
Un contratiempo enorme, porque Sudáfrica estuvo muy cerca de repetir la gesta de Estados Unidos y colarse en la final contra todo pronóstico. La selección africana no sólo hizo sudar a Brasil, sino que fue superior, pero un golazo de falta sobre la hora de Daniel Alves le arrebató el sueño. A la selección, y a todo un país volcado en este torneo. Una derrota que no tapa la brillante imagen que ha dejado la anfitriona, que debería ilusionarse con su selección de cara al próximo Mundial y hacer que el fútbol llegue a la altura del rugby como deporte mayoritario en el país. Y, de paso, provocar un exilio de varios de sus mejores jugadores hacia Europa.
La selección anfitriona tuvo más oportunidades. Los de Joel Santana, con un planteamiento muy similar al del encuentro contra España, sorprendieron a los hombres de Dunga. Una defensa ordenada y muy agresiva se conjuntó con una sorprendente velocidad de medio campo hacia arriba. Brasil no supo traducir lo que fue mucho más que un simple muro defensivo, protegido bajo palos por la portentosa agilidad de Khune, que sin embargo pudo hacer más en el gol.
Los disparos cruzados de Pienaar y Gaxa, así como un cabezazo de Mokoena advirtieron a Julio César y a todo Brasil de que el partido no iba a ser pan comido. La selección carioca, envuelta en su clásico y falso 4-2-2-2, con Robinho y Kaká turnándose en banda izquierda y Maicon y Ramires haciendo lo propio en la derecha, se vio sorprendida y no encontró su sitio en todo el encuentro.
El equipo de Dunga no sabía sacar el balón jugado y tan sólo creaba peligro cuando encontraba el balón en campo contrario. Un chut de Ramires y otros dos de Kaká fueron lo mejor de los visitantes en la primera mitad. Tras el descanso el encuentro desarrolló un perfil muy similar, pero con menos oportunidades. La mejor fue una de Modise, tremendo partido el suyo, cuyo disparo dio en un defensa y no entró por culpa de la agilidad de Julio César.
Había olor a prórroga en el estadio. Los dos seleccionadores lo sabían y habían guardado los cambios. El primero de ellos fue la entrada de Daniel Alves por André Santos, jugando el brasileño en el lateral zurdo, una variante que poco común en Dunga. Pero el jugador del Barcelona se empeñó en ganarse un puesto de titular en el once con un golazo de falta y una asistencia que desperdició Luis Fabiano.
Dunga, pues, sigue dejando buenos registros pese a ser constantemente criticado por sus planteamientos, y ya ha colocado a Brasil en la final de la Confederaciones. Será ante la sorprendente Estados Unidos, duelo que ya se dio en la primera fase. España se consolará con convertirse en un agridulce premio para Sudáfrica.



















Me gusta tu blog y me gustaria un intercambio de lnks; que me dices al respecto.
Y gracia spor pasarte por mi blog y comentar.
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Muy oportuna la entrada de Alves. Pese a la superioridad de Sudáfrica tenía la sensación de que a Brasil le rescataría una jugada a balón parado y así ha sido. Los grandes tienen esta clase de “suerte”.
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Hola a todos y gracias por los comentarios. Analizo la cita antes de ponerme con la Libertadores y la Recopa Sudamericana que nos hará trasnochar muy mucho esta madrugada.
Brasil estuvo sobre el hilo, como había estado España pero uno de los aspectos que más cité ayer tras nuestra eliminación, la de ganar incluso jugando mal, la de vencer cuando el rival te ha dado un baño de humildad, sí la tuvo Brasil. Es un apunte que la pentacampeona sí haya pasado siendo peor y España no, algo que vuelve a reflejar que los grandes de siempre tienen algo especial a su favor en momentos así.
Quería ver un Brasil-España aunque fuera por un tercer puesto. Una lástima.
Saludos
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Me divertí muchísimo con el partido. Estuvo muy bonito. Creo que Sudáfrica fue muy superior y mereció pasar. Por momentos llegué a pensar que España y Brasil se enfrentarían por el tercer puesto, lo que hubiera sido muy muy raro…
Es cierto lo que dice José David López, Brasil supo ganar cuando el rival le puso en serios contratiempos, mientras que España no lo supo hacer. Espero que se aprenda de todo esto de cara al Mundial, que es lo que realmente vale.
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Lástima que en el fútbol no exista el “casi”!!
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Se que es Brasil porque visten con la camiseta amarilla y el pantalón azul pero por su forma de jugar se hace difícil pensar que son la selección brasileña, por ahora los resultados le dan la razón a Dunga pero como se la pegue en el Mundial (que creo que lo hará) le van a dar palos sin talento, y con razón.
Sudáfrica fue mejor y mereció pasar, es un equipo alegre a pesar de sus limitaciones que tiene sobre todo a la hora de crear peligro, Brasil como siempre conformista y sin arriesgar nada, ojala E.E.U.U. gane y destape las miserias brasileñas.
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Me gustó mucho Sudáfrica, pero Brasil está muy seria y aunque no brille como antes siempre saca sus partidos adelante.
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Muy buen análisis. Me gusta como escribís. Un saludo desde http://pekefutworld.blogspot.com/
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