Histórico
24 julio 2009Jose David López

Keirrison y Nilmar, gol canarinho para la Liga

keirrison-nilmarEl Brasileirao se ha convertido en los últimos años en el gran reclamo futbolístico del continente americano. Atrás quedaron años de formatos anticuados que frenaron su progresión, ésa que ahora les relanza campaña tras campaña y que coloca en Europa a sus estrellas a precios desorbitados. Brasil sigue siendo una ‘mina’ interminable de pequeños cracks, de jugadores criados con balón en los pies y moldeados con orgullo por y para el fútbol. La esperanza de toda familia es tener un hijo profesional que pueda sacar adelante a los suyos, un sueño que se convierte en realidad con más facilidad que nunca puesto que la cantera brasileña atraviesa uno de los momentos más interesantes de las últimas décadas.

Las aventuras exóticas por países del este (Ucrania, Rusia, Rumanía), son una opción plausible para muchos de los jóvenes que destacan en su país y que priorizan ante todo la estabilidad financiera de los suyos. Llegan más y más dispersos, lo que permite su rápida adaptación al fútbol europeo y una progresión rapidísima de la que la selección brasileña ya se aprovecha estos días. Sin embargo, aquellos que están llamados a ocupar un hueco mayúsculo en la canarinha siguen llegando a los ‘gigantes’ europeos a precios de escándalo que nunca antes habían imaginado los directivos brasileños. Una novedad con agradables consecuencias financieras y con una notoria mejora de instalaciones y formatos de trabajo. Dos perfectos ejemplos del buen funcionamiento de un campeonato que congrega ojeadores a raudales lo ponen sus dos últimos goleadores: Keirrison y Nilmar, recientemente fichados por Barcelona y Villarreal. El gol brasileño se asoma a Europa.

El área, remate puro, máxima rentabilidad, capacidad de desmarque y juventud, mucha juventud. Esa son las cualidades que identifican a Keirrison, el último fichaje del Barcelona y petición expresa de un Guardiola que quiere foguearle antes de darle la alternativa de su delantera. El ya ex del Palmeiras es un delantero de espacios cortos, con una gran agresividad rematadora y con números al alcance de muy pocos. Sus más de 40 goles durante el pasado año le bastaron al modesto Coritiba para no pasar ni un apuro y mantener la categoría. Si a esos registros se le pone una cara de apenas 20 años, unos meses complicados en el Palmeiras donde llegó como estrella y acabó repudiado por Luxemburgo (provocando la marcha del técnico) y el imperioso deseo de recalar en Europa (había sonado previamente para Liverpool o Real Madrid), no hay duda de que su carácter ha ido tomando forma y experiencia que no le vendrá mal.

Su nombre, derivado de la singular afición de su padre a Jim Morrison y su cariño por la letra K (Keirrison es una mezcla de ambos), no aparecerá esta campaña por el Camp Nou ya que Ibrahimovic le quita protagonismo a pesar de haber costado la nada despreciable suma de 14 millones. Una operación acertada por la seguridad de haber firmado a un delantero de futuro pero quizás inadecuada en el momento e incluso obligada por las circunstancias (se comentó que el Barcelona lo quería para venderlo al Valencia y abaratar el fichaje de Villa). Sin embargo, el killer de Dourados está preparado para el salto, para triunfar desde ya en Europa y para convertirse en el nuevo delantero centro que anhela desde hace varios años la selección canarinha. Parece que Oporto o Ajax será su primer test. Alojamiento perfecto, sin presión y en un campeonato B para una adaptación que debe culminarse en breve como azulgrana.

Unos meses previos que no tendrá que sufrir Nilmar. Su carrera es un constante querer y no poder, una travesía con numerosos obstáculos que frenaron la progresión de un jugador extraordinario (es una de mis debilidades). Pese a sus 25 años, ha tenido tiempo de convertirse en estrella de Internacional gaucho con sólo 18 años (cuando debutó en 2003), de una experiencia gris en el Lyon, de romperse gravemente dos veces las rodillas y superar año y medio de recuperación (entre ambas lesiones), de regresar a Brasil para formar “el par infalible del Corinthians” junto a Tévez que ganó el Brasileirao en 2005 e incluso de volver a su ‘cuna’ de Porto Alegre para ser el crack que les llevó a levantar la Copa Sudamericana el pasado año. Suficientes méritos como para reflejar que a Nilmar sólo le faltó la suerte.

Sus goles en el actual Brasileirao volvieron a mostrar que estaba en un gran momento de forma, algo que premió Dunga al llevarle como delantero a la Copa Confederaciones, donde además hizo un gol. Es rápido, con una potencia notable, velocidad de ejecución, capacidad de desborde y remate. Un jugador de mucha movilidad, tremendo y efectivo para jugar a la contra, así como inteligente y experto ya que ha superado numerosos vaivenes hasta lograr de nuevo regresar a Europa. Había sonado para Manchester United, Fiorentina o Wolsfburgo (con el que lo tuvo casi cerrado) pero las grandes pretensiones de su club y su interés en llegar a España, frenaron esos vínculos. Finalmente las buenas bases que tiene el Villarreal en Sudamérica han vuelto a facilitar la llegada de uno de los nombres propios de la Liga. El Submarino ha vuelto a acertar.

Keirrison y Nilmar, distinguidos en el Top 10 de cracks sudamericanos del momento, devuelven el color canarinho a la Liga, que había perdido sus grandes referentes brasileños y que ahora los recupera con honores. El gol viene de Brasil.

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