Histórico
2 julio 2009Ariel Judas

El calendario de Sepp

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Puestos a intentar perpetuarse en los anales –con perdón- de la Historia, toda civilización o movimiento revolucionario que se hayan preciado de tal ha intentado legar al resto de la Humanidad su propio calendario. Para los antiguos egipcios el año se dividía en doce períodos que iban iba desde el Primero de Ajet hasta el Cuarto de Shemu. En el Imperio Romano se quedaron con el almanaque de doce meses, comenzando por Martivs y concluyendo en December.

Allende el Atlántico, menos pragmáticos que las civilizaciones fundadoras de la cultura europea, pero con una imaginación mucho más frondosa -la mescalina debería hacer estragos por ese entonces entre los burócratas y el clero de Tenochtitlan-, los aztecas se desmarcaban con dioses a los que hoy, futbolísticamente hablando, calificaríamos como galácticos. Hasta llegar al extremo de que Quetzalcóatl parece un personaje pasado de rosca de una película de Quentin Tarantino si es comparado con el aburguesado Zeus/Júpiter (su nombre variaba, según jugara como local en el Olimpo o en las orillas del Tíber). Es que una serpiente emplumada no tiene punto de comparación con un señor barbado que se pasa la eternidad envuelto en una toga y jugando a ser el amo de la mascletà con un bendito rayo en la mano, lo mires como lo mires.

En materia de medir y calcular el paso del tiempo en Mesoaméricaparalelos –uno sagrado, de 260 días, y otro natural, de 365- que surcan la dimensión del tiempo de manera inexorable e indivisible, tejiendo combinaciones increíbles? ¿Los puentes se regirían por el almanaque sagrado? ¿Y los Mundiales? ¿Con años de 260 días, cada cuánto se disputarían? ¿Tendríamos un Apertura “civil”? ¿Una Liga de Campeones con el calendario “sacrosanto”? Para complicarse la vida con imaginación, nadie como los aztecas. ¿Cómo te vendría ahora mismo, amigo lector, ser un simple azteca de a pie y tener que adaptarte a una realidad que te obligaría a convivir, sin la posibilidad de chistar, con dos años tampoco se andaban con chiquitas.

Sepp, de sólida formación académica tras su paso por la Université de Lausanne, probablemente se haya interesado en su época de estudiante por las desventuras que ha tenido que atravesar el proceso de medir el transcurso del tiempo desde el fondo de la Historia. Y ahora, cuando se encuentra al mando del mayor poder fáctico y ecuménico del planeta después de la Coca-Cola y los arsenales atómicos, ha decidido dejar su impronta en esta materia al presentarnos desde Pretoria su concepto de calendario ideal. El fútbol de Estados Unidos –por mérito de los jugadores de Bob Bradley, o por demérito de las selecciones de Egipto, Italia y España- está hoy en boca de todo el mundo, incluyendo la de Joseph Sepp Blatter, el boss de la FIFA, quien desde hace años tiene entre ceja y ceja al sistema de competición de la MLS.

En el marco de la Copa Confederaciones que esta terminó este fin de semana en Sudáfrica, Sepp ha indicado a la prensa norteamericana que cree que mientras la MLS no cambie su calendario de competición jamás conseguirá atraer la atención de las grandes figuras del fútbol y de los aficionados internacionales. Actualmente, la temporada regular de la máxima categoría de Estados Unidos y Canadá se juega entre los meses de Marzo y Octubre. Sumando la postemporada, todo puede extenderse hasta los primeros días o mediados de Noviembre. Ese parón que existe desde Noviembre a Marzo, que ha permitido últimamente la cesión de David Beckham al Milan o la de Landon Donovan al Bayern Munich –o la prueba de varios buenos jugadores estadounidenses en distintos clubes europeos, como la que Sacha Kljestan ha tenido en Febrero en el Celtic de Glasgow-, es un lastre para la Major League Soccer que –en la visión de Blatter- pone en juego la continuidad de una liga que aún no ha cumplido los quince años de existencia.

