Histórico
6 junio 2009Jesús Camacho

Hubo un tiempo…

betis-1934Hubo un tiempo en el que por Sevilla podías pasear contemplando ‘guadalquivires verdes’ que tamizaban la esperanza, ‘guadalquivires’ que reflejaban sobre sus aguas nubes blancas. Hubo un tiempo en el que Triana podía ser verde y Sevilla blanca, ese tiempo en el que Sevilla podía ser verde y Triana blanca. Hubo un tiempo en el que la primavera era verdiblanca en el que un clarín de la Banda del Sol  floreaba al son de la victoria y abuelas béticas se dirigían a la Plaza de San Lorenzo con media docena de claveles blancos y con otra media teñidos de verde para dejarlos a los pies del “Señor de Sevilla” en la Basílica del Gran Poder.

Hubo un tiempo en el que un artista llamado Ignacio Sánchez Mejías, un andaluz claro,  de una personalidad excepcional, uno de los grandes toreros del siglo pasado, novelista, poeta y actor de cine fue presidente de un club verdiblanco llamado Betis. Aquel que mató al toro ‘Bailaor’, ese toro de pelo negro; de escaso tamaño, presencia y trapío, que acabó con la vida del legendario Joselito (cuñado y amigo de Ignacio). Un momento que quedó inmortalizado en aquella foto en la que un genio sujetaba a otro en el momento de su muerte. Fue el “Torero del 27”, amigo de García Lorca e impulsor de aquella maravillosa generación de poetas. Hombre culto que se aventuró en la escritura, en el cine, en el automovilismo e incluso fue mecenas de la cultura y el deporte –ejerciendo la presidencia en una época gloriosa del Real Betis-  un torero al que un toro le segó la vida en la plaza de Manzanares.Tras el suceso, Alberti y Miguel Hernández escribieron poemas ensalzando su figura.  Pero, sin duda, será la obra de Lorca, íntimo amigo suyo, la que quedará para la historia. Aquella magnifica composición poética titulada “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”. Una mágica composición surgida del recuerdo y el dolor de un año 34 que acabó siendo verdiblanco, cuando un equipo por entonces modesto con solo tres años de experiencia en la máxima categoría sorprendió a todos y se alzó con el título de Liga.

generacion-del-271Y es que hubo un tiempo en el que un irlandés llamado Patricio O’Connell llevó al Betis a la conquista del título de Liga basando su juego, principalmente en el gran acierto de su defensa. Un tiempo del que los aficionados béticos más veteranos recuerdan que los artífices de aquel éxito fueron tres futbolistas, el trío compuesto por la pareja defensiva Areso-Aedo y el magnífico portero Urquiaga. Cuentan aquellos aficionados que que quién pretendía acercarse al área bética en aquel año de 1935, debía hacerlo a sabiendas de que “podían perder la pierna en el intento”. Aedo y Areso se encargaban de ello.

El tiempo de los Urquiaga, Areso, Aedo, Peral, Gómez, Larrinoa, Saro, Adolfo, Unamuno, Lecue y Caballero. Aquel en el que la Flecha Verde, una camioneta obsequio de un aficionado bético y que fue utilizada para todos los viajes del equipo entró un lunes a las ocho de la tarde en una ciudad verdiblanca donde la multitud les tributaba  un recibimiento apoteósico, un tiempo en el que las calles de Sevilla honró a un Betis campeón.

Por todo ello, por vuestra historia y por vuestra afición, aunque en estos momentos tengáis la sensación de que el río no tamiza el verde esperanza y el reflejo de las nubes no hace ondear banderas sobre la superficie del agua, no dudéis que llegará el tiempo en el que vuestros colores volverán a teñir el Guadalquivir y una luz en la noche anunciará cohetes en Triana, rezos en San Lorenzo y Giraldas verdiblancas por el regreso de vuestro Betis sempiterno.

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