Histórico
22 junio 2009Francisco Ortí

La exigencia del triunfo

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No se sabe lo que es la sed hasta que se bebe por primera vez. Eso es el gran lastre de la Selección española y de los aficionados españoles. “No es el mismo equipo de la Eurocopa”, “hemos bajado el nivel” o “ya no jugamos como antes” son algunas de las frases que resumen el pensamiento de los seguidores de la Roja durante la primera fase de la Confederaciones. El brillo mostrado en Austria y Suiza durante el pasado verano obliga a los internacionales a rayar al nivel más alto para satisfacer a España, que ya no se contenta con superar unos cuartos de final. El nivel de exigencia ha subido.

La primera fase de la Copa Confederaciones se ha cerrado con un cierto descontento entre el aficionado medio español. Sin embargo, los números de la Roja son incuestionables. Es la líder indiscutible de su grupo, ha ganado los tres partidos y no ha encajado ningún, aunque también hay que reconocer que los rivales no suponían un examen demasiado complicado. A todo ello hay que sumarle los récords que continúan batiendo los hombres de Vicente del Bosque al convertirse en la Selección que más partidos gana de manera consecutiva y que más encuentros seguidos permanece invicta.

Todo ello no ha contribuido a mejorar la opinión que ha generado la Selección española durante su estancia en tierras sudáfricanas. Los españoles esperaban que ante oponentes de poca jerarquía como Nueva Zelanda, Irak o Sudáfrica, España impartiera un concierto de virtuosismo futbolístico sin paragón, aunque este no se produjo. Se goleó a Nueva Zelanda sin pisar el acelerador, Irak no dejó jugar y se contentó con perder por la mínima, y el partido ante Sudáfrica fue un trámite que se superó sin brillo.

Así, España ha superado la primera fase con holgura, aunque sin alegrar a sus aficionados, que ya no valoramos la tranquilidad que supone encarar con el conocimiento de que irremediablemente va a terminar con victoria para los nuestros. Se esperaba que la primera prueba de fuego llegara en las semifinales ante un rival de importancia como Italia o Brasil, pero tendrá que esperar. En la antesala de la final nos esperará Estados Unidos, quien tampoco debe ser capaz de hacer sombra a la Roja.

De este modo habrá que esperar hasta la final para conocer la verdadera dimensión de la nueva España de Vicente del Bosque, donde, a priori, nos enfrentaremos a Brasil en el partido que todo el universo fútbol espera. Será el momento de demostrar que el brillo de la Roja continúa siendo tan deslumbrante como antes, pero no conviene malgastarlo en encuentros que se pueden vencer con un esfuerzo mínimo.

Lo cierto es que Vicente del Bosque ha conseguido dotar de continuidad a la obra de arte que dibujó Luis Aragonés. Le faltan algunas piezas importantes y ha renovado otras pero el espíritu continúa siendo el mismo, aunque se corre el peligro que la tristeza que acompaña siempre al rostro del seleccionador acabe contagiando a los jugadores y las victorias grises se perpetúen en el futuro de la Roja. Esperemos que así sea y el verdadero brilla de España eclipse al de Brasil en la deseada final.

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