La solución que Sepp propone es que la MLS adopte un calendario “europeo”, es decir, organizando su liga entre los meses de Agosto a Mayo. De esa manera –en propias palabras del mandamás de la FIFA- la liga norteamericana entraría dentro de lo que él denomina la temporada internacional buena. Un fixture como el que sugiere Blatterel calendario de Sepp de aquí en más- permitiría, siempre según su opinión, que las franquicias de la Major League Soccer pudieran atraer a futbolistas que actualmente militan en equipos europeos.

“Allí existe un gran problema y ellos lo saben, los organizadores lo saben, que mientras no tengáis vuestros propios estadios en la MLS tenéis que usar las instalaciones de otro deporte, que es el fútbol americano”, dijo Blatter hace pocos días. “Con una liga que se juega entre Marzo y Octubre, no estáis en lo que se considera como la temporada internacional buena. Como resultado, no conseguís atraer a los mejores jugadores de Europa para jugar por solo seis o siete meses, con la excepción de Beckham.”

Pese a que se supone que –incluso para la FIFA- la explosión del fútbol en la parte norte del continente americano es el próximo gran negocio del que muchos planean sacar tajada en las próximas décadas, Sepp parece no tener demasiado controlada a la actualidad de la MLS. En la temporada 2010, la Major League Soccer tendrá 16 equipos. Si bien en 2011 esa cifra ascenderá hasta las 18 franquicias, una liga de larga duración con apenas 16 equipos puede ser bastante tediosa si alguno de ellos consigue “cortarse” en solitario con respecto a sus competidores.

De los 16 equipos que estarán en competición el próximo año apenas un puñado tendrá que compartir su estadio con franquicias de fútbol americano o con equipos de béisbol (el DC United, que juega en el RFK Stadium de Washington DC, donde se desempeña como local el equipo de Washington Redskins, de la NFL; el Houston Dynamo, que actúa en el Robertson Stadium, el mismo escenario que utilizan los Houston Cougars en el football universitario; el Kansas City Wizards, que utiliza provisionalmente el Community America Ballpark, empleado también en las ligas menores de béisbol; o la franquicia de San José Earthquakes, que es local en el Buck Shaw Stadium, el escenario donde juegan los equipos de football, soccer y baseball de la Santa Clara University, entre otros).

Es decir, la meta de que el fútbol se independice de los estadios de las ligas de otros deportes está casi cumplido. Se estima que en tres o cuatro años todas las franquicias de la Major League Soccer tendrán canchas exclusivas (o SSS, soccer-specific stadium, como les llaman en Estados Unidos), diseñadas especialmente para la práctica del fútbol, como el Rio Tinto Stadium del Real Salt Lake, o el Red Bull Arena, la casa que pronto estrenará la franquicia de New York. El análisis de Blatter sobre las supuestas deficiencias de la MLS en cuanto a la infraestructura disponible en América del Norte falla aquí también. A Don Garber, el Comisionado de la MLS, le encantaría tener 20 o más equipos dentro de su liga y poder competir de tú a tú con los mejores campeonatos europeos, por supuesto. Y en principio coincide con Blatter cuando este afirma que seguir el calendario internacional otorgaría mayor atención hacia la Major League Soccer. Pero Sepp olvida que estamos hablando de un torneo joven, aún en desarrollo, y que compite dentro de Estados Unidos y Canadá con otras competiciones mucho más establecidas y afianzadas, como la NFL, la MLB, la NBA y la NHL, sin tener en consideración al football o el baloncesto universitario, que también cuentan con muchísimos seguidores.

La MLS se juega entre Marzo y Noviembre, entre otras cosas, porque la definición de su campeonato no entra en colisión con las restantes ligas mayores. Se ha tenido que adaptar a las posibilidades que esas otras competiciones le han dejado disponibles. El hecho de alcanzar la meta de que todas las franquicias de soccer tengan su propio SSS sin dudas dará más libertad a la liga, pero tampoco hay que olvidar que los contratos de televisión (recientemente la Major League Soccer ha firmado uno muy interesante con la cadena ESPN) de momento prevén una MLS que se juegue en ese espacio de tiempo. Los huecos donde las transmisiones soccer en directo pueden colarse de momento son limitados, y la TV es una herramienta de expansión indispensable para la liga presidida desde la 5th Avenue de New York por Garber. La cobertura mediática de la MLS impide que hoy por hoy esa liga siga el calendario de Europa.

