Histórico
8 agosto 2009Jose David López

La Lazio ‘roba’ la Supercopa al Inter

rocchiLa Premier se exporta por medio mundo con la sola continuidad de su buena organización, la Liga ha logrado recuperar aquella atención mediática de antaño con los fichajes de FP y la Bundesliga, con el mejor ambiente europeo, es actualmente el torneo de mayor progresión continental, lo que le sirve para entrar con fuerza en los mercados asiáticos y árabes. La Europa futbolística amplía horizontes con metas comerciales en tiempos de cólera económica y quien más siente esa exasperación financiera es el Calcio. Tras haber perdido a sus estrellas (Kaká e Ibrahimovic), con fichajes secundarios, con un gasto mínimo en relación al resto y debilitado en su planificación por las vetustas instalaciones, Italia no quiere quedarse atrás y en un intento por propagar su fútbol se ha llevado a China la Supercopa. Un torneo oficial, relevante, con dos equipos potentes (Inter-Lazio) aunque menor, con el que se pretende iniciar un programa de introducción a nuevos comercios. (Goles abajo)

El escenario elegido ha sido el majestuoso ‘Nido’, epicentro del deporte olímpico en Pekín 2008, inusitado marco para el deporte rey aunque increíble en cuanto a colorido, imagen y promoción. Allí arrancó el nuevo Inter de Mourinho, el post-Zlatan o el de Etoo, que debutó oficialmente con la camiseta neroazzurra junto a Milito como pilares ofensivos y con los Lucio y Motta como novedades. Un once rudo, tremendamente físico en la medular donde Stankovic y Cambiasso formaban junto a Thiago y Muntari (algo más adelantado), un muro de batalla difícilmente equiparable en el mundo. La Lazio, también con novedad en el banquillo tras la nueva etapa de Ballardini (ex Palermo), con Zárate ya en propiedad como principal activo y con la polémica interminable con sus tres apartados (Pandev, De Silvestri y Ledesma tienen problemas con la directiva pese a ser pilares del equipo), buscaba su protagonismo a la contra.

La lentitud al tratar de dar ritmo a la pelota, posesiones largas sin mucho sentido y balones largos para buscar el ataque fácil y directo, evidenciaron lo prematuro de la temporada en unos minutos. Un testarazo de Lucio a balón parado donde Muslera rechazó con acierto, algún movimiento esporádico de un Etoo en constante presión y un disparo potente de Zárate al que respondió con la seguridad de siempre Julio César, fueron lo poco relevante de la primera mitad. Motta, en su papel de destructor total, debió salir expulsado ya en los primeros compases pero el colegiado le perdonó y el partido se volvió algo más bronco.

Para cuando quiso sacar la cabeza, el Inter ya había dado un par de pasos adelante con ambición y portento físico, dirigidos por el empuje de Stankovic y las jugadas a balón parado que siempre remataban los Chivu y Lucio. Etoo, muy lejos de su zona de influencia y cayendo siempre a posiciones mucho más retrasadas en busca de actividad, tuvo en sus pies el gol tras un escandaloso fallo de la defensa laciale, pero el camerunés, como repetiría después en dos ocasiones más Milito, no acertó en su mejor tarea. Los celestes retrocedían, se dejaban dominar y sólo las buenas actuaciones del portero uruguayo Muslera le mantuvieron con vida hasta que llegara su ocasión. Y esta llegó en una falta al borde del área que, tras disparo de Kolarov, quedó dividida en el área con la suerte de lado para Matuzalem que acabó rematando, erróneamente pero con acierto, con la cara.

Aquello desequilibró a los neroazzurri que tuvieron que arriesgar en busca de la igualdad y que se toparon con la respuesta inesperada pero tajante de su rival. Un centro improvisado de Mauri a la espaldas de la defensa lo ‘cazó’ Rocchi que, entre Lucio y Chivu se las apañó para bajar la pelota y tocarla con sutilidad de vaselina ante la salida precipitada de Julio César. Con el Inter desesperado, sólo una pérdida de balón de Dabo puso en bandeja el primer tanto de Etoo como interista, remachando con una volea de zurda para buscar la el empate en el tramo final. Con la grandeza potente y ambiciosa que siempre caracterizó al Inter, empujando a base de fuerza y cerrando a su rival, Milito llegó a igualar pero su gol fue anulado por fuera de juego de Etoo. Esos impulsos no cedieron hasta el final pero, contrariamente a tantas y tantas ocasiones, el premio no llegó. Sorprendiendo a la parroquia china, la Lazio se llevó el primer título de la campaña.

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