La literatura sudafricana no es demasiado prolífica en el genero ficción. Nelson Mandela relató en Long Walk to Freedom sus vivencias durante los años que vivió prisión, pero en lo que a novelas se refiere un nombre se eleva por encima de los demás. Dalene Matthee fue un novelista de éxito cuyos escritos se tradujeron del Afrikaans a catorce idiomas, incluida su ópera prima Fiela se Kind (El hijo de Fiela) en la que narra la historia de un chico blanco que combate con las barreras raciales surgidas tras el Apartheid y es adoptado por una familia de raza negra.
Matthew Booth nunca ha tenido grandes problemas por su color, salvo para algunos medios de comunicación, pero encaja en el perfil del hijo de Fiela por haberse introducido en un mundo típico de los hombres de raza negra pese a ser caucásico. Y ese mundo de negros, aunque parezca extraño, es el fútbol. En Sudáfrica los ciudadanos de raza negra son los aficionados al fútbol, mientras que los blancos prefieren el criquet y el rubgy. Ese el único problema racial con el que ha tenido que combatir Booth puesto que desde niño quiso dedicarse a jugar con los pies y no a otro deporte pese a su portentoso físico -mide casi dos metros-.
“En la escuela estaba obligado a jugar al rugby y al críquet, y tuve que irme a jugar a un club al fútbol. Incluso hoy en día no todas las escuelas ofrecen a los estudiantes la posibilidad de jugar al fútbol, aunque es nuestro deporte nacional. En mi opinión este es el motivo por el que los niños siguen jugando al rugby y al críquet”, relata Booth, uno de los dos jugadores de raza blanca que ha citado Sudáfrica para la presente Copa Confederaciones.
Booth ha desarrollado una amplia carrera como central a nivel internacional que le permitió recorrer medio mundo. Comenzó en el Cape Town Spurs, posteriormente pasó al Mamelodi Sundows, que le abrió las puertas de Europa al marcharse cedido al Wimbledom inglés. Después se marchó a la liga rusa, donde jugó para el Rostov y el Krylia Sovetov Samara. Este año Booth decidió regresar a su país para vivir sus últimos años con el Mamelodi Sundows.
Pese esta dilatada trayectoria, Booth saltó a la primera plana del fútbol mundial por un error auditivo durante la disputa del partido inaugural de la Copa Confederaciones entre Sudáfrica e Irak. Booth es un ídolo en su país y por ello la grada coreaba con insistencia su nombre, pero algunos lo interpretaron como un abucheo por su color de piel. Se puso el grito en el cielo acusando al público sudafricano de racista y Booth tuvo que salir rápido para tapar los rumores infundados. “Nunca he tenido problemas de racismo”. Booth lo dejó claro. Esta noche, durante el Sudáfrica-España volverán a escucharse cánticos a favor de Booth. Le invito a escucharlos, si las malditas trompetas se lo permiten, y busquen el parecido con un abucheo.



















Gran historia la de este chico. Toda una pelea por abrirse camino pese a los obstáculos encontrados. La historia del deporte en Sudáfrica es conmovedora por su relación con el apartheid. Estoy deseando acabar exámenes para comerme “El Factor Humano” de John Carlin.
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Grandioso post
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Grande este tio y grande la historia. JJ Santos fue el culpable de que toda España pensara que a este chico le estaban abucheando. A mí me poareció muy raro desde el principio pero en fin…lo decía un periodista que estaba veidnolo allí en directo. Aunque claro, con periodistas así….ya sabemos lo que nos espera…
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Buen escrito. Booth es un idolo y no un verdugo como planteaó JJ que es un periodista de reputación dudosa.
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Estuve atento anoche como pediste Francisco y veo comprensible que se confundan los girtos de animo hacia Booth como abucheos, pero de ahí a hablar de racismo me parece demasiado.
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A mí también me sorprendieron los comentarios de JJ. Se ve que hay que buscar el escándalo sea donde sea.
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Muy buena historia,JJ.PESIMO.
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Me dijero que su mujer fue mis sudafrica y que esta rica rica..
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Claramente, a este tío lo abuchean por su color de piel, ayer en el partido contra Brasil, vez que tocaba la pelota se sentían las pifias.
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