Sin embargo, el factor más importante que Sepp olvida en su análisis es el climatológico. Jugar en Texas, California o el sur de Florida (en caso de que hubiera progresado la fallida franquicia del FC Barcelona) sería factible durante los meses de invierno. Pero no es aconsejable en sitios como Chicago, Toronto, Columbus o Seattle, solo por mencionar a cuatro de las sedes que se verían más afectadas por las temperaturas extremas y por la cantidad de nieve que allí se acumula entre Noviembre y Marzo. El football americano cuenta con algunas arenas cubiertas –pero no todos los escenarios de la NFL lo están-, y no sería justo exigir a la MLS, que apenas cuenta con el seguimiento del 7% de la población norteamericana, que ofrezca las comodidades que la Nacional Football League, que cuenta con la preferencia de prácticamente la mitad los estadounidenses, de momento no brinda a sus aficionados. Todos los SSS, de nueva construcción, prevén la posibilidad de contar con un techo que cubra el terreno de juego. Llegado el caso, esto no sería tan difícil de implementar. Pero para tener una liga de nueve meses de duración, a la europea, la Major League Soccer tiene que crecer aún más. En lo deportivo, y en lo económico.

¿La llegada de jugadores europeos, o que destacan en Europa mejor dicho, es la solución definitiva para la consolidación de la MLS? Tal vez sea parte de la solución. Pero viendo lo que el USMNT ha puesto sobre el terreno de juego a lo largo de la Confederations Cup, con nombres interesantísimos como los de Landon Donovan, Oguchi Onyewu, Jozy Altidore o Clint Dempsey –solo por mencionar a algunos de los que mejor impresión han causado en estos últimos encuentros jugados en Sudáfrica- revelan que tal vez el secreto, la fortaleza de la liga esté justamente en el producto Made in USA, que está demostrando ser capaz de entregar al mundo futbolistas perfectamente capaces de brillar al más alto nivel, y que habitualmente ha sido desdeñado y menospreciado en el mercado internacional, e incluso dentro de las fronteras de los Estados Unidos.

No sabemos si el calendario de Sepp será propuesto como nuevo modelo para la Serie A de  Brasil (adoptar el formato europeo en ese país y en el resto de Sudamérica implicaría desconocer las agobiantes temperaturas estivales que allí se registran entre Diciembre y Marzo), y eliminar del almanaque a los Estaduais o a los torneos de verano (sin olvidarnos del inexplicable Inter-Liga de los equipos mexicanos… aunque en esa parte del mundo sea invierno), o si la FIFA se atreverá a imponerlo como patrón a seguir en la primera división rusa o en los campeonatos de países como Qatar o Kuwait, donde la influencia del clima se hace notar tanto o más que en el territorio MLS.

El fútbol ha sido interesante hasta aquí porque cada región del mundo lo ha jugado de acuerdo con los factores que le condicionan. Europa es el escenario máximo del beautiful game, y probablemente lo siga siendo por mucho tiempo. Tal vez para siempre. Pero ello no debería hacer ver a los dirigentes de la FIFA al mundo solo con el prisma de su mercado más importante. En el mundo existe el fútbol que se practica en los 3.000 metros de altitud del altiplano boliviano, el fútbol que se juega en estadios de décima categoría y en condiciones casi infrahumanas en el corazón de África, y fútbol incipiente, casi irreconocible, de ligas tan bizarras y noveles con la primera división de Vietnam. Y también está la MLS, que de momento juega en el espacio de tiempo que las circunstancias le permiten, pese a los consejos etnocéntricos que desde su despacho de Zürich lanza Sepp Blatter.

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