El Athletic de Bilbao regresará este miércoles a la primera plana del fútbol nacional después de varios lustros sin hacerlo. Los leones rugirán de nuevo en la final de la Copa del Rey, su competición favorita. No en vano, al club bilbaíno se le conoce como el rey de copas, aunque de este apelativo brota una polémica que arrastra el Athletic de Bilbao desde hace más de un siglo. ¿Es realmente el rey de copas? El Barcelona ha levantado 24 veces el trofeo copero, mientras que el Athletic tan sólo lo ha hecho en 23 ocasiones. Sin embargo, los leones reclaman como propia una copa que venció en 1902. La RFEF, por su parte, se niega a reconocerla como oficial puesto que el torneo no fue organizado por ella.
El trofeo de la polémica tuvo lugar durante la primera mitad de mayo de 1902. El político Carlos Padrós, quien ha pasado a la historia por fundar el Real Madrid, siempre fue un devoto del fútbol, pese a no poder practicarlo a causa de una acentuada cojera, y en 1902 decidió iniciar un ambicioso proyecto. En una época en la que no existían los torneos nacionales, Padrós quiso crear un torneo superior a la Copa Macaya -Copa Cataluña- y en el que se midieran los mejores equipos de todo el país.
La excusa para celebrar dicho torneo sería la futura coronación como rey de España de Alfonso XIII y lo bautizaría como Copa de la Coronación. Se puso manos a la obra y en pocos meses encontró el terreno de juego -logró que el ayuntamiento le cediera el campo del Hipódromo de la Castellana- y convenció a los mejores equipos para que tomarán parte en el recién nacido campeonato. Los participantes serían los madrileños Madrid FC y New FC, los barceloneses FC Barcelona y Club Español de Football. En cuanto al resto de equipos catalanes, el Hispania AC y el Catalá SC rechazaron la invitación por no poder costearse el desplazamiento hasta Madrid, mientras que la respuesta del Club Universitari de Barcelona también fue negativa puesto que el torneo se disputaría durante los exámenes y todos sus jugadores eran estudiantes universitarios.
El quinto participante sería el Bizcaya. Se trataba de un equipo formado por jugadores del Athletic (Larrañaga, Luis Silva, Amado Arana, Goiri, Cazeux, Astorquia y Ramón Silva) y del Bilbao (Luis Arana, Careaga, Dyer y Evans) que había demostrado su valía goleando por partida doble al Burdigala de Burdeos, vigente campeón del noroeste de Francia. Pese a su corta vigencia, el Bizcaya estaba considerado como uno de los equipos más potente del país y era esperado con ansia en Madrid para comprobar su valía durante la Copa de la Coronación.
El torneo comenzaría el 13 de mayo y al haber un número impar de participantes se designaría por sorteo a dos equipos que disputarían una primera ronda. Casualmente la suerte señaló a los dos equipos foráneos a Madrid con menor alcurnia. El Bizcaya y el Español tendrían el honor de inaugurar el torneo a las nueve de la mañana. Los catalanes se adelantaron con gol de Ponz, pero el Bizcaya remontó y gracias a un hat trick de Evans se marchó ganando por 3-1 al descanso. El encuentro, arbitrado por un jugador del Barcelona, acabó con victoria por 5-1a favor del Bizcaya.
Asi, el Barcelona y el Madrid se jugarían el pase a la final por un lado, y por el otro se enfrentaban el Bizcaya y el New FC. Los azulgrana vencieron por 3-1 a los anfitriones, mientras que el Bizcaya goleó por 8-1 al otro equipo madrileño, con una gran actuación de Dyer, quien anotó cuatro goles.
La final tendría lugar el 15 de mayo, la víspera de que Alfonso XIII cumpliera su mayoría de edad. El Bizcaya reclamó aplazamiento de la final para no tener que jugar tres días consecutivos, pero tan sólo logró que el encuentro se disputara por la tarde en lugar de a primera hora de la mañana, y sería arbitrado por el organizador Carlos Padrós. El once del Bizcaya lo formaron Luis Arana, E. Careaga, Larrañaga, L. Silva, A. Arana, Goiri, Cazeaux, J. Astorquia, Dyer, R. Silva y Evans, mientras que por el Barcelona jugaron S. Morris, Pamies, Meyer, J. Morris, Witty, Valdés, Parsons, Gamper, Steinberg, Albéniz y E. Morris.
Pese al cansancio por la acumulación de partidos el Bizcaya tuvo un arranque arrollador y en veinte minutos había anotado dos goles por mediación de Astorquia y Cazeaux. En la segunda mitad, Parsons recortó distancias para el Barcelona, pero el marcador (2-1) acabó sonriendo al Bizcaya, quien, de este modo, se convirtió en el campeón del torneo. La Copa de Al año siguiente la Copa del Rey, cuyo germen fue este Copa de la Coronación que el Athletic reclama como propia. Una copa en el olvido. Una copa para ser el rey.





















El título del post es también un homenaje a Antonio Vega, verdad?
@miguelbuke: Me has pillado
Aquel día al Athletic le salio el número al que apostó. Se encontró el gol, desactivo a base de leña al Barça y el tiempo terminó por desquiciar a catalanes y empujar a vascos.
¿Puede tocar dos veces la misma combinación ganadora?
El guion de hoy de Caparrós y las consignas que dirá a sus hombres no creo que disten mucho con las que Clemente arengó a los suyos en aquella final del Bernabeu. La solución esta noche…
Un saludo desde Sé Deportivo.
@Francisco Ortí
El homenaje que me ha matado ha sido el de Sportyou, que, en referencia al partido de hoy ha titulado en portada: “Lucha de gigantes”
Hola.
Yo creo que esa Copa de 1902 no le corresponde al Athlétic como ellos reclaman. Como bien dices en el artículo la jugó un equipo mixto formado por jugadores de dos clubes distintos. Por lo tanto no puede ser suyo un trofeo que nunca jugaron como Athletic de Bilbao, por mucho que esté en sus vitrinas. Años más tarde el Bilbao F.C. se fusionó o se integró, eso no lo tengo claro, con el Athletic.
Hola a todos y gracias por los comentarios.
En mi opinión, tras leer con calma el post y las explicaciones, creo que tampoco debe darse esa Copa al Athletic puesto que sus jugadores no estaban estructurados en torno a una única institución ni a un colectivo único. Evidentemente, la época tenía otras bases futbolísticas y se admitían algunas prácticas hoy absolutamente insalvables para la viabilidad y limpieza del torneo.
Pienso como José David López y Damián Domínguez. El Athletic no ganó esa Copa y por lo tanto debe conformarse con 23, que ya le gustaría a muchos tener tantas.