Histórico
19 junio 2009El Enganche

Historias de las Gradas: Las dos caras de una despedida

cannavaroDEPORTES-FUTBOL-ITALIA-MALDINI

Cada afición tiene uno, dos o más futbolistas a los que idolatran porque durante su carrera profesional dan todo por el equipo y sienten esos colores como si fueran suyos. La duración es uno de los aspectos más valorados por los hinchas que ven en estos profesionales del balompié como una especie de mitos a los que nunca olvidarán. Las despedidas suelen ser tristes por lo que significa para ellos abandonar ese club y a esa afición que tanto le ha apoyado. Este reconocimiento en el último partido puede servir para olvidar esa pena y sentirse reconocido por lo realizado.

Esto le ha pasado a grandes jugadores como Vincent Candela, que hace menos de un mes tuvo un gran reconocimiento en el Estadio Olímpico de Roma por la afición del equipo romanista. Llenaron el campo y sacó alguna pancarta en la Curva Sud en la que se leía “ayer, hoy, mañana en nuestro corazón”. Han pasado muchos años desde su adiós al equipo de la capital italiana pero los tiffosi lo siguen teniendo presente.

Esto es lo más normal ya que los grandes jugadores siempre son queridos por su afición. En España los últimos en tener un reconocimiento de este estilo han sido Cannavaro, jugador madridista que ha pasado sin pena ni gloria por el Real Madrid, pero que gracias a su simpatía, su buen carácter en el vestuario y su experiencia fue despedido con una gran ovación del Santiago Bernabéu. Desde uno de los fondos se levantó una gran pancarta en la que se podía leer, “Ciao Fabio, grazie mille”.

Javi Navarro, ex capitán del Sevilla también se ha despedido del club de sus amores. Después de estar lesionado toda la temporada el jugador valenciano decidió retirarse y sus seguidores durante las últimas temporadas le dedicaron un sonoro aplauso.

Sin embargo no siempre sale todo como se espera en un principio. En España uno de los casos más claros en este sentido fue el de Kiko Narváez, jugador del Atlético de Madrid durante 15 temporadas y gran ídolo de la afición colchonera no tuvo la despedida que él hubiera querido. El sector más radical del Vicente Calderón la pagó con él cuando su equipo descendió a Segunda División en el año 2000 y el gritaron entre otras cosas insultos como “cojo muérete”. En esta ocasión no se tuvo en cuenta lo mucho que había dado el jerezano a su equipo y sí lo poco que hizo durante este año tan catastrófico.

El último caso lo hemos visto en Paolo Maldini. Fue de forma más leve, pero no por ello deja de ser la más injusta. El eterno capitán rossonero se despedía de San Siro y de la única camiseta que ha vestido durante sus 25 años  de profesional. Pese a este largo periodo de tiempo nunca podía haber esperado que un pequeño sector de la Curva Sud, sector ultra del club rossonero, le dedicara una pancarta en su vuelta de honor y despedida tras su último partido.

La pancarta en cuestión aludía a que para ellos sólo ha existido sólo un capitán que es Franco Baresi. Con cuatro palabras describían su filosofía “sólo hay un capitán”. Otra pancarta ponía: “Gracias capitan, sobre el campo un campeón infinito, pero has faltado al respeto a quien te ha enriquecido”. Al mismo tiempo que se desplegaba, desde el resto del estadio se escucharon silbidos por falta de respeto hacia el jugador. El mayor ejemplo de la otra cara de la moneda.

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