Histórico
9 julio 2009Jose David López

Libertadores: Estudiantes no puede y Cruzeiro lo toca

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38 años de espera acumulados son demasiados y el reflejo de tanta demora iba a generar la acogida más espectacular que jamás vieron mis ojos. La Plata se inundó de bengalas, gritos, cánticos y humo. Aportes para la fiesta, descrédito para la seguridad y retraso siempre presente para una finalísima que se antojaba desde ya igualadísima. Verón y Cellay, ‘tocados’, no se lo quisieron perder y estaban en el once de Sabella, así como Anderson ocupaba la baja de Thiago Heleno en la línea defensiva de Cruzeiro. Todo lo que estaba previsto se cumplió pero aquella inigualable expectación sobre la cancha no tuvo la continuidad deseada en el pasto (lento por la intensa lluvia que azotó la ciudad antes del choque).

Cruzeiro, bien armadito atrás y con la suficiente solidez en la medular como para hacerse con el mando, apenas tuvo contratiempos. No quiso riesgos, se olvidó del ataque (hasta hacer de Andújar un hincha más) y concentró esfuerzos en las continuas acciones a balón parado que generaba Estudiantes. En todas ellas se reflejaba la impotencia estudiantil pues el Pincha era incapaz de crear peligro por sí sólo. Un disparo de Verón en uno de estos lanzamientos a pelota parada, una ocasión de oro para Enzo Pérez con remate centrado y un par de centros peligrosos, aglutinaron méritos para poder desnivelar el marcador pero en todas ellas el protagonista por seguro y confiado fue Fabio.

Cruzeiro lograba frenar los impulsos locales con cierta facilidad pues desasistía a Boselli y Gastón Fernández, demasiado alejados de los llegadores y con una aportación mínima como para poder desencajar el buen mecanismo que había preparado Edílson Batista. Así, la sensación al descanso no era otra que la de incomodidad para un Estudiantes que buscaba pero no encontraba y la confianza en un Cruzeiro concentrado en defensa y dejando de lado un ataque que en cualquier momento podía morder con una contra de sus veloces llegadores. Tenso silencio en La Plata.

Más allá de un cabezazo de Desábato que blocó de nuevo un genial Fabio, Estudiantes se perdió en tensiones varias con las interminables faltas anti-continuidad de un rival muy inteligente que, además, contó con la amabilidad arbitraria del colegiado Larrionda. Con Verón perdido (una brecha en su pómulo le secó en la segunda mitad), el once de Sabella perdió voluntad con el paso de los minutos mientras Cruzeiro crecía, se hacía consistente y, por vez primera, avisaba. Una jugada en banda izquierda que Andújar sólo supo rechazar en el área, dejó la pelota dividida para que Kleber, llegando desde atrás y milagrosamente, mandara la pelota a un costado ante la estupefacción general. Lo perdió el cuadro de Belo Horizonte, que tuvo contra las cuerdas a los estudiantiles en el último cuarto de hora.

Con Fabio como estrella, impotencia de Estudiantes y mucha dedicación de Cruzeiro, la final se marchó de su primer test sin ventajas y con la sensación de que la Raposa salió fortalecido de cara a la Vuelta. Las 80.000 almas del Mineirao dictarán sentencia el próximo miércoles.

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