Histórico
5 mayo 2009Francisco Ortí

Un inglés de Pamplona

almunia

En el mundo del fútbol uno de los empleos menos agradecidos es el de portero suplente. Pueden sucederse las temporadas sin que abandone el banquillo más que para jugar partidos para los que el titular queda demasiado grande. Las primeras rondas de la Copa del Rey suelen ser el habitat natural de los porteros suplentes. Peor todavía es cuando su equipo gana un título y el suplente siente casi como si sobrara en la foto con la copa. Me vienen a la cabeza nombres de suplentes ilustres como Andrés Palop, que vivió a la sombra de Cañizares en el Valencia, o de Pepe Reina, quien ha sufrido la desgracia de nacer en la misma época que Iker Casillas. Sin embargo, tanto Palop y Reina supieron esperar en la sombra su momento de gloria y ahora triunfan en el Sevilla y el Liverpool, respectivamente.

“En mi vida sólo he sido titular de entrada en Sabadell y Éibar”, estas palabras pertenecen a un portero acostumbrado a la suplencia, a ganarse el pan en numerosos clubes, pero que ahora es titular indiscutible en uno de los cuatro semifinalistas de la Liga de Campeones. El dueño de esta historia es Manuel Almunia, portero del Arsenal y héroe momentáneo de la eliminatoria ante el Manchester United puesto que gracias a sus intervenciones en Old Trafford los Gunners todavía pueden soñar con alcanzar la final de la Champions.

Manuel Almunia (Pamplona, 1977) se conoce perfectamente la geografía española gracias al fútbol. Sus guantes han defendido las porterías de Osasuna, Cartagena, Sabadell, Celta de Vigo, Eibar, Recreativo de Huelva y Albacete. Salvo en el Sabadell, Eibar  y Albacete, en el resto de equipos se limitó a observar desde el banquillo, aunque su estancia en Huelva le sirvió para conocer a su actual mujer. Tras peregrinar de un equipo a otro, llegó al Carlos Belmonte para cubrirle las espaldas a Carlos Roa. Sin embargo, una lesión del argentino le abrió las puertas de la titularidad y jamás la abandonó. A los 26 años por fin había alcanzado su sueño de ser portero titular de un equipo de Primera División. ¿Qué más podía pedir?

Almunia acabó la temporada más feliz que nunca y el éxito deportivo se redondeó gracias a que ese verano se casó con su mujer. El portero aprovechó las vacaciones para marcharse de viaje de novios, pero tuvo que regresar prematuramente a causa de una llamada. “¿Te apetecería jugar en el Arsenal?”, preguntaron al otro lado del teléfono. El interlocutor era su agente, que acababa de cerrar su fichaje por el Arsenal a petición de Arséne Wenger. Lógicamente, Manuel Almunia dijo que sí, y voló a Londres lo más pronto que pudo para alistarse en las filas de los Cañoneros.

En Londres, Almunia debería interpretar el papel de suplente de nuevo. No había problema. Estaba acostumbrado a ser suplente en otros equipos. ¿Porqué le iba a importar serlo en el vigente campeón de la Premier League? Compartía vestuario con estrellas de la talla de Henry o Pires, y podría aprender de un veterano como Jens Lehmann para seguir progresando como guardameta. Sin embargo, Lehmann le recibió a cara de perro y la relación entre ambos fue tormentosa. Más todavía después de que Wenger decidiera darle la titularidad a Almunia, ante la incredulidad del portero alemán.

Pese a los ataques dialécticos de Lehmann, Almunia acabó asentándose como titular del Arsenal y cuatro años después es indiscutible en la portería Gunner y uno de los jugadores más valorados en su puesto por la prensa inglesa. En Londres se le compara con David Seaman. Lo hacen con buena intención, aunque no estoy seguro de que esa comparación suponga ningún halago. De cualquier modo, Almunia se ha convertido en un referente en Inglaterra y en torno a su figura se ha abierto un debate sobre si debería ser el nuevo portero de la selección entrenada por Fabio Capello.

El próximo 14 de julio Almunia cumplirá cinco años en Inglaterra y entonces podrá obtener el pasaporte británico y ser convocado por Capello, aunque desde algunos medios de comunicación se muestran reticentes a que un extranjero defienda la portería. “British jobs for British goalkeepers (trabajos británicos para porteros británicos)” o “Almunia es tan inglés como una paella” son algunos de los titulares que se han podido leer en contra de su nacionalización, aunque también los hay a favor. “Es bueno. Tiene un par de guantes. Es suficiente”, bromea el Times. Más claro se mostró Arsene Wenger: “Almunia es el mejor”. Almunia, por su parte, también se ha mostrado deseoso de jugar con Inglaterra y adelantó que se nacionalizará para esperar la llamada de Capello.

Pero antes de lucir su cabellera rubia a nivel de selecciones, Almunia todavía tiene mucho trabajo por delante. Este martes recibe en el Emirates Stadium al potente ataque del Manchester United. Su gran actuación en la ida mantiene viva la eliminatoria, y espera corroborarlo volviendo a frenar a Cristiano Ronaldo. El portero que un día tocó el cielo por alcanzar la titularidad en el Albacete puede lograr clasificarse para la final de la Liga de Campeones. La historia de Almunia demuestra que si luchas por algo la recompensa puede ser mayor al sueño.

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