Histórico
3 agosto 2009Jesús Camacho

Equipos Históricos: La Argentina de Maradona

argentina1986

La XIII Copa Mundial de Fútbol se desarrolló en México, entre el 31 de mayo y el 29 de junio de 1986. Fueron 24 las selecciones que acudieron al torneo celebrado entre el 31 de mayo y el 29 de junio de 1986, al igual que en España 82. La mascota del mundial fue Pique y la pelota oficial fue la Adidas Azteca Mexico. Este fue el Mundial de la “ola mexicana”, una forma de divertimento de los espectadores cuando el encuentro es aburrido o cuando el equipo local es tan superior que se festeja en las gradas de esa forma. Una ola que tuvo que parar para ver en directo a un genio del fútbol: Diego Armando Maradona, el verdadero protagonista de este acontecimiento, la verdadera ola albiceleste, todo un maremoto de talento y fútbol.

En 1986 el fútbol estaba en pleno proceso de modernización, la televisión tenía poder mediático a nivel mundial y el factor físico se iba convirtiendo cada vez más en uno de los elementos básicos del balompié, quizás por ello tiene aún mucho más mérito lo que hizo Diego Maradona en la cita mundialista de México. Y es que Diego que ya era “Rey” de Nápoles, llegaba a la cita tras las frustrantes experiencias personales de los anteriores mundiales.

La selección

Con la Selección albiceleste debutó de la mano de Menotti un 7 de Febrero de 1977 ante Hungría, ganando 5 -1. En el Mundial de 1978 pese a que Argentina fue Campeón, el 10  fue marginado a última hora por el técnico César Luis Menotti. Jugó su primer torneo a nivel internacional en la Copa América 1979. Ese mismo año se proclamó Campeón del Mundo juvenil en Tokyo al derrotar a la URSS en la final. En aquel Campeonato formó una gran pareja junto a Ramón Díaz y “el Diego” hizo su presentación a nivel mundial.

España 82

Posteriormente en 1982 jugó un buen mundial pero nunca al nivel que todos hubiéramos deseado, marcó dos goles contra Hungría cuando Argentina ganó por 4-1 con goles de Bertoni (28.), Maradona (29. y 57.), Ardiles (61.). Maradona enseñó su clase pura desde el primer partido. Argentina se clasificó segunda en su grupo perdiendo contra Belgica 0-1. Maradona ahora tenía que jugar frente a Brasil y a Italia en el mismo grupo, ¡qué partidos!

Argentina perdió  el primer partido contra Italia por 1-2 y Maradona fue marcado por el italiano Gentile de una manera poco correcta y con muchísimas faltas, además un tiro libre de Diego terminó al palo. Luego Argentina perdió frente a Brasil por 1-3 y Maradona fue también expulsado en este mismo partido. Así tristemente salió por la puerta de atrás y se acabó el torneo para Argentina y para Maradona.

Se hace camino al andar

Por todo ello podemos decir que Diego llegaba a la cita con ganas de revancha, se había preparado especialmente con un preparador físico para el Campeonato y Carlos Bilardo que sabía que Diego era el icono de su equipo le dio la capitanía.

En cualquier caso la conquista del Mundial no fue un camino de rosas para la selección argentina puesto que Carlos Salvador Bilardo había pedido que le dieran el tiempo necesario para trabajar con todos los jugadores antes de viajar. El equipo se había clasificado sin alardes, no jugaba nada bien y en Argentina buena parte de la prensa y la afición no estaba en sintonía con las decisiones de Bilardo.

Ese descreimiento generalizado pudo convertirse en clave para el fortalecimiento que forjó el en suelo mexicano. Así, con esa unión que prevaleció más allá de varias diferencias y hasta alguna pelea, con un equipo que entendió a la perfección el mensaje y los conceptos que les bajó el Narigón y conducidos en la cancha por una versión biónica de Diego Maradona, Argentina hizo suyo el verso de Machado que cantó Serrat: Caminante son tus huellas. El camino nada más; caminante no hay camino, se hace camino al andar. Y después de un mes y siete partidos inolvidables, regresó a casa con la Copa del Mundo entre las manos.

Un Dios del Olimpo bajó a la Tierra

Aunque a todo el mundo lógicamente se le ha quedado grabada en la memoria la imagen del “gol del siglo” ante los ingleses, personalmente aún recuerdo la impresión que me causó el debut de Argentina y de Diego en el Mundial. Argentina debutó el 3 de junio ante Corea del Sur, conjunto al que se impuso por 3 a 1 pero lo que más me impactó fue la estilizada figura de Maradona y especialmente el primer sprint y repertorio de fintas que desplegó el nº10 de la albiceleste. En aquel mismo instante muchos pensamos que Maradona ganaría ese Mundial. Los coreanos que corrían como motos, lo cosieron a patadas pero Diego salía a velocidad de crucero, frenaba, fintaba y mandaba un genial pase al hueco volviendo locos a todos. Este mundial vio al más grande de todos, a un Dios del Olimpo que había bajado a la Tierrra para ser campeón del Mundo.

Sin duda si en un futuro los avances de la genética permitieran fabricar a un futbolista biónico, casi perfecto en el aspecto físico e insuperable en el aspecto técnico, ese jugador no sería muy distinto a aquel nº10 de la Selección Argentina de 1986.

Maradona se puso al frente de un equipo en el que no sería justo olvidar a jugadores de la talla de Burruchaga, Valdano, Ruggeri, Enrique, unos futbolistas que aportaron su trabajo y calidad pero que le dieron voluntariamente e inteligentemente el balón a Diego Maradona.

