Histórico
13 mayo 2009José Mendoza

Una diferencia abismal

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El Barcelona es un  mecanismo perfecto. Ni siquiera falla cuando faltan tres piezas claves, ni siquiera ante un equipo que tiene toda la ilusión, incluso cuando todo se le pone en contra. Resultaría un pecado desconfiar de la fortaleza de este Barça.

Tras la enorme temporada desarrollada por el Barça, hace quince días se le presentaban  tres citas decisivas para culminar su año. El Bernabéu, Stamford Bridge y Mestalla. Tres citas que abrían el camino a los títulos, que abrían la sendera hacia el trébol. En todos, el Barça empezó perdiendo. En todos, el Barça acabó triunfando.

El Athletic minimizó el tiempo que pudo los kilómetros de distancia que le separan del Barça. Lo dio todo, con un buen planteamiento y con un enorme impulso en la grada. Los 25 años que le separaban de su último gesto de grandeza eran demasiado. Pero la grandeza de este Barça, también.

El planteamiento de Caparrós fue muy pegajoso en defensa, con especial atención a Messi, al que Koikilli no dejaba darse la vuelta. En el medio, Xavi era el principal foco de atención del doble pivote mientras que los puntas se sacrificaban bajando al medio en situaciones defensivas. Yeste se colgó en la derecha y David López ayudaba en las proyecciones de Alves.

La fuerza bilbaína se dejó notar en el inicio del partido. Los rojiblancos salieron mucho más concentrados y desquiciaron a los culés, que no combinaron con comodidad. En el primer córner, estratégicamente enviado al segundo palo, Toquero se adelantó a Xavi y a Keita para cabecear a la red desde el área pequeña.

El Barça tomó la responsabilidad, pero los rojiblancos no tuvieron escrúpulos en tocar el balón en el centro del campo para adelante. Los de Guardiola fueron acomodándose y las ocasiones empezaron a gotear. Bojan y Eto’o no estaban acertados en las inmediaciones del área.

Era el peor momento del Barça. Hacía falta un estímulo. Una aparición normalmente reservada para los cracks de un equipo. Pero fue Touré Yayá el que, con un eslálon de leyenda, niveló el marcador. El marfileño salió de la cueva, regateó a tres rivales y lanzó un zapatazo raso brutal.

El gol desató al Barça. El Athletic fue despegando los marcajes y los culés se fueron soltando. Apareció la calidad de los cracks y todo lo demás fue rodado. En la reanudación llegó la gran exhibición, lo que marcó la diferencia entre los dos equipo.

Primero llegó el de Messi en un rechace, luego el de Bojan ajustado al poste con Eto’o sólo al lado. Cada gol no hacía más que separar al Athletic y facilitar la tarea del Barça. El cuarto y definitivo llegó en una falta ajustada a la escuadra de Xavi.

Con el doblete en el bolsillo, la temporada del Barça ya es de leyenda, pero falta la guinda en Roma para alcanzar la perfección. El equipo de Guardiola ya ha demostrado que es el mejor de España. Y con una diferencia abismal. Falta por ver si es el mejor de Europa.

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