Histórico
27 julio 2009Francisco Ortí

El genio de Ibracadabra

ibrahimovic2Tangencial al corazón de Malmoe aparece el distrito de Rosengard. En su interior se perfilan las vidas de miles de inmigrantes,quienes, valientes, han decidido abandonar sus respectivos países buscarse la vida en Suecia. El 60% de la población de Rosengar corresponde a inmigrantes y una de las comunidades mejor representadas es la balcánica. En la década de los noventa miles de damnificados por la guerra de los Balcanes encontraron cobijo en las calles de Rosengar y ya no se marcharon.

Entre los que realizaron ese trayecto para huir de las bombas estuvieron un joven bosnia y una croata, acompañados por su hijo Zlatan (literalmente “Hecho de oro”), quien creció en las calles de Rosengar con el firme propósito de lograr que todo el mundo conozca su nombre. Ese niño es desde este lunes nuevo jugador del Barcelona, y no uno cualquiera, sino el más caro de la historia culé y el elegido para combatir mediáticamente contra los fichajes de Kaká y Cristiano Ronaldo por el Real Madrid.

Zlatan Ibrahimovic
será presentado flamante fichaje azulgrana este lunes a las 18.30 horas cumpliendo un sueño que le acompaña desde que crecía en las calles de Rosengard y por el que ha luchado mucho. El delantero sueco responde a una figura orgullosa y segura de sí misma que aparenta tener un ego enorme, aunque no siempre fue así. A los 15 años, descentrado por sus devaneos escolares decidió abandonar el fútbol, aunque lograron convencerle de que no colgara las botas, algo que le agradecemos todos los aficionados puesto que Ibracadabra nos ha regalado jugadas antológicas.

Los inicios de Ibrahimovic en el fútbol fueron precoces. A los ocho años comenzó a jugar en categorías inferiores del FBK Balkan y Malmoe. Su primer contrato lo firmó con el Malmoe FF de la segunda división sueca y allí le encontraron los potentes equipos del Arsenal y el Ajax de Ámsterdam. Fue la camiseta ajacied la que acabó vistiendo el delantero sueco, a cambio de los 7.8 millones de euros que pagaron por él.

Desde el Ámsterdam Arena Ibrahimovic por fin logró que el mundo entero conociera su nombre, anotando goles increíbles como el que firmó frente al NAC Breda. Posteriormente se mudó a la Juventus de Turín y, tras el descenso administrativo, dejó plantada a la Vecchia Signora y se atrevió a vestir la camiseta del Inter de Milán, un club con la misma facilidad para destrozar cracks como para encumbrarlos. Zlatan logró lo segundo. De nerazzurri se hinchó a ganar Scudettos, pero no fue suficiente para él, ansioso de hacer algo grande en Europa y este verano decidió vivir en el paraíso azulgrana de Pep Guardiola.

Inestable y poderoso. Polémico y genial. Zlatan Ibrahimovic es un hombre de contrastes. Un jugador fantástico capaz de crear arte con el balón en los pies, pero también dinamita pura lejos de los terrenos de juego por culpa de un carácter explosivo que ya le ha costado algunos problemas, como en la selección sueca. Si logra contener el veneno que corre por su sangre y se centra en lo futbolístico nos espera magia en estado puro. Ibracabra empieza su función.

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