Argentina-Inglaterra, algo más que un partido

Diego siguió  marcando diferencias ante Italia, Bulgaria y Uruguay y entonces llegó el partido de cuartos ante Inglaterra.

El 22 de junio de 1986 argentinos e ingleses se enfrentaban en un encuentro que se había politizado por la por entonces recientemente concluida “Guerra de Las Malvinas”, pero esto a los jugadores argentinos les importaba muy poco y en especial a Diego, que pese a que no le gustaba un pelo aquel asunto de la Guerra, solo tenía una meta en su cabeza: ganar el Mundial.

La primera parte acabó con empate a cero, pero los primeros diez minutos de la segunda parte entraron en la leyenda. Corría el minuto 50 cuando la mano de Diego (“La mano de Dios” - como él mismo dijo después del partido) golpeaba pícaramente un balón aéreo y despistaba al portero inglés Shilton, que veía atónito cómo el colegiado daba validez al tanto. Muy gráfico resulta escuchar el relato del gol por parte José María Muñoz, que lo vio claro desde un primer momento y tras su mágico grito ¡Gooooool  argentino!, dejó la frase “Cabeza y puño, Diego lo metió todo”.

“El gol del Siglo”

Muchos pensaron que Diego no merecía pasar a la historia por aquel gol y entre ellos él mismo, por eso cuatro minutos después, en el 54 de partido, Maradona agarraba el balón en el centro del campo  de espaldas a la portería inglesa, los primeros en ir a por él fueron  Peter Beardsley y Peter Reid, que se quedaron secos ante el sublime giro del argentino, con ese movimiento Diego dejó clavados a los dos ingleses. Ya de cara y con todo el campo para él Reid, intentó inútilmente perseguirle, Maradona a velocidad de crucero regateó a pié cambiado a Terry Butcher, y se adentró en el callejón del ocho hacia el área, donde Fenwick, solo pudo sentir el viento del vuelo del argentino hacia la meta de Shilton y con tres defensas a su espalda (Butcher, Fenwick y Gary Stevens). El guardameta Shilton, intentó cerrarle el ángulo con su salida  pero Diego aún tuvo tiempo regatear hacia afuera y anotar con un toque sutil de su pierna zurda el “gol del siglo” evitando la desesperada y última tarascada de Butcher.

Fueron once segundos en los que el fútbol se hizo poesía y en los que el narrador uruguayo Víctor Hugo Morales creó la oda a un genio con su narración en directo:

“La va a tocar para Diego: ahí la tiene Maradona; lo marcan dos, pisa la pelota Maradona. Arranca por la derecha el genio de fútbol mundial, y deja el tercero ¡y va a tocar para Burruchaga! Siempre Maradona… ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta… ¡Goooooolll!! ¡Goooooolll! ¡Quiero llorar! ¡Dios santo! ¡Viva el fútbol! ¡Golaazo! ¡Diegooooo! ¡Maradooona! ¡Es para llorar, perdóneme! Maradona, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos, barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste? Para dejar en el camino tanto inglés, para que el país sea un puño apretado, gritando por Argentina… Argentina dos; Inglaterra cero. ¡Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona! Gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por éste… Argentina dos; Inglaterra cero.”

José  María Muñoz, “el Relator de América” que era más gráfico con su estilo de marcar cada jugada o el gol que iba a venir lo vivió de otra forma pero con idéntica pasión.

De esta forma Maradona metía a Argentina en semifinales, en las que Diego volvió  a marcar diferencias al anotar dos goles ante Bélgica y darle el pase a la final al conjunto albiceleste. Precisamente en este otro partidazo que se marcó Diego, el “pelusa” hizo otro tanto del que se habla poco y que es otra auténtica obra de arte. Aquel segundo tanto que le hizo a Bélgica, con ese cambio de ritmo estratosférico a la espalda de Gerets y el tiro cruzado de zurda y en caída a Pfaff. Un genio…

La final

Curiosamente este Mundial de México 1986, que todos recordamos como el Mundial de Maradona y en concreto el estadio de la final, el Azteca, fue privilegiado testigo por segunda vez en la historia de la consagración de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. El domingo 29 de junio, bajo el calor sofocante de las doce del mediodía mexicano, Argentina y Alemania dilucidaron el nuevo campeón del Mundo.

Todos esperábamos a Diego, que tuvo que soportar un pegajoso marcaje de Lotthar Mattahus. Quizás por ello “El Diez” no brilló como en otros partidos y tardó un poco más en dominar la situación. Aún así Argentina se puso por delante con un gol de Brown que mandó a la red con un certero cabezazo un centro de Burruchaga. En la segunda parte, Valdano pareció darle la razón a Bilardo y en un raid impresionante que comenzó en el área propia anotó el segundo tanto albiceleste. Llegó el empate que consiguió el equipo europeo con goles de Rummenigge y Völler, a nueve minutos del final. Y entonces surgió la figura de Diego para echarse el equipo a la espalda una vez más y tras una décima de segundo en la que se despojó de la marca de Förster, le mandó un sublime balón a Burruchaga (que hizo un gran Campeonato) para que este mano a mano con Schumacher, marcara el gol con el que la abiceleste se proclamaba campeona del Mundo

El 21 de junio 1970 y en el Azteca, un brasileño llamado Pelé ponía el mejor colofón a su carrera internacional con un nuevo Campeonato del Mundo y dieciséis años después, el 29 de junio de 1986, Maradona, un argentino explosivo, centelleante y mágico se consagraba como uno de los mejores jugadores de todos los tiempos y alzaba la Copa del Mundo como capitán al derrotar en la final a Alemania por 3 a 2.

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