al Grupo Clarín. la cifra es lo de menos en este caso. Julio Grondona, al borrar con el codo lo que había firmado hace dos años, le sirve en bandeja al gobierno una de las cabezas de la medusa del gigante mediático, y de paso se consolida aún más -y ahora con la protección del poder político- como el máximo interlocutor del fútbol vernáculo.

Don Julio, a quien últimamente muchos veían en el camino del retiro tras la irrupción de dirigentes más jóvenes dispuestos a renovar la dinámica de la AFA, se ha sacado de la manga un acuerdo que, mientras dure, mejorará notablemente el nivel de ingresos de los clubes y que borra de un plumazo las deudas que estos mantenían con el fisco y con sus jugadores.

El tiempista ha sabido aprovechar las urgencias y necesidades del gobierno ya mencionadas y se apunta en su marcador personal una conquista capaz de eternizar a cualquier dirigente en el sillón de máxima responsabilidad de la AFA.  Segunda gran jugada del vicepresidente de la FIFA.

A modo de ejemplo, los dos principales clubes de Argentina -River y Boca- hubiesen cobrado con el contrato firmado con TyC unos 25 millones de pesos (unos 5 millones de euros) por la temporada que está a punto de comenzar. Con el aporte del gobierno, cada uno de estos equipos se llevará 65 millones (cerca de 13 millones de euros). Las diferencias son a simpre vista enormes. Pero cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía. Y es por eso que antes de rubricar el acuerdo con la Casa Rosada los dos grandes del campeonato local fueron la voz cantante de sus compañeros de competición: los equipos de la Primera División exigieron a la AFA una garantía de indemnidad en caso de que Torneos y Competencias y Clarín decidan accionar legalmente en su contra, algo que tarde o temprano terminará ocurriendo. “Las consecuencias serán soportadas por AFA. Los clubes están eximidos económica y penalmente”, se aseguró desde la federación para terminar de convencer a los equipos y romper el contrato que hasta hace pocos días estaba vigente. Los vasos comunicantes que el gobierno tiene con la justicia argentina -incluso con su máxima instancia, la Corte Suprema- garantiza al fútbol profesional que mientras los Kirchner estén en el poder este acuerdo no será cuestionado ni revisado por los tribunales locales.

Otra cosa es lo que pueda acontecer en países como Estados Unidos. Tres de los cuatro principales accionistas de Torneos son particulares o sociedades con domicilio o sede en ese país, y la embajada de Washington en Buenos Aires ya ha atendido el pedido de asistencia que días atrás le ha cursado la productora.

Pese a tantas idas y vueltas, el panorama es aún bastante incierto en lo que se refiere al inicio del Torneo Apertura.

En principio, el viernes 21 el balón vuelve a rodar por la primera jornada con dos partidos: Gimnasia y Esgrima vs. Godoy Cruz, e Independiente vs. Newell’s. El sábado 22 se disputarán otros cuatro encuentros, y el domingo 23 los cuatro que restan. En una rueda de prensa brindada hace apenas unas horas el portavoz de la AFA Ernesto Cherquis Bialo confirmó que todos los serán televisados en directo por la televisión abierta pero -oh, sorpresa- no pudo asegurar que esto sea en el 100% de los casos a través del estatal Canal 7. Por un lado, la cadena estatal no cuenta con la infraestructura para poder cubrir todos los encuentros con sus propios recursos. Aún se están tejiendo alianzas y acuerdos con productoras locales (especialmente en el interior del país) para que estas puedan hacerse cargo de las transmisiones, cuando apenas faltan un par de días para que el campeonato comience. En caso de que la televisión pública no pudiera gestionar este fin de semana la transmisión de todos los partidos podría ceder algún encuentro a las cadenas privadas y en abierto. Las que cuentan con mayores posibilidades de ser beneficiadas con esta medida este fin de semana son Canal 9 y América TV.

Por otro lado, desde el gobierno y la AFA no descartan que Torneos interponga a última hora un recurso ante la justicia que impida o dificulte que los partidos sean emitidos fuera de su sistema de pago.

Quienes conocen de cerca el mercado de la televisión argentina reconocen que Canal 7 no está equipado para poder afrontar el compromiso de poder televisar todos los encuentros de un campeonato. Existe el convencimiento generalizado de que tarde o temprano el ente público cederá en gran parte el negocio del fútbol en directo y en abierto a una cadena privada y -en lo posible- de capital argentino.

Queda descartada entonces la posibilidad de que ESPN (que mostró interés en este tema) se quedara con el contrato que hasta ahora ostentaba TyC. Además de ser una empresa de origen estadounidense, el líder mundial en deportes solo se ve en Sudamérica a través de las plataformas de pago. Si quitamos de la lista también al Canal 13 -del Grupo Clarín- solo nos quedan como cadenas generalistas y abierto a Telefé -propiedad de Telefónica Media-, y los ya mencionados Canal 9 y América. Cada una de ellas tiene un posicionamiento político que en ninguno de los casos puede ser definido como próximo al gobierno, y será muy interesante ver cómo se acercan las posiciones sobre esta cuestión, y quien se queda finalmente con el premio del fútbol.

Esta situación actual plantea varias dudas y cuestionamientos sobre cómo será el fútbol argentino que -desde cualquier parte del mundo- se supone que podremos disfrutar de aquí en más. También sobre la participación del Estado argentino en el negocio de un balompié que aún está a tiempo de mantenerse como referencia a nivel internacional. ¿Estamos ante una estatización del fútbol argentino? ¿Luego de que la administración pública -y, por ende, el ciudadano de a pie- refinancie y sanee con su dinero las arcas de los clubes, existirá un sistema eficaz de fizcalización y control de las finanzas de estas entidades? De todo esto intentaremos hablar en nuestra próxima entrada sobre esta cuestión.

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